8 / nov / 2012 - Yolanda Salmerón (Yolanda Martínez).
Mientras termino mi reportaje para la 2-3 del suplemento comercial ‘Nuestra Economía’ que sale todos los jueves en La Verdad (esta cuña es porque yo lo valgo, y porque hay que comprar periódicos, que si no nos hundimos), leo en Facebook que una de las personas más inteligentes que conozco, y porque ella así lo ha querido, mejor preparada, ha llorado desconsoladamente tras recibir la felicitación de su madre en forma de “serás una estupenda administrativa” por sacar un 10 en un examen que esperaba, e imagino querría, suspender, porque "yo lo que más deseo en esta vida es dar clase de lengua' y cada vez, intuyo, ve su suerte más lejana.
Y yo me pregunto, ¿de verdad somos tan vagos? ¿Nos da todo igual? ¿Es posible que estemos ante la generación mejor preparada y con menos oportunidades para realizarse personal y profesionalmente? Mi única conclusión: es de muy mala educación generalizar. No se puede. Debería estar penado con dos ostias porque nos cierra muchas puertas, junto a los prejuicios que crea.
Ni todas las rubias somos tontas, ni por tener los ojos claros y la piel pajiza somos rusas, ni tampoco todos los jóvenes que ni estudian, ni trabajan, pasan de todo y no sufren o lo hacen porque su única aspiración existencial es jugar al Wow y sacarse pelotillas del ombligo. Las etiquetas no son buenas, salvo, supongo, cuando marcan el precio de una camisa, pero los seres humanos somos mucho más que las cuatro palabras que caben en un trozo de cartón.
La crisis económica ha disparado el número de jóvenes que ni estudian ni trabajan, lo que comúnmente se conoce bajo el apelativo de ni-ni. El 24% de los españoles de entre 15 y 29 años se hallaba en 2010 en esa situación, según el informe ‘Panorama de la Educación 2012’. Esta tasa es la más alta de toda Europa y la 5ª de los 33 países que integran la OCDE, cuya media era del 16%. El porcentaje de ni-ni fue más elevado que en 2009, cuando se experimentó un crecimiento de seis puntos, por encima de Estonia e Irlanda.
No obstante, los expertos advierten de que más que una generación ni-ni nos hallamos ante la “generación crisis” o ante una especie de generación ni-ni forzosa ya que los jóvenes “ni estudian ni trabajan porque no tienen alternativas reales para hacerlo” y están en compás de espera activa. Así lo entiende Manuel Lorenzo, sociólogo y profesor adjunto de un centro privado, para quien “uno de los efectos de la crisis es que los datos que dan los grandes organismos internacionales se quedan antiguos, no solo los datos, sino los análisis que luego se hacen”.
“Estamos ante una generación más preparada que la de sus padres que está viendo como su ímpetu decae ante la falta de oportunidades, desencantada en el ámbito social y político por un panorama realmente poco esperanzador”. “Pero el calificativo ni-ni es muy amplio y no nos sirve para englobar a cada una de las historias porque es imposible generalizar. Es cierto que existe una tendencia mayor al desánimo, lo que ayuda a prolongar las paradas obligatorias, y que, evidentemente, hay gente poco dada a trabajar, pero esa situación se da en todas las edades y desde siempre” apunta María Dolores Soler, psicóloga.
En un principio, la generación ni-ni eran aquellos jóvenes que, aún con expectativas laborales y de futuro, se caracterizaban por su falta de interés y entusiasmo, ni trabajaban, ni estudiaban y tampoco colaboraban en casa. Con el tiempo este concepto se ha extendido hasta aquellos otros jóvenes que por la crisis actual no han encontrado una oportunidad y se ven obligados a realizar un parón en sus vidas laborales, sin llegar a realizarse ni personal ni profesionalmente.
Los expertos coinciden en que generalizar no es bueno y que hay un problema mayor que subyace a esta realidad. “La situación de muchos jóvenes surge de la cultura del poco esfuerzo reflejada en figuras públicas con gran relevancia en los medios de comunicación. La extendida creencia de que sin una preparación, sin un trabajo previo y constante, se hacen grandes fortunas, se crea al amparo de una sociedad consumista y deshumanizada como la nuestra, que no es patrimonio exclusivo de los jóvenes, sino que hemos creado entre todos sus componentes”, subraya la psicóloga murciana.
Según los expertos, el grupo de los ni- ni no es tan numeroso como reflejan las estadísticas de no ocupados. “Este colectivo lo forman sólo aquellos que no tienen intención de encontrar un empleo. A mi juicio, se trata de un grupo minoritario, que tiende al parasitismo, y que se caracteriza por no tener planes de vida. Por tanto, su conexión con la crisis no es tan directa porque han existido siempre, incluso, en los años de bonanza”, advierte Manuel Lorenzo.
La otra cara de la moneda la conforman aquellos jóvenes que no solamente estudian sino también trabajan y que, pese a la inestabilidad económica han decidido montar sus propias empresas para labrar un futuro diferente. La EPA indica que hasta junio se encontraban en esta situación unos 28.200 jóvenes de 16 a 29 años, lo que supone un 21,2% menos que un año antes, cuando existían unos 35.800. Por tanto, representa el 7% del total de chicos de esa franja de edad. A este último grupo pertenecen un buen puñado de jóvenes, igual de válidos que aquellos que, habiéndose formado para otra cosa, se adaptan a la situación trabajando de lo que sea, continúan formándose o, incluso, emprenden sus propios proyectos de empresa. Jóvenes con un par de huevos a los que no nos van a robar nuestros sueños, lo único que nos pertenece porque es realmente nuestro. Si eres uno de ellos, enhorabuena y adelante porque llegaremos. Ya lo creo que sí.





5 comentarios:
Sobre lo de la generación preparada, formada, ect, ect... Yo tengo un poco de dudas y confusión... Creo que es muy distinto estar formado que preparado, y quizás gran parte del problema sea ese.
Mucha formación, y poca preparación...
Ay, Masa, ojalá fuera una cuña... No te digo na' y te lo digo tó'. La mayoría de los jóvenes de hoy está formado o, excesivamente formado en teorías susceptibles de llevar a la práctica, nadie te prepara para sortear al mundo raro en que nos toca vivir, eso es una cosa que se va aprendiendo, para lo cual se necesita una oportunidad.
Si tuviera potestad y, aunque sea fuera tiranía, eliminaría las "etiquetas peyorativas". Que feo suena esto de Ni-Ni y que denigrante resulta para los jóvenes preparados que buscan una oportunidad ... Como dices, Yolanda, los que no quieren "hacer nada" son parásitos que, según creo, han existido e, intuyo, existirán siempre.
Por cierto, soy Rebeca. Un abrazo
Los jóvenes son jóvenes por que tienen menos años que los que tienen mas años que ellos. La generación de la crisis es aquella que nació con el baby boom, fue criada en el desarrollismo, se integro en el mercado laboral con la crisis de los 80, malvivió con un mal remunerado trabajo y accedió a el tras la creación de las ETT. Con casi 40 años se dispuso a formar una familia y comprarse un piso, y hoy en día forma el grueso de los desempleados en España sin ser mencionada ni como generación ni-ni, ni como nada. Pero que esta empezando a ser relevante por que su muerte real empieza a ser vista en los informativos cuando se tiran desde el piso del que le van ha desahuciar. ¿Que mas da jóvenes o no jóvenes? Aun no tenéis claro cual es el problema.
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