Se llama Ryan Gosling y es el actor de moda

18 / abr / 2012 - Jessica Rod (@jessicaroddav).

Este rubiales se ha convertido en el niño bonito de Hollywood, en el protagonista de todas las películas, en la principal foto de todas las carpetas de colegialas.

Volátil, versátil, metódico, chulesco, elegante y fresco. Gosling es así; lo mismo te interpreta a un loco salido sin emociones en 'Lars y una chica de verdad' que te hace un taquillazo para llenarse los bolsillos de dólares relucientes a lo 'Crazy Stupid Love'. Dicen que hay un momento en la historia de un actor donde eso se lo puede permitir. Hacer lo que quiera, elegir lo que quiera y hacerlo cómo y dónde quiera. Y sí, por una vez, "los buenos" ganan la batalla y Gosling es uno de ellos.

Nadie puede negar que muchas de sus películas (de ÉL, del elegido por las masas, del que desata todo el fervor popular posible, del terror de las nenas) han sido algunas de las más colosales de los últimos tiempos. Bueno, quizás, es exagerado. Sin embargo, lo que no es exagerado es que ÉL protagonizará muchos de los éxitos o, como mínimo, peliculones que marcarán este 2012-2013. Sus próximos estrenos van de la mano de Terence Malick (director de algunas como 'El Árbol de la Vida') o de Nicolas Winding Refn ('Drive' o 'Pusher'). Y éstos son sólo algunos de sus estrenos porque sí, amigos, el teléfono de Ryan debe ser como el departamento de atención al cliente de La Moncloa (¡Ah! ¡No! Que no tiene).

Aquí, un repaso sobre algunos de sus films más bordados, algunos absurdos, otros inverosímiles. Pero en todos aparece, como si fuera una divinidad, ÉL, iluminando la pantalla, engañándote a través de ella y, por qué no decirlo, alegrándote la vista.

¿Hay alguien que no haya visto 'Drive'? Este producto, que no ha conseguido todo el éxito merecido, es como sentarse en un coche a 250 kilómetros por hora. Nicolas Winding Refn se regocija en un mundo oscuro, siniestro, sobrio. La banda sonora es, sencillamente, impecable y su fotografía estupenda. Se recrea un universo en el que la carne es trémula y lo hace al ritmo del personaje de Ryan Gosling, protagonista indiscutible. En cierto sentido recuerda al viejo concepto de películas de superhéroes aunque, en este caso, el héroe siente y padece, sufre, se enamora y da hostias, muchas hostias.

A ver, vosotros, tipos duros con chaquetas de cuero; vosotros que tenéis gafas Rayban de pasta y apenas os han detectado falta de vista; vosotros que odiáis a la industria de Hollywood pero en vuestras paredes cuelgan pósters de 'Con Faldas y a lo Loco'. Dejadme adivinar, no os gusta nada 'El diario de Noa'. Lo sé y no os culpo. Pero, a pesar de todo, nadie puede negar que esta película es, en sí misma, un bonito bombón de chocolate para dar rienda suelta a la lágrima fácil. Una película que, en ocasiones, apetece. Fácil, rápida, con alguna gota de más de sentimentalismo y mucho (demasiado) amor. ¿Qué más se puede pedir para una tarde de domingo?

Los calificativos “indie”, “mainstream”, “grunge”, “garage", etc, suelen dar mucha pereza y, por lo general, al hablar de 'Lars y una chica de verdad', aparece alguno de ellos (alguno de los dos primeros para ser exactos). Si esperabas ver una 'Pequeña Miss Sunshine' te equivocaste por completo. No obstante, este chico llamado Lars que se enamora de una muñeca que compra por Internet es muy tierno y tiene el merecido premio de ser algo original el medio de un mundo en el que todo se “copia” y se “pega”. Una fábula dramática, poco creíble pero, al fin y al cabo, divertida. Para pasar el rato.

Una de mis favoritas de Gosling es, sin duda, 'Blue Valentine', junto a la espectacular Michelle Williams. Es la historia de un desamor en la que los personajes están desnudos en la pantalla. Sus anhelos y miserias; sus deseos y frustraciones; sus incapacidades y, en definitiva, sus sentimientos. No inventa nada nuevo pero sí que lo cuenta desde “el otro lado”. El lado del fracaso, de la naturaleza del “mal”, de la culpa. Explica el presente desde la única forma en que es posible entenderlo: mostrando el pasado. Y consigue tocar el punto más débil del ser humano.

De sobra es conocida la pasión de los americanos por hacer películas pro-judias o anti-nazis y esta es una de ellas. 'The Believer' es ezquizofrénica e inquietante. La historia de un neonazi con lazos judíos. Danny Balint (Ryan Gosling) es un personaje al que, a pesar de todo, acabas queriendo, sin juzgarle. Tanto como se quiere a un hermano o a un amigo. Un film contundente, una historia llevada a un extremo, una contradicción que se podría aplicar a muchos temas, una ironía ideológica que seduce y te mantiene en vilo.

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