5 / sep / 2012 - Hugo Mazón.
Porque ya nadie pasa hambre, ya no hay paro, penas ni gloria. El fuego sólo necesita calor, la banca dinero, para educarse sólo hay que hincar los codos y para curar nuestro cuerpo sobra con la meditación y una aspirina.
Y para los que quieran saber más, que tengan claro que la culpa es de ellos, de los otros, de los malos, de los de fuera. Da igual que no los vean, sobra con que miren lejos, hacia otro lado, bien lejos de quienes los acusan, que cuando el sabio señala la Luna el necio mira el dedo. Ellos, los que no están aquí ni ahora, son los que nos obligan a enjaularos, torturaros, humillaros y empobreceros para mantener la mediocridad de quien no tiene nada nuevo que aportar.
Porque ya no hay culpables, que todos los males vienen de la herencia, del modelo de distribución, de nuestras posibilidades, de la baja productividad o de la incapacidad de añadir más flexibilidad a un mercado laboral en el que cada vez cuesta más exprimir obreros. Que la culpa esta en el aire, los juicios son cosa del pasado y las soluciones se las reservan al futuro a condición de no cambiar de marioneta.
Porque ya no hay nada que decir, nada que escuchar, nada que ver, nadie a quien entrevistar. Al menos ya no queda nadie dispuesto a hacerlo.
A la profesionalidad de Javier Gallego, Ana Pastor,
Toni Garrido y Juan Ramón Lucas


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