Presidentes “lost in translation”

12 / sep / 2012 - Diego Bayón (@Diego_Bayon).

El inglés se ha convertido ya en requisito imprescindible para cualquier puesto de trabajo. Pero, ¿y nuestros políticos? ¿Por qué los encargados de proyectar la imagen de España fuera de nuestras fronteras no saben hablar otras lenguas?

“Licenciado o graduado en derecho, con aptitudes para trabajar en equipo y buena presencia. Imprescindible inglés”. Así suelen comenzar muchas de las ofertas de trabajo que se pueden encontrar (cada vez menos por culpa de la crisis) en portales de empleo en internet o agencias de colocación. El inglés ya no es un plus, ahora es un requisito imprescindible para acceder a muchos puestos de trabajo.

Exigimos nivel de inglés a la recepcionista, al dependiente de una tienda de ropa o al camarero del chiringuito de la playa. Pero, ¿y a los encargados de defender nuestros intereses más allá de nuestras fronteras? Nuestros políticos, y en especial el presidente del gobierno, son los encargados de proyectar la imagen de España en los foros internacionales. Sin embargo, casi ninguno de ellos chapurrea (aunque solo sean cuatro palabras) de inglés, alemán o francés.

Según la Constitución Española, para ser elegido Presidente del Gobierno únicamente deben cumplirse los requisitos que, con carácter general, se exigen también al resto de los miembros del Gobierno: ser español, mayor de edad, disfrutar de los derechos de sufragio activo y pasivo y no estar inhabilitado para ejercer empleo o cargo público por sentencia judicial firme. ¿Es sufiente?

Todo el mundo recuerda aquella imagen de Jose Luis Rodriguez Zapatero en muchas cumbres, apartado del resto de líderes políticos y fingiendo tomar notas en una esquina. Y aquel vídeo de Youtube en el que, hablando con Schroeder en Moncloa, le dice “last time in the Goverment, every day bonsais“. Todavía nadie sabe muy bien a qué se refería el ex presidente. La frase quedó “lost in traslation”.

Hay más anécdotas. Hace años, en una rueda de prensa conjunta con Tony Blair, una periodista británica le hizo una pregunta en inglés y Zapatero solo pudo responder “thank you. Solo hablo en español”. El ex presidente Aznar tampoco se salva. Después de poner los pies encima de la mesa de George W. Bush ha impartido clases en la universidad de Georgetown en las que, más de una vez, el inglés le ha jugado malas pasadas. Y en 2002, por ejemplo, trató de hacer una broma durante una cena de gala en un viaje a Hong Kong que nadie logró entender.

Nada nuevo. Nuestros presidentes han accedido históricamente al cargo sin hablar una segunda lengua además del español. Pero eso ni siquiera es lo más grave. Algunos han llegado a La Moncloa con carencias de formación y preparación importantes. A saber: sus conocimientos de diplomacia, economía o relaciones internacionales son más bien escasos; no han viajado y apenas conocen mundo más allá de nuestras fronteras; su oratoria y sus habilidades de comunicación son francamente mejorables…

¿Han estado nuestros presidentes a la altura de las circunstancias? Ahora Mariano Rajoy también ha tenido la oportunidad de experimentar, en las reuniones con otros líderes de la Unión Europea a las que ha asistido durante este primer año de su legislatura, ese contacto de tú a tú sin intérpretes que suele preceder a las sesiones de cualquier reunión de jefes de estado y de gobierno. Y es que la mayoría de las veces es en las distancias cortas dónde se fraguan los grandes acuerdos.

Pero el presidente, que ya reconoció hace algunos años en el programa “Tengo una pregunta para usted” que no hablaba nada de inglés, difícilmente habrá podido participar en los corrillos con otros líderes. Estos días en los que nuestro gobierno negocia con Bruselas un nuevo rescate después de la “línea de crédito” que nos concedieron nuestros socios europeos antes del verano para “sanear nuestro sistema financiero”, no estaría de más que Rajoy se pusiera las pilas con el idioma global.

Al volver de vacaciones parece que se ha decidido cambiar algunas cosas. Al menos, ha dado un giro a su política de comunicación. Hasta ahora su equipo de prensa estaba empeñado en preservar al máximo su figura del desgaste mediático. Pero las encuestas preocupan. Por eso, en los últimos días Rajoy ha concedido algunas entrevistas en prensa escrita (en nuestro país al diario ABC), y se ha pasado por una TVE “renovada” a su medida para enfrentarse a las preguntas de María Casado, nueva cara de “Los Desayunos” tras la salida de Ana Pastor.

Si tenemos en cuenta que desde el principio de la legislatura las ruedas de prensa en las que ha concedido preguntas se cuentan con los dedos de una sola mano, parece estamos asistiendo a un cambio importante. Por algo se empieza.

1 comentarios:

Creo que aunque no esté establecido en nuestra querida Constitución, debería ser requisito imprescindible que nuestro presidente de gobierno de turno y el Rey hablaran inglés.

Estos que son nuestros máximos representantes fuera y dentro de España. Me da una sensación muy extraña imaginármelos en cumbres y foros internacionales, siendo solo capaces de comunicarse mediante intérpretes. Es imposible que de esta manera se puedan implicar realmente por los intereses de nuestro País. Ademas de dar una imagen pésima del pueblo español....

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