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La primera vez

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12 / mar / 2013 - Ana Andújar. 

Con tanto debate, tanta crispación, tanto problema, tanto ataque por aquí y por allí, desde SHdC queremos sacaros un poquito la sonrisa, y si es hablando de culos y tetas pues mucho mejor. 

En esta ocasión le prestaremos atención a ese gran momento de la vida de toda persona: perder la virginidad. Y no me refiero a lo que te pasa cuando vas a pedir la (primera) hipoteca, sino algo más abstracto y a la vez tan físico, algo de lo que se habla de la SuperPop a la Cosmopolitan (tengo que revisar mis fuentes), algo que comentan amigas, colegas, hermanos y (esperemos que no) padres. 

Es casi imposible relatar en un pequeño artículo la serie de catastróficas desdichas que se nos vienen a la mente al recordar esos momentos, en los que verse desnudo con tu pareja era más ridículo que cuando tu madre te manda a la carnicería al grito de “dile que dice mi madre…”. Terror. Pavor. Risa descontrolada en momentos inoportunos. Falta de puntería. Intentaremos desentrañar algunos misterios: 

¿Qué hago si, como chico o chica, me siento presionado y estoy indeciso? 
Está bien aclarar eso de “si como chico o chica”. Aunque todavía no te habrás encontrado a un tipo que te diga eso de “no, no estoy preparado todavía…¿vemos 'Avatar'?” pero haberlos haylos. Sólo que viven en un mundo de caramelo y losas amarillas que te llevan a Kansas. Si hay presión lo mejor es jugar la baza de “como te pongas en ese plan, no mojas ni conmigo ni con nadie”, porque otra cosa no, pero que nos metan prisa nos pone de mala hostia. 

¿Haré el ridículo si no estoy a la altura de la situación? 
No, porque a lo largo de tu vida se van a dar muchas situaciones como esas, así que cuando antes se empiece a acostumbrar tu pareja mejor. Sólo tienes que mezclar noche de ligue+alcohol descontrolado y el éxito (si entiendes éxito por vergüenza ajena) está asegurado. 

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¿Puedo quedarme embarazada la primera vez? 
Esta parte está mil veces tratada como “leyenda urbana” pero es que nunca pasa de moda. En el momento en el que existe penetración sin protección anticonceptiva, la primera vez o la enésima, ya puedes darte una vuelta por el Toys’R’us para ir cogiendo ideas. Y si hubiera un bono de 1-ride-only desde luego no lo gastarías la primera vez. 

¿Duele la primera vez? ¿Los chicos también sienten dolor la primera vez? 
Aunque parezca mentira, recientes investigaciones han demostrado que los hombres también sienten, pero sólo en contadas ocasiones, como las que tienen que ver con que Iniesta marque un gol, o que les peguen un balonazo en las pelotas, o que Iniesta les pegue un balonazo en las pelotas (probablemente la fantasía sexual masculina más común desde julio 2010). Sospecho que lo que más les duele a los chicos es el calentón que se pillan toda la adolescencia a base petting, de ver las mayas ajustadas de las compañeras en Educación Física y el malogrado porno que luego tanto desencanto nos trae en la primera vez. Y a las chicas, con algo de tacto y paciencia, el dolor no tiene por qué ser obligatorio. Además, no será tanto si luego le seguís dando durante años, marranetes. 

¿Siempre es amor la primera vez? 
Ni la primera ni la última, pero saber elegir el espécimen con el que perder la virginidad tiene sus ventajas, sobre todo de cara a la perspectiva del tiempo y de las charletas con los amigos. Mejor comentar que “intentaste” follar con un buen partido que con tu primo del pueblo. 

¡Qué buenos recuerdos amigos míos! ¡Y quién pillara a aquel pobre que sufrió tu inexperiencia (o al bastardo que te fastidió el momento) para darle un repaso con lo aprendido con los años…! Por ahí dicen que es mejor esperar a una persona decente, por aquí os decimos que si vosotros fuerais decentes no leeríais estas cosas. Salud, fuerza y honor…y protección.

