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¡Qué nos gusta chupar limones...!


5 / mar / 2013 - Yolanda Salmerón (@YolandaMyS). 

Sí. A estas alturas de la tragedia nadie duda, y mucho menos niega, que nos encontramos en una crisis financiera gorda, como los huevos de toda la casta política, independientemente de su orientación, y no me refiero a la ideológica, porque eso ya no existe, sino a su capacidad de chupar con más o menos fuerza del bote. Asimismo, la falta de profesionalidad y vergüenza de cuántos cargos de poder se han llenado los bolsillos a costa de quienes madrugamos cada mañana por menos de nuestro sueldo o de quienes lo hacen en dirección a dónde ni ellos mismos saben en busca de una oportunidad. 

Pero, ¿dónde se habla de la crisis de valores? Porque hemos perdido el norte y ya no sabemos ni dónde tenemos el sur y eso no aparece en ningún medio de comunicación. La mayoría de entendidos coinciden en que la economía es cíclica, por lo que deduzco en mi corta inteligencia que la recesión nuestra acabará, igual que ya hicieran otras, a no sabemos qué precio. Pero, ¿y la de valores? ¿Alguien nos va a devolver el respeto, la solidaridad y tolerancia por el otro? ¿De verdad alguien cree que la I+D+i es el único motor para que avance una sociedad?... ¿Acabaremos haciendo el amor con el Ipad cuando nuestro insoportable carácter no nos permita entablar una conversación de más de tres minutos con persona humana (sí, sí, todo junto que pesa más) que se precie? 

Todo esto viene por dos momentos muy concretos que me han dado vergüenza ajena y darme cuenta de cuán injustos, envidiosos y desgraciados somos los seres humanos. Me refiero a dos discursos (que según tengo entendido han de ser personales y más aún cuando te dan un premio) muy criticados: el de Maribel Verdú, en los premios Goya, y el de Antonio Banderas, en la investidura de Hijo Predilecto de Andalucía. 

A él se le ha criticado, en concreto, la última parte de su pasional discurso. "Porque Andalucía no es para mí, en estos momentos, una región, un pueblo, un sentimiento, una idea, ni un proyecto. Andalucía es para mí una necesidad". He visto comentarios por Internet del tipo de "claro, por eso vives en Estados Unidos", "este año le tendrían que haber dado el premio a los andaluces que están pasando fatigas" o "mucho Andalucía, pero enriqueces a los de fuera". Señores escribidores de las redes sociales, pongamos los puntos sobre las íes. 

El hecho de que una persona no viva en un determinado sitio, bien porque no quiera (como imagino que es el caso de Antonio Banderas, amén de sus circunstancias personales, las cuales desconozco por completo y poco me interesan), o porque no pueda (como lamento me pasa a mí, amén de mis circunstancias personales, que a nadie interesan), no significa que no tenga la necesidad de esa tierra y, más allá, que no la sienta como suya, como parte de su sangre, con sus dolores y alegrías. Lo más grande que tiene el ser humano es la libertad y considero que no somos nadie para decirle a Antonio Banderas, ni a Pepito de los Palotes, que viva en Madrid norte o Madrid sur. Quiénes somos nosotros (por muy sobresalientes que seamos en el uso de las redes sociales y así nos siga un regimiento) para juzgar los sentimientos que a un andaluz (de nacimiento o sentimiento) le produce su tierra y su solidaridad con quienes peor lo pasan. Estamos hablando de un actor, que nos guste más o menos su modo de interpretar, ha prosperado por méritos propios o salido de la nada, como ya hicieran Rocío Jurado o la propia Maribel Verdú, y que lleva Andalucía por todos los rincones del mundo porque habla de ella desde el cariño y el respeto que sólo quienes bien aman algo saben ponerse en la boca para referir ese algo. 

Ahora podemos criticar que Antonio, Maribel o Shakira, en un momento dado hayan aprovechado su fama para realizar campañas publicitarias con bancos malos, que hayan echado mano de sus contactos para conseguir subvenciones o que hayan alquilado una planta de un hospital para dar a luz. Pues qué quieres que te diga queridísimo @, a ver quién es el guapo que no aprovecha las oportunidades que le presenta la vida, que no quiere lo mejor para los suyos y que sabe a ciencia cierta con quién o para quién trabaja. Pero, al menos, ahí está la clave, trabaja, aporta algo, no es un parásito, como los políticos, se me ocurre, que además de su manido discurso no hacen sino abultar.


