22 / ene / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa).
Hay tantas clases de personas como de periodistas, de ahí que cada proyecto, cada nuevo medio digital, o cada iniciativa que surge en estos tiempos de negra incertidumbre esté impregnado de la esencia de la persona, de su forma de ver el mundo y la profesión periodística.
Hoy vengo a hablar de dos personajes que quieren escribir la crónica de su propio triunfo, el reportaje de su optimismo, y la noticia del convencimiento de que con trabajo y calidad pueden salir bien las cosas. Detrás de los proyectos a lo que haré mención habrá más gente, pero desde SHdC, y porque han pasado por aquí, los dos, tanto Jesús Martínez, como Ávaro Bohórquez, me gustaría presentar mi admiración por ‘Territorio Málaga’ y ‘kubilha’.
No se trata de un ejercicio de falso peloteo con el fin de ganar un par de RT en Twitter, que siempre vienen bien, sino porque en realidad son dos proyectos que demuestran una cosa muy simple: el nuevo periodismo solo se construye a base de ilusión, ganas y formas diferentes de acercarse a la realidad.
Además, es un ejemplo de lo que se puede hacer. Hay dos maneras de afrontar la crisis en el sector periodístico. Por un lado, se puede enviar cientos de CVs, sentirse desdichado, y pensar que con tanta calidad no sabe uno como no está en ‘elpais.com’, y por otro, coger una idea, exprimirla, trabajarla, saber venderla y ponerse manos a la obra. Así es como se ve desde fuera tanto ‘kubilha’ como ‘Territorio Málaga’.
Periodismo hiperlocal, lo llaman algunos. Yo, al contrario, lo llamaría periodismo grandioso. Como refleja en su idea principal Jesús en ‘TM’, se trata de “devolver el carácter ciudadano de servicio público de la información más local”. Bilbao, Málaga; Málaga, Bilbao. Dos ciudades, dos historias, y una misma ilusión, la de contar a la gente lo que le pasa a la gente.
Cada día nacen 4 o 5 “diarios digitales” con la misma idea: copiar noticias de Agencia, intentar fichar algún famosote para que haga dos crónicas a la semana, e intentar pelear en Google por posicionar noticias. Ojo, que es magnífico, cuantas más propuestas comunicativas, mejor. Pero lo difícil, lo verdaderamente costoso, y que no suele tener el mismo retorno, al menos económico, es convertirse en un medio útil para la gente.
Da envidia por una parte, y alegría por otra, ver a gente tan valiente como estos dos pedazo de periodistas. Ojalá cunda el ejemplo y veamos apuestas arriesgadas de más profesionales de la comunicación que siguen creyendo que el periodismo es algo que debe ser útil para el lector.


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