Cien orgasmos en San Valentín

14 / feb / 2013 - SHdC. 
Ya tenemos encima San Valentín, y ante ello, haremos una recomendación buena, auténtica, de las que sirven de verdad. Y es que acaba de publicarse la 2ª edición del Manual Práctico de Cienorgasmología, un libro sencillo que describe el método con el que cualquier hombre puede conseguir hacer cien orgasmos por hora a su mujer fácilmente. 

La Cienorgasmología es una técnica y un arte basada en la neurociencia que practican decenas de matrimonios y parejas en todo el mundo con éxito. Puedes comprobarlo en este libro. 

Desarrollada por Jack Hammer, supone una evolución trascendental en la sexualidad humana porque, además de incrementar el placer femenino hasta cotas impensables, acerca a la pareja al concepto real de amar, superando la confusión entre sexo y amor, y consolidando así las relaciones. 

En unos pocos meses, o incluso en semanas, un practicante de la Cienorgasmología puede conseguir igualar o superar el récord de cien orgasmos por hora de Jack Hammer. Ya lo han logrado algunos. El dominio de esta técnica proporciona al varón una sensación de potencia viril sin igual, y a la mujer una experiencia increíble: cien orgasmos por hora, orgasmos encadenados, orgasmos de diez minutos, intraorgasmos de intensidad variada, todos los tipos de orgasmos... 

Pues creerlo o no, estás en tu derecho, pero de lo que no hay duda es que amor y sexo van tan entrelazados que el uno sin el otro no tiene razón de ser. Puedes llevar esta noche a tu pareja al cine, una cena romántica, o algo similar. Puede que incluso te lo agradezca y ponga buena cara. Pero si de verdad quieres que todo sea redondo, regálale un orgasmo, eso no falla.

Cómo sobrevivir a 'El Orgasmo'

orgasmo femenino mujer sexo20 / dic / 2012 - Ana Andújar. 

Gritos, escándalo, olas, estrellitas, ondas vitales y tonadas cubanas. Todo es poco y nada puede describir el orgasmo, cuando llega, cuando se siente y cuando se va. Es la única sensación en la que el cuerpo vive tantas cosas por un acto mental. 

Aquí no vamos a descubrir nada nuevo sobre el orgasmo, así que si pensabais que en SHdC teníamos el secreto mágico orgasmatrón (lo primero es que no estaríamos trabajando), podéis olvidaros. Para bien o para mal, el orgasmo y sus engranajes son únicos, individuales, independientes e indivisibles, como los paquetes de yogures, de su dueño y amo. 

Queremos centrarnos en el orgasmo como actividad mental porque ya está bien. Tanto tocamiento, tanto frotar y sacar brillo para descubriros que, en la mayoría de los casos, el orgasmo está en la cabeza. Y si alguien nos reniega (le ponemos cara de fornido varón con sonrisa socarrona al oír decir que la mente eyacula) decimos: de acuerdo, tú y tus genitales sois los primeros invitados a esta fiesta, pero, ¿de verdad consigues concentrarte pensando en los resultados del BetandWin? ¿Acaso no te excitas cuando ves algo (mejor alguien) interesante sin tocarlo? ¿De verdad alcanzas el clímax si te acaban de echar de tu curro y debes un par de meses de alquiler? 

Sí, hasta en el caso más extremo, hasta en las situaciones más ignotas, incluso en los personajes en los que jamás soñaste que existieran, hay actividad cerebral, y de ella depende el sexo, o más bien, el buen sexo. 

Siempre se ha relacionado todo el psicopolvo con el género femenino, porque el orgasmo masculino, con su función evolutiva, no daba tantos quebraderos de cabeza. Lo que distingue a estos dos candidatos es el esquema “excitación-meseta del placer-orgasmo”. En el caso femenino, el segundo paso es más largo y equilibrado, y con los hombres, se pasa de la excitación, apenas por el término medio, hacia un orgasmo que en una gráfica describiría una uve invertida. Todo esta explicación, que bien podría ser del Ibex-35, para decir que en ambos casos, aunque más en el femenino, hay que trabajar para “pasar” a la última pantalla. 