Vamos ahora con la actriz. No encontré nada forzado su discurso, no creo que fuera una interpretación, buena o mala, y rehuyó totalmente de la opinión esa que navega según la cual por estar el mundo en crisis ella no podía vestir un Dior. ¿Sería más creíble su solidaridad y empatía con el pueblo español si fuera de mercadillo? ¿El hecho de que ella sea una mujer privilegiada por la posición en que se encuentra hace que tenga que pedir perdón a quienes están en el paro? ¿Llevar un Dior la exime de estar en el mundo y saber qué pasa? ¿Por haber prestado su imagen a un banco ya no tiene sensibilidad y no le importa el mundo? 

(Inciso. No me pareció correcto el discurso de Candela Peña, aunque en su derecho estaba, porque subrayó la incapacidad del ser humano de ver más allá de sus narices, su afición perpetua de mirar sola y exclusivamente su ombligo. Entiendo que como hija le duela más que nada su padre, y como madre, su hij@, pero no creo que se deba personalizar tanto una reivindicación porque los problemas en sanidad, educación y empleo, no son sólo de la actriz Candela Peña, los hay de todos los tamaños y durezas. Me pareció poco solidaria, demasiado fea, como todos los que están criticando por criticar, por no lanzarse en contra de quienes hay que lanzarse, a sus compañeros). 

Hablamos de dos personas adultas, que han hecho uso de su libertad para, en un momento suyo, en que podrían haber optado por agradecer a sus padres, parejas y demás familiares que les hayan acompañado en su largo camino y ser ellos los únicos protagonistas de su éxito, solidarizarse con quienes peor lo están pasando, reivindicar justicia, llamar a la cordura de a quienes se le ha ido la crisis de las manos y humanizar un instante tradicionalmente frívolo que sólo entienden, probablemente, quienes están llamados a subir al pódium. 

¿Por qué vemos el mundo en blanco y negro? ¿De dónde nos nace tanta envidia? Por qué no tomamos consciencia de que la recesión nuestra es nuestra y que también nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos mucha responsabilidad en ella por haber vivido o querido vivir por encima de nuestras posibilidades y dejar que otros, llámense jefes, bancos o políticos nos manejen cual marionetas. 

La suerte trabajada de estos actores, como la de otros artistas de nuestro país, ingenieros, periodistas, cocineros, escritores, gente cabal, que la hay, debería ser un referente para cuantos trabajamos a diario o lo pretendemos. Un atisbo de esperanza de que todo es posible si se empeñan cuerpo y alma, de que los reconocimientos alcanzados pertenecen en cierta medida a la sociedad por apostar por la cultura y el arte para embellecernos esa parte fea de cuando chupamos limones y que son el reflejo de una labor bien hecha, que cualquiera debería sentir con cada jornada, sin la necesidad de que nadie viniera a darle la consabida palmadita. 

Ni su posición privilegiada ni la plataforma mediática que supone que le den premios con mil cámaras delante les obliga a que tengan que dar parte de lo que ganan a las oenegés más que quienes no cobramos sus sueldos o vestimos de Dior, y mucho menos les obliga a pedir perdón por estar ahí. Todos podemos contribuir a un mundo mejor, a una sociedad más avanzada, que se corresponda con ese mercado globalizado hecho de I+D+i en todos los sectores con los que 'la marca España' pretende competir. Antes de ser buenos profesionales, hay que ser personas elegantes, capaces de alegrarse del éxito ajeno, de ver en él el referente social que supone por lo que aporta a la sociedad y el ejemplo que da. No criticar gratuitamente (¡ni juzgar, que para eso ya está la vida!) y mucho menos atribuir una serie de responsabilidades a quienes más tienen solo porque tienen más. Todos y cada uno de nosotros tenemos responsabilidades con la sociedad y la primera es respetar, tolerar y solidarizarnos, esa es la primera aportación que hemos de hacer a las oenegés. Después, que cada cual, dé lo que quiera dar si algún día quiere recibir. 

