El último zumbido

30 / ene / 2013 - Antonio Soriano (@AsorianoGmez). 

messenger skype
El próximo 15 de marzo Messenger desaparecerá de nuestras vidas. Microsoft ha decidido que Skype lo sustituya. ¿La razón? La falta de competitividad. Se ha convertido en una vieja gloria que se arrastra a duras penas por mantenerse en la liga de los 'galácticos'. Hasta aquí nada nuevo. La noticia, que no ha sorprendido a nadie, se hizo oficial el pasado mes de diciembre. 

No, no es ninguna cadena de correos que nos invita a mandar cuatrocientos mil e-mails para evitar que nuestra cuenta se cancele. 

La historia de este servicio de mensajería instantánea se remonta al finales del siglo pasado. En 1999 Messenger salía al mercado para hundir en la más pura miseria a ICQ. Entró en nuestras vidas paulatinamente hasta convertirse en un indispensable de nuestras vidas. En menor o mayor grado, pequeños y mayores se vieron envueltos en esta espiral que cambió las formas de comunicación de nuestra sociedad. 

Los grandes teóricos de la seducción tuvieron que dejar de escribir manuales. La clave para ligar estaba en este servicio. Son miles las parejas y los matrimonios actuales que nacieron de una conversación en Messenger. Ponerse un nick molón, tener los mejores emoticonos o utilizar frases célebres se convertían en el único manual válido. No había un book de fotos, ni textos compartidos... solo una foto de perfil, un nick y un chat. Un nuevo mundo comunicativo se abría paso para instalarse con todas la comodidades en nuestras vidas. Los contratos del servicio de Internet crecieron exponencialmente al ritmo que crecían las nuevas cuentas Messenger. Los adolescentes pedían a sus padres un ordenador con conexión a Internet con el que poder hablar con sus amigos y amigas. 

El primer paso de toda relación nacía en Messenger. Horas y horas delante del ordenador esperando a que el logo de esa persona especial se hiciera verde. 'Conectado'. Se abría una ventana 'imposible', una oportunidad, un acceso, una interacción, una conversación... Los emoticonos expresaban estados sin utilizar palabras, los zumbidos alertaban al 'otro' que ya estabas disponible, y un nick incomprensible para el mundo tenía significado para alguien. 

Con el tiempo llegó la posibilidad de decidir si estar 'ausente' o no 'conectado'. Una ausencia que se convertía en ansiedad para unos y en alivio para otros. O el videochat, la cuerda que unía sentimientos y enredaba nudos en la garganta. 

Tener el Messenger de Juan y de Pepe, de Pepa y de Juana, te abría más puertas de las que nunca hubieras podido imaginar, y no solo en temas concernientes al amor, también en la amistad y en las relaciones profesionales. 

Un 'zumbido' a tiempo podría ser una oportunidad para 'zumbar' ese mismo fin de semana. Una agradable conversación podía terminar en una amistad para toda la vida. O agregar a un desconocido se convertía en el primer paso para obtener tu futuro trabajo. 

Todavía hoy, conozco casos en los que el Messenger se convierte en la primera 'arma' a utilizar para ligar. Una visita al chat de turno (me quedé perplejo cuando lo escuché, ¿todavía existen?), y tras desechar cuatro o cinco conversaciones de pedófilos sin sentimientos, usuarios aburridos o incompetentes digitales, se consiguen dos o tres messengers interesantes. Esto me suena ya a libros de historia, pero supongo que también hay cabida para nostálgicos que han parado sus relojes digitales y que todavía buscan en las páginas amarillas algún cybercafé. 

Este servicio de mensajería instantánea fue pionero en la creación del concepto social de las personas. La información es poder y las nuevas redes sociales abren nuestra información al mundo. ¿Somos más sociales por ello? 

Facebook y Twitter van a desaparecer del mismo modo que lo hará Messenger el próximo 15 de marzo. Una nueva era será recordada con nostalgia.

1 comentarios:

Todo eso ya se hacía, y con más efectividad en ICQ, donde podías localizar gente de tu interés.

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