7 / nov / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Hoy es el día en que Occidente se despierta con alivio. Ni si quiera los más conservadores, salvo los que caen a las bajas pulsiones de pensar solo ideológicamente, veían al candidato republicano Mitt Romney en la Casa Blanca. Así pues, el líder demócrata Barack Obama seguirá cuatro años más al frente del "mundo libre", como les encanta decir.
No se puede hablar de "paseo militar" ni "victoria fácil". El equipo de Obama ha trabajado mucho, quizás demasiado, y esperemos que eso no pase ahora factura. Los retos a los que se enfrenta el reelegido presidente de EEUU son múltiples y variados. Sin que el foco de atención sea el aspecto internacional, como suele ser costumbre en los segundos mandatos en la Casa Blanca, de nuevo la economía centrará todos los aspectos. Y es que, como un balancín en un parque, el mundo necesita una bipolarización de formas y acciones que equilibre las políticas de austeridad alemanas de Angela Merkel, con los sofismas socialdemócratas que, al menos en su libro de ruta, traen el también reciente Hollande y Barack Obama.
Pero no todo es negativo, al menos para el flamante renombrado presidente. Según datos del FMI, todos los aspectos macroeconómicos de EEUU mantendrán una tendencia alcista durante los próximos años. Su PIB espera situarse en el 2% al acabar 2012, e incrementar 3 décimas el siguiente año. Asimismo, la tasa de paro espera alcanzar niveles inferiores al 7% en la entrada de 2014. Todo esto unido al crecimiento de la demanda interna y la reducción del déficit, deben ser las principales tareas de un Obama que seguirá siendo, o al menos debería ser, un modelo que observar muy de cerca.
Los duros críticos de la derecha económica le han acusado, sin excesivo fundamento, de no haber hecho mucho por EEUU, pero al final los datos le han apoyado. Obama ha capeado la crisis de una manera muy honrosa. Manteniendo un nivel de paro casi como lo encontró, dejando Wall Street en unas condiciones inmejorables, retomando el pulso a la demanda interior y relanzando algunos sectores de vital importancia como el automovilístico.
Bien es cierto que el tiempo de las palabras ya se ha acabado. Ahora tendrá que finiquitar su inconclusa reforma laboral, deberá mirar a la cara al problema de la inmigración proveniente del Sur y su inclusión social y económica, así como resolver algunas cuestiones de calado social como por ejemplo el aborto o las bodas entre homosexuales. Evidentemente no podrá solucionar todo. Es más, todo quedará enrocado de tal manera que nunca se podrá deshacer, pero seguro que a Obama no le faltan ganas.
Le deseamos buena suerte al reelegido presidente en su camino, y esperamos que de paso venga este verano a Mallorca de vacaciones. Por lo de relanzar nuestra economía.




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