En mi opinión, deberíamos dejar ya de chupar limones porque nos ponemos muy feos, se nos agria el carácter y descubrimos cuán retrasados vamos en cuanto a investigación, desarrollo e innovación humana, que es la que se hereda y sobrepasa la piel. Nada. Es mi opinión.

Mariano en el país de las Pymes

4 / mar / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
Después de cinco años de aburrida crisis por fin alguien se decide a tomar la iniciativa en la creación y desarrollo de programas para la generación del empleo. Hasta aquí lo positivo. Lo malo es cuando uno abre el BOE y se echa un ojo a todas esas medidas que ha puesto sobre la mesa el Gobierno. Ineficientes, escasas y, sobre todo, sin ninguna validez pragmática. 

Pero no solo eso, sino que encima parece que todo es una gran coña nacional. Explicaré por qué. Desde hace unas semanas se nos está vendiendo la moto de que las exportaciones españolas están ganando terreno, se están volviendo competitivas, y todo ello sin una devaluación de la moneda. 

A todo esto, en el número de marzo de la revista Actualidad Económica sale en portada el "jefe" de Caixabank, Isidro Fainé, diciendo que España debe volcarse en la internacionalización. Que las empresas españolas deben ganar competitividad fuera de nuestras fronteras, bla, bla, bla... 

Pues bien, ahora es cuando cojo las declaraciones de uno, los mensajes de Gobierno de los otros, y lo mezclo con las medidas adoptadas por el Ejecutivo de Mariano Rajoy para atajar el problema del desempleo, y algo no cuadra. Es decir, por un lado nos dicen que hay que buscar sitio empresarial fuera de España, que se deben centrar objetivos en otros mercados emergentes, y varias historias más al alcance de muy pocos. Pero por otro lado, y vistas esas medidas de apoyo al empleo, uno se da cuenta de que están orientadas, sobre todo, a los autónomos y las Pymes, muy pymes. 

Solo por curiosidad, ¿alguien cree que una Pyme que malvive ahogada a tasas, impuestos y demás, está en condiciones de mirar más allá de su país?, ¿y los autónomos? Es que realmente no tiene sentido. Se "apuesta" por los emprendedores y autónomos, pero se lanza el mensaje de que fuera de España se está mejor. 

Supongo que saldrán los que digan que las Pymes deben hacer el esfuerzo de internacionalizar y demás. Pero seamos realistas, tal y como está la situación, con los flujos de créditos cortados, y unas medidas que no dejan de parches a los verdaderos problemas, ¿quién se va ir fuera de España? 

Esas medidas de ayuda al empleo deben ir encaminadas hacia el apoyo industrial, el sector servicios y la decidida apuesta al I+D+i, que a lo sumo pueden ser las que apuesten  por negocios fuera de España, y no a que todo el mundo saque un negocio online (unipersonal) de venta de piruletas. Además, tarde o temprano el flujo de consumo necesita reequilibrar el dinero, no todo podemos ser "jefes".

Cosmopolis: Inside yupi

robert cosmopolis pelicula

1 / mar / 2013 - Alfonso Dols

¿Qué es 'Cosmopolis'? Se trata de una película de 2012 que simplemente narra el día de trabajo de un joven inteligente y "depredador" analista financiero en un mundo de crisis, caos y revoluciones. ¿Nos suena? Sí. Estamos al tanto. Ah, bueno. Se me olvidaba. La película es de David CronenbergEsto sin duda cambia las cosas, que debieran ser así y no como hemos comenzado. 

Cronenberg decidió acercarnos a la vida un prestigioso, ambicioso, portentoso, e insultantemente joven, analista financiero, protagonizado por el admirado, idolatrado y fenómeno de fans, Robert Pattinson. 'Cosmopolis' tan solo es un día de trabajo de este singular personaje. Una jornada especialmente ajetreada del ya de por sí ocupado yupi. En este día se suceden todo tipo de personajes que acompañan a Pattinson y se muestran las distintas relaciones que mantienen entre sí. 

