400 euros hacia la miseria

16 / ago / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).

Tras llegar Mariano Rajoy sobre la bocina a la prórroga en lo que respecta a los 400 euros de ayuda a los parados de larga duración, ha llegado la hora de plantearse la realidad del asunto.

Todo puede empezar por llamar de forma correcta lo que significa dicha ayuda. Está muy bien seguir con la mandanga política y propagandística de intentar explicar que se trata de una ayuda para conseguir empleo, que supone esa mejora en la calidad de vida para seguir en la actividad empleadora, etc, etc... Incluso, su nombre 'Plan Prepara', es una coña en sí misma. ¿Prepara?, ¿para qué prepara?, para que si no cambian las cosas nos acostumbremos a la mendicidad... ¿Para eso prepara?

El dato es muy clarificador: según ha informado el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en la primera edición del plan (desde febrero de 2011 a agosto de ese año) el 20% de quienes percibieron esta ayuda consiguieron empleo, sin embargo en la última (de febrero a agosto de 2012) apenas supera el 6%.

Si a esto añadimos que el 72% de los participantes en el plan no superaba la educación primaria, dejemos el juego y afrontemos la realidad de estos 400 euros. Simplemente se trata de una ayuda del Estado a la gente necesitada. Ni preparación para la búsqueda de empleo, ni "leches fritas". Son gente mayor, sin formación, que han perdido la comba laboral hace ya muchos meses, y, que por desgracia, no están en sintonía con las nuevas demandas en una sociedad más competitiva.

Por lo tanto, esos míseros 400 euros son un subsidio de manutención que nada tiene que ver con el entramado laboral, del cual, por cierto, esa gente ha salido y no volverá a entrar.

El Gobierno debe de dejar de mirar para otro lado. Debemos afrontar, con la cabeza muy fría, que cada vez hay más personas que no pueden mantenerse, que no cubren unas necesidades de gastos mínimos y que necesitan algún tipo de ayuda. Pero no lo enmascaremos con el hecho de que "es para buscar empleo". Don Mariano, usted sabe de sobra que esa gente no va a encontrar empleo. Por lo tanto, cambie el nombre del "plan", sugfiera unos baremos de pobreza lógicos, y que todo se haga con normalidad. 'Plan contra la pobreza y la mendicidad', o como le dé la gana a su Ejecutivo, pero encarando la situación tal cual.

La hipocresía en estos momentos solo genera confusión, ruido y malos entendidos. En algunas regiones de España el paro supera el 30%, y lo peor es que no hay visos de que baje. Por lo tanto, el problema no es ya la generación de empleo, el problema, al menos inmediato, es ayudar a esa gran masa de gente que no volverá a encontrar trabajo.

Más que nunca ha llegado la hora de mirar la realidad frente a frente. Aunque por desgracia parece que el Gobierno, al igual que el anterior, quieren taparse los ojos y pensar que esto es un problema económico y no social. El tiempo castigará.

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