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Parece que en este tema la 'x' a despejar se necesita más cuadernillos Rubio para las mujeres. ¿Qué buscan? ¿Cómo hacerlas llegar al orgasmo de forma tan segura como a los hombres? Seguramente todos o casi todos los chicos pensarán que no hay problema, que con ellos, todas sus conquistas lo han conseguido. 

Bueno. Según estudios de la Universidad Autónoma de Madrid (y cualquier cafetería) , un 70% de las mujeres encuestadas aseguraba haber simulado un orgasmo alguna vez. Eso son muchas mujeres, chicos. No quiere decir siempre que la mujer no pueda llegar al orgasmo, de hecho, está demostrado que tienen diferentes formas de conseguirlo, bastante más imaginativas y frecuentes que los hombres, sino que los ritmos no estaban acompasados. 

Muchos hombres olvidan que la zona vaginal no es la más sensible de una mujer, y al intentar el orgasmo por el simple coito, olvidando la estimulación previa, resulta el fracaso en la cama. Según este mismo estudio, entre el 70-75% del orgasmo femenino proviene de la estimulación del clítoris, ¡ah, esa zona desconocida como Mordor! 

Pero fuera de porcentajes y estadísticas, lo que no falla es preguntar, hablar y responder. De nada sirve pasar horas practicando sexo oral (truco que entre pocos y pocas falla) porque a todo el mundo le suele gustar si precisamente a tu pareja no le hace mucha gracia. La afirmación de que el orgasmo está en la cabeza proviene de los gustos individuales, y descubrirlos y explotarlos es igual a éxito inmediato.

Spotify descubre la música del amor y el sexo

24 / oct / 2012 - SHdC. 
Un estudio realizado para Spotify en Reino Unido demuestra la importancia que tiene la música en nuestra vida amorosa. El estudio –llevado a cabo por el psicólogo musical Daniel Müllensiefen de Goldsmiths, Universidad de Londres– fue encargado por Spotify para examinar la relación entre la música, el amor y la seducción. 

El estudio demostró que las listas de canciones son, en muchos casos, uno de los aspectos más importantes cuando se trata de tener éxito en el dormitorio. Más del 40% de las personas afirmó que la música que escucha cuando hace el amor tenía más probabilidad de estimularles que el tacto o la sensación del cuerpo de su pareja. 

El doctor Müllensiefen comentó que no es de sorprender que tantos encuestados afirmaran que la música les estimulaba en el dormitorio. Gracias a la investigación neurocientífica, se sabe que la música es capaz de activar las mismas zonas de placer del cerebro que también responden a recompensas mucho menos abstractas como la comida, o el sexo. 

El estudio también mostró que la música más excitante durante el acto sexual es cualquier canción de la película 'Dirty Dancing'. La banda sonora del clásico de los años '80 –que incluye conocidas canciones de los años '50 y una cantada por el actor Patrick Swayze, protagonista de la película– fue votada como número uno para escuchar en el dormitorio, curiosamente tanto entre hombres como entre mujeres. 'Sexual Healing' de Marvin Gaye ocupó el segundo lugar en la lista con el 'Bolero de Ravel' en tercer lugar– toda una sorpresa. 

El doctor Müllensiefen ha comentado que el hecho de que 'Dirty Dancing' haya salido primera en la lista de las mejores canciones durante el sexo tanto para hombres como para mujeres se debe a que la mayoría de las personas tiene un buen conocimiento de las canciones que representan al amor, que tienden a venir de referencias culturales como el cine. La gente utiliza esta música no sólo para comunicar sus intenciones durante una situación romántica, sino directamente para cambiar el ambiente durante un encuentro. El estudio también reveló que los hombres muestran mayor probabilidad que las mujeres de cambiar sus gustos musicales y sus hábitos a la hora de escuchar música para asegurar un éxito mayor en el dormitorio– lo cual explica la popularidad de 'Dirty Dancing' para ambos sexos. 

