
Hace apenas tres meses muchos quedaron sorprendidos ante la noticia de que, en 2011, fueron más los españoles que salieron del país en busca de una vida mejor que los extranjeros que entraron a España. Tras una década en la que el flujo inmigratorio hacia España había sido importante, nos encontrábamos ante un nuevo fenómeno - o quizá no tanto - que analizar.
Según la CERA (Censo de españoles residentes ausentes), la emigración española ha aumentado en un 22% desde 2008, año en el que la crisis empezó a dar sus primeros latigazos al empleo español. Así, según el censo, habría en el extranjero 1.516.646 residentes. Sin embargo, este dato no puede tomarse como medida de la emigración real pues no todas las personas que han emigrado están registradas como residentes en los países de acogida, aunque vale como estimación para saber que algo está pasando en España.
Andando por el metro de Londres, cualquier español se sorprenderá de lo difícil que le es escuchar inglés y levantaría la cabeza cada dos minutos al escuchar alguna palabra familiar –seguramente un taco– en nuestra maravillosa lengua. Si preguntaras a cualquier británico, te diría: «This country is full of Spanish people». Por tanto, nadie puede negar el aumento de la población española en Reino Unido es un fenómeno notable, y no sólo para los hijos de la Patria Madre, como la llaman en Sudamérica.
Según el censo, Reino Unido, donde la población española ha aumentado en un 16%, ha sido el destino escogido por la mayoría de emigrantes españoles desde 2008, seguido de Suiza y Alemania, país, este último, que empezó a lanzar ofertas de trabajo masivas hacia los jóvenes cualificados españoles en enero de 2011.
Además, también se destaca el incremento de la emigración hacia Sudamérica. Perú ha visto como su población española crecía de 6.903 en 2008 a 10.600 en enero de 2011, esto es, un 54%. En Brasil, el país de moda, se han registrado más de 20.000, lo que supone casi un 26% de crecimiento de la comunidad española en cuatro años.
El informe que la CERA presento en enero de 2012 informaba que la nueva emigración está formada por jóvenes “muy cualificados” que han decidido probar mejor suerte en el extranjero ante la falta de trabajo. Es lo que algunos han llamado “fuga de cerebros”.
Sin embargo, y aunque los datos son abrumadores, no todo está en los números. Roi, un gallego residente en Bremen (Alemania) nos cuenta que entre sus amigos es una broma recurrente hablar de que el próximo programa de ‘Españoles en el Mundo’ debería ser ‘Españoles en España’. «¡Mira! ¡Hay uno! ¡Menor de 30! ¡Y tiene trabajo!», nos dice entre risas, porque eso sí, nadie podrá decir que a un español le falta sentido del humor. Trabaja de informático en una gran empresa y cuando habla en serio, asegura que «siente mucha pena cuando piensa en España y en todo lo que está pasando».
Celia tiene 28 años, es Diplomada en Empresariales y en la actualidad trabaja en el Departamento de Marketing de un centro de enseñanza en Reading, Reino Unido. Además, estudia el Grado en Estudios Ingleses (Filología Inglesa, de toda la vida) a través de la UNED en Londres y acaba de matricularse en un Máster en la Universidad de Oxford. «Me gustaría volver a España en un máximo de dos años, por eso quiero hacer el Máster. Llevo tres años aquí y quiero volver con algo más de con lo que me vine».
Clara es una albaceteña licenciada en Física, tiene un Máster en Física Médica y trabaja en el Hospital de Berkshire (Reino Unido) en investigación de tratamientos contra el cáncer. En su trabajo siente que está haciendo algo importante y afirma que «volvería a España a nado si pudiera hacer algo parecido allí a lo que estoy haciendo aquí».
María Jesús tiene 24 años, es Licenciada en Administración y Dirección de Empresas y tiene un Máster de Marketing. Está en Reino Unido de forma temporal gracias al programa de Becas Leonardo. Quiere volver a España y lo hará en junio, pero siente terror con solo pensar que le deparará el futuro allí. «Tal y como están las cosas, da pánico volver a casa. Una tasa de desempleo juvenil que ronda el 50% es muy desesperanzadora», dice con un suspiro inclinando la cabeza hacia un lado.
Gilberto tiene 39 años, es de Asturias y vive en Inglaterra la friolera de 13 años. Vino a vivir aquí por motivos laborales y ni siquiera se plantea la posibilidad de volver a su tierra, pero ha visto «como otros muchos van y vienen». «Lo peor de esto es que, a veces, te despides de gente que sabes que no vas a volver a ver en tu vida». Al igual que Giovanni, un canario afincado en Inglaterra desde hace cuatro años, no esta seguro de haber visto un incremento de españoles en los últimos años. «Aquí siempre ha habido muchos españoles, pero claro, nosotros también hacemos por conocernos, quizá un no-español te diga otra cosa».
Por suerte, en Inglaterra no sólo hay españoles, así que tienes la opción de conocer gente de todas las partes del mundo y preguntarles sobre este fenómeno. La sensación general entre otros extranjeros en Reino Unido es que sí que hay más españoles ahora que hace unos años. Pero, además, esto también te permite comparar nuestro carácter con el de gente de otros países. Si le preguntas a una persona de cualquier país del mundo si desea volver a su tierra natal, su respuesta normal es que es feliz y que prefiere quedarse en Inglaterra. Eso no pasa cuando preguntas a un español. La mayoría desean volver y tienen la idea de hacerlo algún día.
Que el paro español ha influido en la emigración es una realidad, y hay quien dice que esto parece una «invasión de a pocos» y que como las cosas sigan así, «podremos reclamar Reino Unido en unos años». Nadie cree que las cosas vayan a llegar tan lejos, pero alguien debería preguntarse cuáles son las implicaciones de que un país supuestamente desarrollado tenga una tasa de emigración mayor que de inmigración. «Si nos diera a todos por volver a la vez, el problema sería muy grande», declara María Jesús.


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