1 / sep / 2012 - Ana Andújar.
Hacía ya unos cuantos días que a Javier Gallego, “Crrrrudo”, le dolía la espalda sin motivo aparente. Sentía cierta punción lumbar, y también un poco de presión bajo el cogote, que atribuía a una mala postura al sentarse o a un sueño incómodo. Tampoco le daba mucha importancia porque los compañeros de la emisora en la que trabajaba le decían que no tenía nada, cuando él les preguntaba si había algo en su espalda a lo que sus manos no llegaran, como un monigote en día de los inocentes, un “kick me” en un post it, una pegatina de kiwi en la nuca. Pero la emisora era como una gran familia, y en las familias de amigos, de compañeros y de personas, se miente más que se habla, y Javier Gallego se paseaba confiado bajo rumores que él no oía, como cuando te ponen los cuernos y lo sabe todo el pueblo menos tú.
La gente de la calle le decía que eso les olía peor que al príncipe de Dinamarca: ¡watch your back, Crudo!, pero lo que tiene la familia, que uno cree en ella.
Cuando Crrrrudo ya tenía su cuaderno de notas preparado para la nueva temporada, que a pesar de la tormenta de mierda que estaba cayendo en el país le aseguraron que tendría lugar, sintió una última estacada: esa que se le da a los cabestros cuando el torero no ha sido lo suficientemente valiente para matarlo bien de cara: resulta que Gallego tenía la espalda llena de puñales de marca RTVE, de los más mortales.
Ya era tarde, desde luego, pero Internet nos da y nos quita, y así a Gallego ha tenido la oportunidad de denunciar lo que le está pasando a miles de españoles cada día, jóvenes y no tanto, en varios blogs y periódicos. Quizás no es menos injusto que te larguen de tu puesto de trabajo por motivos ideológicos que por sobrar, por pasta, por vejez, por estar poco preparado, por estar sobre-cualificado (lo que quiera que eso signifique), pero desde luego que al ojo, y al corazón, jode más.
Volvemos a los tiempos del control informativo, de la censura de la libertad de expresión, de las diarreas electorales rollo Ce-Ce-O-O y de que se te atragante la comida viendo a un presidente del gobierno bigotudo que no se merece ni las mayúsculas. La diferencia es que a este presidente ni se le ve el pelo, lo cual, dado el estado del personal, casi es mejor.
Javier Gallego, Crrrrudo, al que le han hecho la “pinza” como un adolescente marginado, era un provocador, era un bocas, y bendito sea, parecía que todo le importaba una mierda. Gracias a eso, sus contenidos hacían que quisieras escuchar su programa a una hora tan obtusa como las 14h, cuando salías de trabajar hambriento de carne, de 'Carne Cruda'. Pero además de perdernos una crónica política diferente (en sus programas hubo críticas para todos, el desastre final del PSOE, las dudas del 15M, la sodomía continua que sufrimos del PP) también se va por el váter de los últimos cachorros de la dictadura de la ignorancia contenidos culturales alternativos, recorridos musicales brillantes y una denuncia social emocionante. La “generación perdida” tiene su nuevo gurú, que como todos los grandes, se hace mito una vez muerto.


1 comentarios:
Debo ser de los pocos que nunca escucho 'Carne cruda', de lo cual me arrepiento ahora bastante...
Y sí, creo que "volvemos a los tiempos del control informativo"...
Publicar un comentario