El estudio Science Behind the Song de Spotify descubrió las 20 mejores canciones que ‘nos animan’ para el sexo, y parece que sólo hay un hombre que es capaz de llevar a cabo esta tarea: la leyenda musical Marvin Gaye. La famosa canción 'Sexual Healing' fue votada la primera canción a la hora de ‘animarnos’ y 'Let’s Get it On' ocupó el segundo lugar. Barry White ocupó la tercera posición, y los que contestaron a la encuesta afirmaron que escuchar cualquier canción del hombre también conocido como ‘La morsa del amor’ bastaba para hacer que ‘se animaran’. 

El estudio también demostró que una de cada tres personas nombró una canción que consideraba ‘Mejor que el sexo’, siendo 'Bohemian Rhapsody' de Queen la número uno de la lista. 'Sex on Fire' de los Kings of Leon ocupó el segundo lugar y Robbie Williams llegó a la tercera posición de la lista ‘Mejor que el sexo’, con su balada de los años 90, 'Angels'. 

Después de este estudio sabemos que Marvin Gaye es clave para el éxito cuando llega el momento de seducir a la pareja en el dormitorio. Y si no se tiene una pareja, podemos dar una clara recomendación, que es 'Bohemian Rhapsody' de Queen, ¡oficialmente ‘mejor que el sexo’!”.

Hablemos de penes y vaginas

30 / abr / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).

Casi con total seguridad puedo decir que este será el texto más leído de SHdC esta semana. Si no es el más leído, al menos será en el que haya hecho click un mayor número de personas. Y todo porque en el título lleva un par de palabras de esas que nos siguen provocando una sonrisilla medio indiscreta: penes y vaginas.

Tranquilo impaciente lector, no dejes de leer, que esto no es ningún juego, realmente voy a hablar de penes y vaginas. Lo haré desde la sorpresa que me he llevado al enterarme de que hace poco más de 70 años te podían llevar a la cárcel en EEUU por tener sexo oral con una mujer, incluso dentro del santo matrimonio.

Aunque bueno, a la cabeza se me vienen discursos como el del Obispo de Alcalá de Henares, que tachan a los homosexuales como enfermos, y me doy cuenta de que en realidad hemos avanzado muy poco.

El asunto que tengo entre manos, y que nadie piense mal, porque estoy tecleando, tiene que ver con el papel que juega la sexualidad humana en nuestra sociedad, y si verdaderamente hemos avanzado.

Esta sexual y angosta reflexión me viene a la mente tras ver la película sobre la vida de Alfred Kinsey. Científico, biólogo, y posteriormente sexólogo que vivió en EEUU en la primera parte del siglo XX, y que tras darse cuenta que estudiar bichitos era muy aburrido, decidió estudiar los comportamientos sexuales de la sociedad americana en su conjunto.

Antes de seguir, recomiendo ver la película, ‘Kinsey’, así como el documental que aborda su vida y obra. Sin duda dejará a más de uno con la boca abierta. Y es que, durante las miles de entrevistas que desarrollo el profesor Kinsey a cientos de personas, con el fin de hacer comprender a la sociedad que el sexo no era algo “malo”, se encontró con decenas de mujeres que no sabían lo que era el clítoris, tener un orgasmo, o incluso, algunas, que no sabían lo que era el pene.

Bien es cierto que hay que retrotraerse a los años ’30 y ’40, pero no deja de ser sorprendente el grado de incultura sexual que siempre ha habido. No hace falta buscar a los culpables. Una sociedad abotargada, unido a las clases dirigentes gobernantes que son movidas por la moral religiosa, han tenido secuestrada a muchas generaciones al amparo de que el sexo era “malo”, y que practicarlo te llevaría al infierno.

Ahora bien, pasados 70 años, en el siglo XXI y con Internet y el conocimiento infinito al alcance de todos, ¿podemos decir que los jóvenes, y no tan jóvenes, conocen bien la sexualidad? Sí, follar, tocar tetas y culos ya saben hasta los niños de comunión, pero sabría alguien, sobre todo del género masculino, decir qué es la vagina…

Error, no es el órgano genital femenino, es parte de él.

