14 / may / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Con gran sorpresa y alegría recibo la noticia de que para finales de año seré tío. Genial. Me alegro por mi hermana, mi cuñado, los que serán sus abuelos… Pero al instante, hay alguien que me preocupa. Alguien que puede no llegar a conocer la sanidad y educación con carácter universal, pública y gratuita. Me refiero a mi sobrino.
Al margen de que el niño o niña que nazca puede que tenga que leer en los libros que hubo un día en este país en que el estado del bienestar era una realidad, hay otro problema que deberá solventar mi sobrino, y es que no tendrá, posiblemente, ningún medio de comunicación que le cuente por qué sucede todo eso.
Quizás me esté poniendo muy dramático, pero los que siguen con los pies a remojo en agua caliente parece que no quieren darse por enterados. Estos días tenemos los EREs de las dos principales cabeceras españolas, El País y El Mundo. Pero no solo eso, ese bastión de la resistencia hispana que parecía Intereconomía también está sufriendo. Amén del cierre de Público y todos los que están por llegar.
Así pues, cuando mi sobrino tenga la edad para enfrentarse a su sociedad de forma crítica y documentada, tendrá unos 13 o 14 años, lo que nos lleva a 2026. No es por ser agorero, pero al ritmo que llevamos la destrucción del periodismo, me parece que poco o nada va quedar.
Si continúan los despidos, si el periodismo ha pasado a ser una máquina de ingresar dinero (poco) que solo vive de temas que satisfagan a los anunciantes, si hay profesionales peor formados y con menos escrúpulos… De verdad alguien cree que el periodismo sobrevivirá.
Lo duros, los que tienen la cara tiznada con el humo de las mil batallas que se han librado desde los años ’60, o más, ponen su tono arrogante y dicen “chico, esto ya lo hemos vivido, el periodismo puede con todo”.
Muy bien, si puede con todo, por qué Messi es la portada de todos los diarios digitales cuando se tira un pedo. Ah, vale, porque da visitas, y esas visitas son clics que gustan a los anunciantes, y eso da dinero (poco). ¿Y quieres hacerme creer que así esto va a durar?
Cada día son más las noticias que se derivan del nuevo doodle que pone muestra Google, la última payasada de Twitter, o vaya usted a saber el qué. A esto se le suman los agujeros negros en la gestión económica y la falta de credibilidad de los propios medios ante una ciudadanía que ha pasado de ser agente pasivo a un agente activo de gran valor, como se demostrase el año pasado en las informaciones sobre el movimiento 15-M.
Habrá quien siga diciéndome que el periodismo, tal y como lo conocemos, llegará al 2026 y mi sobrino podrá leer la prensa. Ojo, que si es la misma que existe ahora, ya dudo de su calidad. Pero no, esos “viejos” saben que no llegará. Ellos (editores, empresarios y periodistas “mayores”), muy dignamente cogerán sus jubilaciones anticipadas y habrán conseguido acabar con todo el negocio. Luego, mirarán por encima del hombro y dirán que esto es culpa de la Universidad, Internet, los jóvenes e ignorantes periodistas, y muy altivos, dirán que ellos lo hicieron bien. Pero mi sobrino se habrá quedado sin una prensa de calidad “gracias” a todos.
Al margen de que el niño o niña que nazca puede que tenga que leer en los libros que hubo un día en este país en que el estado del bienestar era una realidad, hay otro problema que deberá solventar mi sobrino, y es que no tendrá, posiblemente, ningún medio de comunicación que le cuente por qué sucede todo eso.
Quizás me esté poniendo muy dramático, pero los que siguen con los pies a remojo en agua caliente parece que no quieren darse por enterados. Estos días tenemos los EREs de las dos principales cabeceras españolas, El País y El Mundo. Pero no solo eso, ese bastión de la resistencia hispana que parecía Intereconomía también está sufriendo. Amén del cierre de Público y todos los que están por llegar.
Así pues, cuando mi sobrino tenga la edad para enfrentarse a su sociedad de forma crítica y documentada, tendrá unos 13 o 14 años, lo que nos lleva a 2026. No es por ser agorero, pero al ritmo que llevamos la destrucción del periodismo, me parece que poco o nada va quedar.
Si continúan los despidos, si el periodismo ha pasado a ser una máquina de ingresar dinero (poco) que solo vive de temas que satisfagan a los anunciantes, si hay profesionales peor formados y con menos escrúpulos… De verdad alguien cree que el periodismo sobrevivirá.
Lo duros, los que tienen la cara tiznada con el humo de las mil batallas que se han librado desde los años ’60, o más, ponen su tono arrogante y dicen “chico, esto ya lo hemos vivido, el periodismo puede con todo”.
Cada día son más las noticias que se derivan del nuevo doodle que pone muestra Google, la última payasada de Twitter, o vaya usted a saber el qué. A esto se le suman los agujeros negros en la gestión económica y la falta de credibilidad de los propios medios ante una ciudadanía que ha pasado de ser agente pasivo a un agente activo de gran valor, como se demostrase el año pasado en las informaciones sobre el movimiento 15-M.
Habrá quien siga diciéndome que el periodismo, tal y como lo conocemos, llegará al 2026 y mi sobrino podrá leer la prensa. Ojo, que si es la misma que existe ahora, ya dudo de su calidad. Pero no, esos “viejos” saben que no llegará. Ellos (editores, empresarios y periodistas “mayores”), muy dignamente cogerán sus jubilaciones anticipadas y habrán conseguido acabar con todo el negocio. Luego, mirarán por encima del hombro y dirán que esto es culpa de la Universidad, Internet, los jóvenes e ignorantes periodistas, y muy altivos, dirán que ellos lo hicieron bien. Pero mi sobrino se habrá quedado sin una prensa de calidad “gracias” a todos.


3 comentarios:
Lo primero, enhorabuena!!! El resto ya... espero que te equivoques :(
La prensa está en un momento MUY delicado, sí... Pluralidad de medios (más a repartir) en un contexto de crisis en que hay, además, diarios gratuitos y en que las ediciones digitales están en pleno proceso de implantación...
No... no pinta muy bien, aunque espero que sigan surgiendo buenos profesionales que hagan que valga la pena comprar tal o cual diario.
Pues yo no soy optimista. De hecho, creo que en cuanto a contenidos ya está muerto.
Y en cuanto a negocio... pocos años le faltan.
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