Atrapado

21 / sep / 2012 - Vicente Molina (@VicenteMMolina).

Al Partido Popular se le acumulan las faenas. No sólo en asuntos bursátiles, bonos, inversiones, primas y demás quebraderos económicos.

El gobierno de España tiene, como es normal, otros asuntos que tratar a parte de la enorme crisis económica que está azotando a las clases más vulnerables y más propensas a quedarse “con una mano por delante y otra por detrás”.

Lo malo es que la acumulación del rencor, además de la rabia contenida, hace que asuntos como el terrorismo o el independentismo catalán parezcan una “olla a presión” en vez de un nuevo episodio en la vida de estos dos ejes.

En primer lugar, con el “caso Bolinaga”, se ha producido un enorme rechazo por parte de toda la población en general. Especialmente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Los mismos que cuando estaba el socialismo en el poder se echaban a la calle junto con los militantes y seguidores del PP, además de con la iglesia, el Foro de la Familia y toda la “trupe”.

Todos unidos contra la misma causa. Ahora es al Partido Popular al que le toca mover ficha con los terroristas. Es decir, negociar. No ha habido un solo presidente en la joven democracia española que no haya hablado o incluso negociado con ETA.

Iosu Etxebarria Bolinaga está en fase de enfermo terminal. Los médicos le han dado 11 meses de vida como mucho. Aunque en otras ocasiones no lo habría dicho, Mariano Rajoy aseguró que la Constitución no permite que alguien muera en la cárcel. Algo muy evidente, pero que ahora los mismos que le tendían las manos para acompañarle en esas ‘manifestaciones anti-negociación’ le dan la espalda y lo califican de “traidor”. González Pons dijo que la excarcelación de Bolinaga le revolvía las tripas, pero que se ajusta a la ley.

Un serio obstáculo más para este gobierno que ahora se ha tenido que enfrentar, además, a la ‘macro-manifestación’ en la Diada pidiendo la independencia de Cataluña. Algo que, como ha dicho el Rey Juan Carlos I, posiblemente no sea el momento idóneo por culpa de la situación nacional.

Lo cierto es que en tiempo de gobierno de derechas estalla con más fuerza que nunca. Para hacerse oír contra los que siempre le han negado el diálogo de antemano. Artur Mas ya ha comunicado que la reunión que ha mantenido con Rajoy no ha ido nada bien y que incluso podría pedir elecciones anticipadas. Al final no ha habido sorpresas.

El pacto fiscal ha quedado en punto muerto. Tras la reunión, Mas ha lamentado el fracaso: “No nos podemos ir dando más cabezazos contra la pared. Me he encontrado con un dique. Hemos perdido una ocasión histórica para mejorar las relaciones entre Cataluña y España”. Un lio de mil pares de narices que seguro que tendrá más capítulos de intriga institucional.

Asuntos que se acumulan a los de siempre. A los de cada mañana al despertar: más presión de los mercados financieros y más políticos implicados en casos de corrupción. Uno de los últimos en apuntarse a la lista: el alcalde de Ourense, el socialista Francisco Rodríguez.

Y para colmo, se está estudiando las negligencias y aterrizajes forzosos de la “low cost” más demandada en España. Una compañía aérea que está encabezada por un hombre que se expresa con muecas a lo “Mr. Bean”. Aerolínea que ha sufrido 1.200 incidencias en los primeros seis meses del año y aún así la Unión Europea dice que no se podrá retirar la licencia a Ryanair.

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