Pues a esto me refiero, quizás hayamos avanzado mucho, quizás la homosexualidad no sea mirada como una extrañeza, o al menos lo aparentamos, puede que “sepamos” más, ¿pero realmente hemos alcanzado un mayor conocimiento en lo que al sexo se refiere?

Oímos hablar mucho de sexo. Encuestas, estadísticas. El sexo se ha trivializado. Ya no somos la sociedad puritana de los años ’30. No hay problemas en hablar sobre el sexo, la sexualidad y sus orientaciones. Gustos, colores, formas y tamaños están en todas las conversaciones. ¿Pero hay realmente un conocimiento formal?

La gran preocupación Alfred Kinsey durante toda su vida fue que la ignorancia y las tapias morales no dejasen ver la profundidad del sexo y su normalidad y diversidad entre hombres y mujeres. Ahora eso ya no existe, pero quizás hayamos sustituido un tipo de ignorancia por otra y sigamos sin ver el sexo como lo que es, solo sexo.

Solter@s (En primavera) parte III

11 / abr / 2012 - Ana Andújar.

(Parte I)
(Parte II)

El piso era pequeño, pero con un saloncito lo suficientemente grande para que cupiera una mesa con siete sillas, un sofá del IKEA, una televisión con polvo, estanterías con libros, muchos libros, y otros muchos cd´s, vinilos, revistas, alguna planta, un par de fotos, y muchos diminutos cachivaches que poblaban cada rinconcito del salón que indudablemente, pertenecía a una chica.

Laura era una amiga de una amiga de Javi, y sin ningún pudor íbamos a meternos en mitad de una cena que tenía como excusa la llegada del buen tiempo, aunque justamente esa noche la humedad helara huesos... y flequillos. Cuando llegamos al piso y me miré al espejo de la entrada, todavía con las manos en los bolsillos y una vergüenza extrema, y mientras Javi entró a saco saludando a ladies and gentlemen, vi que mi pelo era un matojo del oeste sin domar, pelo púbico de Disco Stu, un horror sin somatizar que ya era demasiado tarde de esconder.

“Bueno, aquí está la belleza de la que te hablé: esta es Laura. ¿Quieres dejar de tocarte el pelo? Qué vanidoso has sido siempre...” Laura esquivó mi mirada furiosa dirigida al idiota de mi amigo, que bien podría haber encendido una vitrocerámica, y me dio un par de besos. “Hola, ¿entonces tú eres el corredor de seguros?”. Bien. Anécdota número uno jodida.

Laura era castaña, con una cara de niña que asustaba mirar, por parecer delito. Sus marcados mofletes se encuadraban en un pelo largo y un cuerpecillo delicado que se movía con nerviosismo. Parecía Dolores a veces, y Lolita otras, y ya empezaba a sentir el mismo calor que aquel atormentado Humbert, y me sorprendí a mi mismo en un centrifugado de escenas pornográficas, porque la visión de ese rostro tan inocente en posiciones enfermizamente sexuales hizo que necesitara pedir una cerveza con urgencia.

La cena trascurrió cordial, tranquila, a veces divertida y a veces forzada, como todas las cenas de desconocidos solteros que en el fondo están haciendo inventario de posibilidades de sexo a posteriori. Cuando las copas salieron a escena, aquella gente tan discreta, empezó a relatar toda clase de historias truculentas de parejas y no tanto. Por supuesto, empezaron las chicas, hablando de desastrosos ex novios, polvos en sitios extraños, tetas en la playa y algún que otro beso entre chicas, táctica que suelen usar, en mi opinión, para poner cachondos a los interlocutores y hacerles reaccionar con rapidez a su reclamo.

Laura callaba y se partía de risa, y aunque ella no era monologuista de ninguna de esas bizarradas, sus amigas hacían referencia a su persona, o a veces le daban un codazo cómplice, o un “¿verdad?” que decía mucho más que su silencio. ¿Sería Laura una guarrilla más? ¿Sería una ninfómana en un cuerpo de bailarina? Sea como fuere, tenía que hablar con ella a solas, buscar unos minutos para convencerme que todo el flujo sanguíneo que me rondaba los pantalones era consecuencia del picante...

