15 / nov / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
El día después, ese en el que llegan los análisis, malos y buenos, certeros e inventados, ese en el que para unos fue un éxito, y para otros un fracaso, el día después de la Huelga General, la enésima en pocos meses, trae consigo el fracaso de las organizaciones sindicales y su sentido, pero el éxito de la ciudadanía.
El problema de la Huelga General es que ha sido convocada para fracasar. Por ese motivo no entiendo muy bien todo lo que sigue a eso. Pero lo realmente importante, de nuevo, ha sido el éxito de las múltiples manifestaciones que ha habido en toda la geografía española. De Norte a Sur, de Este a Oeste, dando igual el color político gobernante en cada región. Las calles se han visto pobladas de gente desconforme, indignadas, hartas de todo y de todos.
Ese es el verdadero éxito. Parar o no el país a nivel económico puede no tener mucho sentido en este momento, y no se trata de posicionarse junto a empresarios y patronal, pero la realidad es la que manda. Además, el sentido de una Huelga General es laboral, no política, y el problema en estos momentos, pese a afectar, como bien sabemos, a esa parcela, tiene un carácter marcadamente político. De hecho, de ahí que no entienda por qué se convoco a sabiendas de su fracaso, como bien dijo el líder de CCOO, Fernández Toxo, al asegurar que todo era político.
No obstante, el éxito de todo eso no es una Huelga, ni dos, ni tres, o parar la actividad económica un día. El gran logro que se está consiguiendo, pese a que el Gobierno ya ha dejado bien claro que su hoja de ruta no se mueve, es que la ciudadanía, todos los sectores, y hasta los menos pintados, están saliendo a la calle, moviéndose en las Redes Sociales, creando foros de opinión... Todo vale, todo suma. Ese es el verdadero éxito.
La Sanidad, la Educación, los desahucios, en el campo, en la ciudad. Todos los días hay jornadas de protestas, encierros, manifestaciones, la lucha no cesa un instante, ese es el logro que se debe vender. Las pantufladas sobre el consumo de luz, que trabajen o no en una industria y cuatro bobadas más, son mentiras contadas por los sindicatos para mantener su pedazo de tarta. La sociedad está demostrando que no necesita de nadie para dar respuesta a sus problemas, y menos de quienes solo se lucran de la desgracia ajena.


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