Antes he indicado como fundamental e introductorio que se trata de una película de Cronenberg, esto claro, lo cambiaba todo. Pero, ¿por qué? Este director canadiense digamos que no nos cuenta cosas que nos guste ver, sino que nos quiere remover algo por dentro mientras asistimos sentados en la butaca, quizá en ocasiones ésta no sea una reflexión, sino una sensación de rechazo visceral; digamos que este extraño personaje intenta buscar en la esencia humana aquello que nosotros queremos esconder gracias a siglos de educación. Una exploración que con 'Cosmopolis' sigue la estela de esa serie de películas de los '80 más afines a la serie B, como son los casos 'Videodrome' o 'El almuerzo desnudo', películas en las que Cronenberg disecciona las adicciones y obsesiones más oscuras y perversas: sexo, muerte y automutilación son algunas de sus constantes que va incluyendo progresivamente en sus films, como en 'Crash' o 'La mosca'. Estas obsesiones (sexo, muerte, automutalación, entre otras) son conjugadas por Cronenberg a su total libertad, dibujando una teoría, o como punto de apoyo de aquello que nos quiere transmitir, en ocasiones no solo un mensaje, sino tan solo una sensación, estimulante, o desagradable. 

En 'Cosmopolis', futuro inmediato o presente, un personaje se nos presenta totalmente trajeado y con gafas de sol. Todos reconocemos a Robert Pattinson, a partir de ahora, Eric Packer. Éste habla con su jefe de seguridad, totalmente trajeado al igual que él. Eric Packer se introduce en una elegante y altamente equipada limusina que le permite trabajar y recibir sus citas periódicas: empleados y asistentes. En este vehículo Eric Packer disfruta de las comodidades de una oficina, a la par que se recibe tanto sus empleados como las noticias bursátiles. Empieza la película el viaje y el atareado, caótico y desastroso día para Packer. Quizá no sabía que todo esto no fuera a pasar nunca, o quizá estuviera deseando que llegara este día.


En esta parte del film Cronenberg nos exhibe a su personaje, su belleza, su poder, y sus capacidades. Exhibe su importancia como si se tratara de un ave exótica que muestra su espectacular plumaje. Las imágenes son muy limpias, con planos centrados, e iluminación elegante, narrados sobretodo en el interior de la limusina donde prevalecen los tonos negros y metalizados. Estos planos contrastan con las dos secuencias narradas fuera, donde Eric se encuentra con su esposa 'X'. Una bella y adinerada mujer que rechaza sexualmente a su esposo. En este sentido, este contrapunto, escenas oscuras de interior, escenas exterior, además de buscar un fin estético, pretende indicarnos que Eric no está en su "habitat natural", sale de su "zona de seguridad" y además para acercarse a su desconcertate y enigmática esposa. La señora 'X' no busca a Eric Packer, tiene que ser éste el que fuerce un encuentro o un momento de intimidad, en la desinteresada y ociosa agenda de su esposa. 

Una vez presentados los principales personajes en sociedad, será ésta la que se presente, es quizá esta secuencia la que inicia una evolución en Eric Packer, y con ello también en el devenir de la película. Mientras recibe la visita de "profesora" de "teoría", en la que ambos personajes filosofan sobre diversos asuntos sufren un ataque, una multitud que zarandea, pinta con sprays, y detienen la lujosa limusina, dejándola de todo ello, bastante malparada. En esta escena contrasta la violencia de los manifestantes protestando por la decadencia del capitalismo, y las miserias de un sistema que favorece al capital y menoscaba al que no lo tiene, y la total tranquilidad de los dos personajes que se encuentran en el interior del vehículo, ajenos a todo, lo que ocurre a su exterior, mientras el jefe de seguridad a duras penas es capaz de reducir a los asaltantes. 

¿Puede ser que se nos planteé la inhumanidad y el alejamiento de la sociedad del mundo financiero, establecido en una esfera superior, ajena a las acciones humanas y tan solo sometida al juicio de la razón? Tras esta secuencia e incidente, se inicia en el film una progresiva decadencia en el personaje, unidas a las funestas noticias financieras desembocaran en una vorágine destructiva. 

Las metamorfosis son una constante en la filmografía de Cronenberg, volviendo sobre metamorfosis, físicas, como en 'La Mosca' (1984). Metamorfosis implantadas quirurjicamente, prótesis, muletas, como en 'Crash', así como la fascinación que siente por las cicatrices sufridas por sus personajes, vistas como huellas imborrables de un oscuro pasado, como las cicatrices, de Ed Harris en 'Una historia de violencia', o las del conductor suicida de 'Crash', o las del propio chófer de Eric Packer.