En mi cabeza, la gente se empezaba a ir de fiesta, éramos un par de rezagados que nos enganchábamos a hablar sin fin... ”¿Vienes?” le dirían sus amigas. “Mmm... no. Me quedo recogiendo”. “Te ayudo”, le diría yo con total seguridad, mirándola a los ojos. Sus amigas se irían riéndose, Javi haciéndome gestos obscenos con la boca saliendo por la puerta, y por fin, Laura y yo solos. Quizás empezara a recoger las copas, evitando mi mirada que cada vez se volvía más fija en ella. Quizás le cogiera de la mano antes de llegar a la cocina, y le empezara a besar el cuello, a un todo o nada. Quizás ella se dejara hacer, tranquila por la mezcla de excitación y el gintonic. Nos tocaríamos locos de deseo, nos besaríamos con tanta saliva que la lengua se nos hincharía, le metería la mano bajo el vestido, ella abriría las piernas permitiéndome el paso, de pie contra el marco de la puerta...

“¡Venga cojones, que nos vamos! Tío, ¿estás empalmado o qué?”. Y si no, al menos aprendería una lección, a no salir con Javi nunca más.

FINAL

Solter@s (En primavera) parte II

3 / abr / 2012 - Ana Andújar.

(Parte I)

Según Javi, el mejor sitio para conocer tías hoy en día eran las cenas de amigos. Estábamos llegando a una edad en la que quedar en la calle para fumarnos un porro entre siete se nos había quedado un poco pequeño, que puede que la comunicación de los 15 años y sus largas plegarias (“oye, ¿nos vamos por ahí?” “bueno”) no fueran suficientes para aquellas niñas que ahora son mujeres que me dan pavor.

Después de que Javi renunciara a la táctica del club nocturno (nos habíamos pasado la noche sin movernos de la barra, yo con mi codo apoyado en ella como si me lo hubieran atornillado), se dio cuenta de que yo era un tío demasiado complicado (más bien lo definió como “pareces gilipollas, desde luego, si esa te estaba mirando, es que no tienes luces, se te va a caducar la polla”, etc.) para estar invitando a copas a ninfas colocadas de rímel.

Ahí entraban las “cenas de amigos”. La crisis nos había hecho encerrarnos en casa los fines de semana, porque preparar algo de comida del Mercadona y comprar una botella de Seagram´s entre varios (en cierto modo era bastante adolescente, como cuando todos poníamos unas monedas para unas cervezas calientes), y era al fin y al cabo una oportunidad para recrearnos en nuestra pueril decadencia de INEM y títulos universitarios guardados o sin pagar.

Por lo visto, y siempre según Javi, también era una oportunidad única para conocer a chicas nuevas, con clase, intelectuales, interesantes, o por lo menos “tan pobres como tú, así que no tendrás problema para meterte en sus bragas en cuanto sepan que tienes trabajo fijo”. Gracias, Javi.

Todavía no sé muy bien cómo acepté una oferta tan idiota, en fin, yo no era de esa clase de tipos que se meten en fiestas en las que no ha sido invitado, pero estaba en un contexto especial (“eres pura dinamita, tío, te acaban de dejar, a las tías les encanta que des un poco de pena... pero no te pases, tampoco les gusta que des asco. Van a ir unas cuantas buenorras que te vas a caer de culo, así que si quieres dormir acompañado esta noche ya sabes: pena, pero no asco. Cara de sensible, pero sin ser muy maricón. Contrólate, joder”).

Casi sin presión gracias a los consejos de mi amigo, pasé media hora mirando el armario sin moverme. Realmente Eva tenía razón y tenía unas diez camisas de cuadros exactamente iguales. Al fin y al cabo, esa gente no sabía cómo era yo ni el tipo de camisas que tenía en el armario, así que podía crear mi personaje desde cero. Quizás tuviera que llevar pensadas un par de historias, algunas anécdotas que escondieran mi anodina vida, mi trabajo nuboso, mi erección tan espontánea como pasajera, mi secreta pasión por la música que sólo sacaba en privado. Javi me había dicho que era gente con clase, así que tendría que pensar algo para no quedar como un imbécil... Continuará...