En algún lugar del mundo, en medio de la incipiente Navidad, un hombre de cuerpo menudo y corazón fuerte debe estar pensando: "Con el segundo de mi segundo, le sacamos 16 puntos y todavía tiene cuerpo para seguir haciendo el gilipollas". Supongo que habrán adivinado de quién se trata. Era fácil, es la razón por la que Mourinho vino a Madrid, por lo que si ya no está, ¿por qué no se marcha Mou?
Quizá sea una pregunta un tanto brusca para empezar el texto, pero como no es la primera vez que desde esta humilde tribuna me pregunto por qué sigue semejante personaje al frente de la nave blanca, pues habrá que insistir. Además, no solo he "pedido" la cabeza de Mourinho, también le he sufrido, como mucho miles de seguidores madridistas llevan haciendo más de dos años.
¿En serio que una Copa del Rey y una Liga pueden ser contrapeso para las mourinhadas de cada fin de semana? Personalmente creo que no. Es decir, si Del Bosque, viene al Real Madrid y decide mear en la boca de cada aficionado blanco, la intentaré abrir de tal manera que se me salga la mandíbula si es necesario. Pero a este portugués malencarado, prepotente, o impotente, porque tanta subnormalidad no se entiende, y que ha conseguido que muchos seguidores del equipo blanco prefieran que su equipo pierda para que se marche, no se merece ni el saludo.
Además, el traductor portugués está provocando tensión entre los propios aficionados, y eso es algo que no se debería tolerar. Moudridistas, madridistas, antimadridistas, madridistas de resultado, ultras, mediomadridistas... Este señor reparte carnés y sitúa a cada uno dentro de una franja de madridismo, él, que en tres años ha matado la esencia de un club centenario.
El último episodio de "por mis santos cojones" ha tenido lugar en el partido frente al Málaga, donde sin explicación ni motivo ha dejado al mejor portero del mundo en el banquillo. El problema, y por lo que escribo este texto, es la sensación de rabia y frustración al ver como hay gente que le apoya, y, gracias a ellos, con la división hecha por él, consigue que unos aficionados a otros se echen en cara no defender al Madrid, pierda o gane.
No, no se trata de eso. No es cuestión de perder o ganar. Ya lo dije en mi Carta de un madridista desilusionado. He sido del Madrid cuando ha ganado y perdido, cuando ha jugado Petkovic o Edwin Congo, al levantar la séptima y la octava, el día del (2-6) en el Bernabéu, y todos los días de mi vida desde que tengo memoria. Pero ahora no quiero ver al Madrid, no porque juegue mejor o peor, o porque se haya perdido la Liga a falta de 5 meses para que se acabe. No veo al Madrid porque no puede existir en un club como éste la ley de "mis santos cojones". Porque no hay nacido nadie tan bueno para que pueda hacer eso al Real Madrid, ni Jose Mourinho, un traductor portugués que pasará a la historia del fútbol por ser el que peor hizo jugar a sus equipos y más títulos ganó.
Aficionado madridista, si de verdad aspiras a eso, enhorabuena.




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