Pero destacan sobre todas, los cambios en las personas, la metamorfosis que sufren las personas casi siempre, provocados por los cambios físicos sufridos o los cambios sociales que se han producido ('La mosca' o 'Una historia de violencia'). 

La decadencia de Eric Packer queda puesta de relieve en las secuencias que se muestran al término del film. En ellas, en contraposición al mundo que se nos ha mostrado hasta entonces, nos presentan escenas más propias del siglo XX, de un caótico y desestructurado mundo, sin apenas referencias de la tecnología actual en la que vive Eric Packer. Son secuencias mucho más sucias, desordenadas, presentando trastos viejos, o rotos, papeles, carpetas desordenadas. Una peluquería sacada de un profundo barrio americano en la que puedan haber rodado, incluso el príncipe de Zamunda. 

Ya no queda nada de la contemporaneidad que nos estaban enseñando, sino que retrocedemos a un tiempo pasado que reconocemos como nuestro presente o un pasado inmediato. Los colores contrastan con los anteriores, en esta parte se tiñe de colores marrones y ocres, destacando la suciedad y el caos que reina en este estadio de Eric Packer

Además, el personaje también sufre un deterioro en su imagen física, manchado, desvestido, con trasquilones en el pelo... Signos de la crisis por la que está pasando. Reflejando tanto el camino físico que está atravesando como la tortuosa vereda que afronta en su interior Eric Packer. Personaje que en esta fase explora el asesinato, la automutilación, el masoquismo, y el sexo, en un día cualquiera, quizá en un día especialmente violento, como le pasará a Michael Douglas, pero un día, en el que ya nada será como antes para Eric Packer

Todo puede ser que anhelara la llegada de este día para experimentar el caos y el sufrimiento físico en su propio cuerpo para descubrir aquello que desconoce y completar así su búsqueda existencial.

La mano visible

11 / feb / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa). 
Seguimos estrenando secciones de Opinión en 'SIN HORA', y hoy toca una de economía. Bueno, también se hablará de empresas, y todo lo que se tercie que tenga que ver con el dinero. Su nombre, 'La mano invisible', hace un guiño a uno de los padres de la economía moderna, Adam Smith, ya saben, el de "dejar pasar, y dejar hacer", la mano que regulaba los mercados con la ley de oferta y demanda, etc, etc... 

Hasta aquí la realidad teórica un concepto que ha sido abrazado por el capitalismo y que durante varios siglos nos ha hecho medianamente "ricos" a todos. No obstante, todo eso ha fracasado. Y lo ha hecho no por ser un mal sistema, que en sí mismo tiene bastantes cosas positivas, sino porque han corrompido los órganos de poder quienes precisamente ostentaban ese mando. 

Esta semana despertamos con la noticia de que Arturo Fernández, hombre importante de la patronal de empresas españolas (CEOE), también tenía cierta tendencia a no pagar todos los impuestos que debiera. Hasta aquí la noticia. La realidad, como ya contamos en este mismo Blog hace más de dos meses es que esto iba a pasarPoniendo un símil futbolístico, es como creer que Pepe, el defensa del Real Madrid, no volverá a cometer ninguna acción violenta contra un jugador del equipo rival. Impensable, ¿verdad? Pues esto mismo sucede con Arturo Fernández. Y lo dijimos. Se trata de un sospecho habitual de los malos hábitos empresariales, y ha quedado demostrado. 

Ahora bien, al margen de algo que ya no sorprende, es decir, que alguien que "manda" sea el que no da ejemplo, la otra vertiente del asunto, la de los pagos en negro, "B", o como cada uno quiera llamarlo, es algo que tampoco debe sorprender. ¿En serio que con 6 millones de parados alguien cree que un gran porcentaje de los negocios no se hacen en negro? Lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo, si todos los datos fueran reales, es decir, que hubiera 6 millones de personas sin ingresos, España se hubiera tirado a las armas hace varios meses. 

Por todo ello, está claro que hay una amplia red de cobradores en negro, tanto autónomos, como miles de asalariados que ingresan de una u otra forma una cantidad de dinero que les permite vivir. ¿Problema? Que todo ese dinero no va a parar a donde debiera. ¿Excusa? Como lo hacen los que "mandan", ¿por qué no voy hacerlo yo? Y así, en esa pescadilla que se muerde la cola, y que resulta letal, miles de millones de euros escapan del fisco cada año con la justificación moral que cada uno le pretenda dar.

