14 / may / 2012 - Antonio S. Capel.
Escribo estas líneas compungido, amantísimos lectores de SHDC. Verdaderamente compungido. Siento en mi pecho lo que imagino debe sentir Jorge Javier Vázquez tras echar un vistazo a su título universitario de Periodismo tras una sesión de 'Salvame Deluxe'. Una desazón, un je en sais qua, un malestar por no cooperar en el rescate de lo que queda en pie en nuestro país.
Y así pasaban mis días, inoperante, bloqueado por una mezcla de desidia e incapacidad y colaborando en el hundimiento de este pedazo de Europa que me ha visto crecer. Hasta hoy.
Casualmente he levantado la vista y ha ido a posarse sobre 'Cuento de una Barrica' de Jonathan Swift, un señor anglo-irlandés que escribía libros, para aquellos de la LOGSE y/o concejales de Cultura varios. Quizá os suenen los dibus de 'Los Viajes de Gulliver'. Pues él lo escribió pero sin dibus. Os juro por el precio del gasoil que se me ha encendido una bombilla que ha iluminado directamente el celebérrimo ensayo del amigo Swift 'Una humilde propuesta' (1729).
En éste ofrecía soluciones con una contundencia que ya quisiera para sí la póstuma y gloriosa entente Angelita-Nicolasín que ha dirigido con amor duro los destinos de los pringadetes como tú y yo. Entre ellas, evitar el impago de las tierras arrendadas a los terratenientes vendiendo a los hijos como alimento para los ricos, con lo que se matan dos pájaros de un tiro: se elimina la carga económica y se les saca rentabilidad. Yo, que no soy Swift pero me gustaría mucho más que ser Juan Manuel de Prada, me he decidido a redactar mis soluciones a don Mariano Rajoy y sus acólitos.
De gratis, eso sí, como ya sugiriera Ana Botella. Lo que tiene ser bien mandado. Lo que no tengo claro aún es si mandarlo a la electrónica o meterlo en un sobre rosa perfumado con dedicatoria dirección a la Moncloa. Bueno, al lío que lo que tenemos es tarea magna y urgente:
Educación
En un rapto de inspiración he descifrado la incógnita de la Educación española. ¿Falta de liquidez? ¿Profesionales no aptos? ¿Zotes como no los hay en Europa? Nada de eso; una simple palabra que le vamos a tomar prestada a los ingleses: overachievement. Un overachiever viene a ser alguien que, cegado ante sus posibilidades, no es capaz de asumir sus limitaciones y se ve abocado al fracaso.
Así, en la defensa de la Educación Universal hemos creado un sinfín de overachievers mediante la falacia de que todos podemos estudiar. Esto crea tensiones en los grupos menos aptos para los estudios: no les llega el sueldo de obreretes de los padres, se tienen que desplazar desde sus barrios -o incluso pueblos, ahí es nada- a la ciudad, obstaculizan el acceso a los puestos de importancia a los verdaderamente nacidos y preparados para ello...
Propongo pues separar a los grupos preferenciales y evitar el sufrimiento de los que no pueden permitirse la educación de élite, a los que (no es cuestión de ser radical) se les dotará de una educación apta para trabajos menores. Que luego nos salen los jardineros sin preparación y el servicio sin modales.
Empleo
En esta sí que me veo como un verdadero mesías del Nuevo Orden Mundial. Propongo reubicar a los trabajadores a viviendas anexas a los centros de trabajo para acabar con la golfería, el absentismo y los retrasos a la entrada que nos han sumido en esta crisis. Vivienda, obviamente, que deduciríamos de su sueldo; no es plan de que paguen siempre los mismos: los abnegados patrones.
Se ponen unas vallitas, unos barracones, su médico que ratifique que sí que se puede trabajar con gripe y todos tan contentos. Igualmente sugiero una reestructuración de los sueldos en dos grupos únicos: jefe y no jefe. La ratio de cuántos no jefes hay que reunir para alcanzar el sueldo de jefe queda en manos de la dirección de la empresa, no pudiendo ser menor de 100 a 1 (por eso del respeto debido, que se suben luego a las barbas).
Sanidad
Puesto que no pagar y obtener un servicio es comparable a un robo en toda regla, insto a nuestros prohombres y mujeres patrios a que retiren la cartilla sanitaria a todo el que no cotice. Actualmente hay casos constatados de inmigrantes y vagos varios que han contraído incluso la meningitis a voluntad para dormir y comer gratis en las instalaciones de la Sanidad española. Ya está bien de esta sangría injustificable que tenemos que pagar los honrados trabajadores.
¿Niños enfermos de padres que no quieren trabajar? Suena duro, pero ya lo dijo Darwin: la supervivencia del más apto.
Posicionamiento global
Es que no hay producto, no nos vendemos. Hemos sido un país de catetos, golfos y vagos y eso no nos lo quita nadie. Que sí, que hay quien dice que si no tenemos más patentes es porque los investigadores tienen que abandonar el país (traición, ¿verdad Espe?), que nuestros mejores trabajadores son humillados por ineptos y que redoblamos esfuerzos para estar en el grupo de segundones sin voz ni voto de Europa cargándonos nuestras mejores armas: la preparación y el desarrollo.
Pero, ¿y si resultara que somos una provincia de un país más poderoso? Mejor cola de león que cabeza de ratón. Ya tardamos en ceder nuestra autonomía y asociarnos como provincia germana para disfrutar de Wolkswagen, Bayern y todas las grandezas Merkelianas que se nos niegan. Me muero por ser el camarero de una raza superior. Eso sí, der bullen von Osborne ni tocarlo...
