¿Y quién nos defiende de los mercados?

13 / abr / 2012 - R.A.M..

Señores, señoras, ojito con atentar contra la marca España: esas multinacionales que parecen que, hoy por hoy, son nuestra única enseña, bandera, insignia, estandarte... Vamos, el único resquicio de nuestro quimérico sueño de codearnos con los poderosos, con esos que toman decisiones, qué determinan quién cuenta y quién no. Una aspiración que, en los tiempos que corren, se ha convertido en una mera ilusión, una entelequia de los días pasados cuando vivíamos, como ahora nos recuerdan constantemente, "por encima de nuestras posibilidades".

Pues bien, empleando un sermón grandilocuente y ampuloso, más cercano al esperpento que al ultimátum o a la advertencia, nuestro ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha recordado a nuestros 'hermanos' argentinos que: A Repsol ni tocarlo, oye, que las consecuencias serán terribles. Un poco de respeto, por favor, ¿las consecuencias de qué? o, mejor aún, ¿de quiénes?, ¿del hazmerreír de Europa?, ¿de los vasallos de Merkel?, ¿del botín de los especuladores?.

"Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra los intereses de las empresas españolas, el Gobierno los interpreta como hostilidad a España y al Gobierno de España”, ha amenazado Soria, con una puesta en escena que recuerda a las películas de Serie B. Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz, ha asegurado que Gobierno español defenderá "con todos los instrumentos a su alcance" los "intereses generales" de España en Argentina.

Entretanto, la presidenta de Argentina, tan dada a la verborrea espontánea, calla lo que, teniendo en cuenta el percal: la posible nacionalización de un petrolera, no sabemos si es malo o peor. Si bien es un paso atrás en su reiterado ataque al grupo presidido por Antonio Brufau de las últimas semanas o bien un paréntesis para decidir qué ficha mover para el 'jaque mate' final al grupo español.

Ante un escenario como este un iluso espectador podría pensar que España es un país poderoso, con las herramientas necesarias para amedrentar e imponer su voluntad. Capaz de enfrentarse a quién ponga en riesgo sus intereses pero, ay!, cruel realidad, solo hay que recapitular un poco y recordar que cuando la presidenta de Alemania habla, Mariano Rajoy se 'cuadra', que cuando los mercados sacan el látigo, nuestros ministros relinchan...

Qué estupendo es que el Gobierno defienda a las multinacionales españolas con ese brío y chulería. Lástima que no defienda el interés de los ciudadanos españoles con la misma contundencia cuando los especuladores nos vapulean, nos someten y, finalmente, nos aplastan.

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