Vivir sin un euro en el bolsillo

12 / feb / 2013 - Diego Bayón (@Diego_Bayon). 
En el año 2000, Daniel Suelo decidió dejar sus ahorros en una cabina telefónica y embarcarse en un viaje a Alaska para encontrarse a sí mismo. Sufría una profunda depresión y, por eso, decidió abandonar su antigua vida y vivir, prácticamente, al margen de la sociedad. Desde hace ya doce años no tiene un solo céntimo en el bolsillo. No paga impuestos, no tiene deudas ni créditos y ni siquiera dispone de un seguro médico. Sobrevive en las cuevas del desierto de Utah, en Estados Unidos, ajeno al Estado y a cualquier núcleo urbano de población. 

¿Se puede vivir realmente sin un solo euro en el bolsillo? Antes de Suelo, en Alemania, Heidemarie Schwermer decidió a sus 50 años dejar su cómodo trabajo como psicoterapeuta y vivir sin dinero. Su viaje ha sido documentado en la película “Living Without Money”. Dieciséis años más tarde, coincidiendo con el estreno del documental, Schwermer explica en una entrevista a la web Business Insider por qué decidió dejar todo atrás. Relata cómo se dio cuenta, poco a poco, de que podía vivir con menos. A través de una asociación vecinal se ofreció para cambiar sus servicios en casas del barrio como babysitter o limpiadora, por bienes de consumo, fundamentalmente ropa y comida. 

A partir de esa experiencia, decidió probar a vivir todo un año sin dinero en la cartera. Ya lo había intentado antes cuatro veces, pero este intento, fue el definitivo. Vendió su apartamento y todo aquello que no cupiera en una pequeña maleta. Lo que empezó siendo un experimento de 12 meses, al final ha terminado siendo su modo de vida durante 16 años. “Muchas personas de mi edad se pasan el día sentadas en sus jardines, pero a mí me gusta viajar, moverme. He descubierto una nueva vida, y no quiero volver a la antigua”, explica en el documental en el que narra su experiencia. 

Pero, además de personas solitarias, también hay familias enteras que viven alejadas de las monedas y los billetes. Raphael Fellmer y Nieves Palmer podrían parecer una pareja cualquiera de Berlín si no fuera porque llevan dos años y medio “en huelga de dinero”. Él es alemán y ella española. Juntos, tuvieron un bebé hace casi año y medio. Sin embargo, carecen de ingresos, no tienen cuenta en el banco y duermen a cubierto gracias a que se les ha permitido usar como vivienda la casa-museo del pacifista Martin Niemöller Haus. A cambio, ayudan en la oficina, limpian y cultivan el huerto de la finca. 

En una sociedad en la que todo se compra o se vende, ¿cómo consiguen sobrevivir estas personas? Daniel Suelo cuenta que gran parte de su dieta está basada en las raíces y frutos que recoge. Heidemarie Schwermer, en cambio, come cada día gracias a la caridad de amigos y extraños que le ofrecen su ayuda. Cuando no hay suerte, no le queda más remedio que recurrir a buscar entre los contenedores. Raphael Fellmer y Nieves Palmer, por su parte, alimentan a su hija con la comida que rescatan de los supermercados biológicos alemanes, que tienen por costumbre sacar a la calle los productos caducados justo antes de echar el cierre. 

“En caso de que alguien quiera vivir sin dinero”, reflexiona Raphael Fellmer, “lo primero es entender por qué quieres hacerlo”. En su caso, uno de los motivos que le llevó a abandonar su antigua vida fue la interdependencia que provoca el uso del dinero, en tanto que “dependes de las personas que fabrican los productos que consumes”. El caso de Daniel Suelo es algo diferente. Él arremete contra el dinero, la sociedad y el capitalismo en general. De hecho, la depresión que sufría le llevo a vivir aislado en el desierto. Solo hace algunas visitas puntuales a una biblioteca pública de Utah dónde accede a un ordenador y una conexión de internet para poder actualizar su blog. 

Consciente de que una crítica básica a su modo de vida es que sea un aprovechado, Fellmer alega que su proyecto es para que la gente piense sobre “todo lo producimos y no usamos además de dar ideas sobre como reducir nuestra huella ecológica”.