En fin, hay dejo eso. Cruzo los dedos por que llegue a buenas manos y mejores ojos. A vosotros, amiguetes lectores, sólo os pido un favor: si después de muerto me canonizan por mis ideas recordadle al Papa de turno que siempre me han caído mal los curas.
Y así pasaban mis días, inoperante, bloqueado por una mezcla de desidia e incapacidad y colaborando en el hundimiento de este pedazo de Europa que me ha visto crecer. Hasta hoy.
Casualmente he levantado la vista y ha ido a posarse sobre 'Cuento de una Barrica' de Jonathan Swift, un señor anglo-irlandés que escribía libros, para aquellos de la LOGSE y/o concejales de Cultura varios. Quizá os suenen los dibus de 'Los Viajes de Gulliver'. Pues él lo escribió pero sin dibus. Os juro por el precio del gasoil que se me ha encendido una bombilla que ha iluminado directamente el celebérrimo ensayo del amigo Swift 'Una humilde propuesta' (1729).
En éste ofrecía soluciones con una contundencia que ya quisiera para sí la póstuma y gloriosa entente Angelita-Nicolasín que ha dirigido con amor duro los destinos de los pringadetes como tú y yo. Entre ellas, evitar el impago de las tierras arrendadas a los terratenientes vendiendo a los hijos como alimento para los ricos, con lo que se matan dos pájaros de un tiro: se elimina la carga económica y se les saca rentabilidad. Yo, que no soy Swift pero me gustaría mucho más que ser Juan Manuel de Prada, me he decidido a redactar mis soluciones a don Mariano Rajoy y sus acólitos.
De gratis, eso sí, como ya sugiriera Ana Botella. Lo que tiene ser bien mandado. Lo que no tengo claro aún es si mandarlo a la electrónica o meterlo en un sobre rosa perfumado con dedicatoria dirección a la Moncloa. Bueno, al lío que lo que tenemos es tarea magna y urgente:
Educación
En un rapto de inspiración he descifrado la incógnita de la Educación española. ¿Falta de liquidez? ¿Profesionales no aptos? ¿Zotes como no los hay en Europa? Nada de eso; una simple palabra que le vamos a tomar prestada a los ingleses: overachievement. Un overachiever viene a ser alguien que, cegado ante sus posibilidades, no es capaz de asumir sus limitaciones y se ve abocado al fracaso.
Así, en la defensa de la Educación Universal hemos creado un sinfín de overachievers mediante la falacia de que todos podemos estudiar. Esto crea tensiones en los grupos menos aptos para los estudios: no les llega el sueldo de obreretes de los padres, se tienen que desplazar desde sus barrios -o incluso pueblos, ahí es nada- a la ciudad, obstaculizan el acceso a los puestos de importancia a los verdaderamente nacidos y preparados para ello...
Propongo pues separar a los grupos preferenciales y evitar el sufrimiento de los que no pueden permitirse la educación de élite, a los que (no es cuestión de ser radical) se les dotará de una educación apta para trabajos menores. Que luego nos salen los jardineros sin preparación y el servicio sin modales.
Empleo
En esta sí que me veo como un verdadero mesías del Nuevo Orden Mundial. Propongo reubicar a los trabajadores a viviendas anexas a los centros de trabajo para acabar con la golfería, el absentismo y los retrasos a la entrada que nos han sumido en esta crisis. Vivienda, obviamente, que deduciríamos de su sueldo; no es plan de que paguen siempre los mismos: los abnegados patrones.
Se ponen unas vallitas, unos barracones, su médico que ratifique que sí que se puede trabajar con gripe y todos tan contentos. Igualmente sugiero una reestructuración de los sueldos en dos grupos únicos: jefe y no jefe. La ratio de cuántos no jefes hay que reunir para alcanzar el sueldo de jefe queda en manos de la dirección de la empresa, no pudiendo ser menor de 100 a 1 (por eso del respeto debido, que se suben luego a las barbas).
Sanidad
¿Niños enfermos de padres que no quieren trabajar? Suena duro, pero ya lo dijo Darwin: la supervivencia del más apto.
Posicionamiento global
Es que no hay producto, no nos vendemos. Hemos sido un país de catetos, golfos y vagos y eso no nos lo quita nadie. Que sí, que hay quien dice que si no tenemos más patentes es porque los investigadores tienen que abandonar el país (traición, ¿verdad Espe?), que nuestros mejores trabajadores son humillados por ineptos y que redoblamos esfuerzos para estar en el grupo de segundones sin voz ni voto de Europa cargándonos nuestras mejores armas: la preparación y el desarrollo.
Pero, ¿y si resultara que somos una provincia de un país más poderoso? Mejor cola de león que cabeza de ratón. Ya tardamos en ceder nuestra autonomía y asociarnos como provincia germana para disfrutar de Wolkswagen, Bayern y todas las grandezas Merkelianas que se nos niegan. Me muero por ser el camarero de una raza superior. Eso sí, der bullen von Osborne ni tocarlo...
En fin, hay dejo eso. Cruzo los dedos por que llegue a buenas manos y mejores ojos. A vosotros, amiguetes lectores, sólo os pido un favor: si después de muerto me canonizan por mis ideas recordadle al Papa de turno que siempre me han caído mal los curas.


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