4 / sep / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Los más genuinos dicen que se trata del "lado oscuro", pero quienes se encuentran dentro comentan que es la verdadera realidad comunicativa en todas las direcciones. Hablo de la lucha entre periodismo y comunicación corporativa. Así que para estrenar estos 'Diálogos 2.0', que tratarán sobre comunicación, Internet, Redes Sociales y demás parafernalia digital y comunicativa, nada mejor que David Martínez (@dmartinezpr) para ofrecernos una distendida forma de ver todos estos aspectos.
'Comunicación y otras chicas del montón', ¿reminiscencia del Almodóvar, o es que sonaba bien para el Blog?
En realidad Almodóvar no me interesa mucho y 'Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón' quizás sea de las pocas películas suyas que me gustan, junto a '¿Qué he hecho yo..?', 'La ley del Deseo' y 'Mátame'. Aunque para ser justos, tengo que reconocer que no le sigo desde que fui a ver 'Tacones Lejanos' y me salí del cine porque los bostezos empezaban a hacer peligrar mi mandíbula. Lo de levantarme de una butaca sólo me ha pasado dos veces: con esa película de Almodóvar y con la de Oliver Stone dedicada a The Doors. Desde entonces no he vuelto a ver nada de ninguno de los dos.
Pero más allá de mis fobias cinematográficas, el título me gustó porque explica muy bien lo que pretendo hacer en mi blog: hablar de lo que más o menos conozco, que es la comunicación o el periodismo, y de otras cosas que se me pasen por la cabeza y que no necesariamente tengan que ver con ese mundo.
Por ejemplo, tengo una sección que se llama “un minuto de silencio” en la que incluyo textos de ficción o reflexiones cuya única pretensión -y cito el blog- “es ayudar a desconectar al lector, aunque sea durante unos minutos, de su frenética actividad como navegante en la Red”.
En la descripción, dices que se trata de un espacio de comunicación, periodismo y ciudadanía. Ahora bien, espacio hay, ¿pero tiene tiempo la gente para reflexionar sobre estos temas?
Parece que no mucho, pero te devuelvo otra pregunta ¿para qué tiene tiempo la gente?. A mí me parece que para reflexionar hay tiempo, sólo hace falta voluntad y yo intento aportar mi granito de arena para animar al lector a que haga ese esfuerzo, a veces con textos polémicos.
Sirvan como ejemplo las líneas que dediqué a los falsos gurús de los medios sociales, que generaron un interesante debate, tanto en el blog como en las redes. Este post inspiró o reforzó cierto movimiento crítico este verano que se ha reflejado en la genial broma de Raúl Oliván en su juego del “Social Mierda” o post como éste de Carlos Molina. O la entrada que escribí como homenaje a mi abuelo y a la historia de nuestro país, en el que aún existe un tabú absurdo sobre todo lo que signifique hablar de la Guerra Civil y sus consecuencias.
En todo caso, que cada uno asuma su responsabilidad o que haga lo que quiera, yo me conformo con desahogarme en ese espacio virtual, sin más pretensiones. No soy gurú de nada, como mucho un comunicador competente y un ciudadano responsable.
A raíz de este asunto de la reflexión, ¿son solo los profesionales de la comunicación los que se dan cuenta de la crisis en este sector, o la ciudadanía también lo percibe?
Al ciudadano le importa la macrocrisis, que es la que le afecta, y le importa un bledo la crisis concreta de éste u otro sector a no ser que se vea afectado directamente en su entorno afectivo o laboral más cercano. Y es normal que sea así: mi interés por el sector de los registradores de la propiedad siempre ha sido muy limitado y lo sigue siendo, aunque he de reconocer que el asunto ha adquirido una nueva dimensión desde que un miembro de este colectivo es presidente de mi país.
En una España sumida en las dificultades económicas más importantes de su historia reciente, lo que les pase a los comunicadores tiene un interés relativo para la mayoría de los españoles. A éstos apenas les llegan las fuerzas para, entre susto y susto, acumular el ánimo suficiente con el que levantarse cada mañana e ir a trabajar o a buscar empleo. No nos creamos tan especiales.
Dentro del colectivo de comunicadores por supuesto que hay profesionales aportando reflexiones interesantes, tanto en su ámbito profesional más directo como en otros, porque en este país y en nuestra profesión hay gente excepcional, que combina conocimiento con experiencia y compromiso.
También existen otros que, aunque podrían, no parecen muy preocupados por aportar elementos de reflexión al debate, tampoco en el ámbito de la comunicación. Como mucho, las reflexiones o preocupaciones de estas personas se manifiestan a través de tweets y retweets más o menos apocalípticos o firmas virtuales por las causas más variopintas que, en realidad, les importan poco y les comprometen menos.
En el último escalón evolutivo del debate ciudadano se hallan ésos a los que los antiguos griegos llamaban “idiotas”, personas despreocupadas por los asuntos públicos y a los que sólo les importa lo suyo. A mí éstos me dan miedo.
¿Crees que los males del periodismo tienen solución?
Ni idea, tampoco sé si tienen solución los males del mundo y, ya puestos, no sé cómo arreglar un grifo que gotea en mi cuarto de baño. Lo que sí pienso es que en la Facultad nos hablaban de la proximidad como elemento de interés de la noticia y nos debemos preguntar si el periodismo no se habrá alejado demasiado de la ciudadanía. Tanto que su interés ya es muy limitado para personas que, cada vez más, identifican a la televisión como el único medio de información. O quizás internet en su versión más televisiva.
Puede que el periodismo haya desaparecido ya. Quizás sea mejor no dedicar más tiempo a buscar la solución de sus males y tengamos que centrar nuestros esfuerzos en pensar en otra cosa que vendrá y que aún está por definir. En mi blog hice alguna especulación en este sentido, en una serie llamada “un lector ante la crisis de la prensa” y seguro que no acertaré en ninguna, porque la definición del futuro será colectiva y se escribirá con fragmentos de millones de textos que aún no aparecen en las búsquedas de Google.
En todo caso, y por no escurrir el bulto, de la misma manera que creo que los males de Europa se solucionan con más Europa, pienso que los males del periodismo se solucionan con más periodismo. Hay excelentes periodistas en las redacciones y también en la calle y creo que desaprovechar sus capacidades es un lujo que no nos deberíamos permitir como sociedad. Porque ahora más que nunca, la información -la buena información- es clave para encontrar la salida del laberinto. Quizás sea muy optimista, no sé. Se me pasará.
Si David Martínez tuviera la "varita del poder", ¿qué es lo primero que cambiaría en ese mundo periodístico?
De hecho tengo una varita de poder, y tú y los lectores de esta entrevista: la tenemos en el bolsillo con el que tomamos nuestras decisiones de compra. Y estas decisiones, en lo que tiene que ver con la información, deberían premiar la calidad de los contenidos relevantes para la construcción del futuro de esta sociedad a partir de una interpretación más o menos certera de la realidad. Y para cumplir estos objetivos, en la elaboración de las noticias deberían pesar más los criterios periodísticos que los políticos o financieros.
A partir de ahí, que la prensa sea en papel, en Internet o en tablillas de madera me importa menos aunque, puestos a elegir, prefiero lo digital por las posibilidades de inmediatez, renovación del lenguaje y alternativas de creación colectiva que ofrece.
Pero insisto en que la “varita de poder” está en nuestras manos, en las manos de los consumidores de la información, así que también tenemos que ser exigentes con nosotros mismos y refinar nuestro paladar informativo. Como le dijo a Peter Parker su tío Ben: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Pues eso, seamos responsables.
Te consideras una "tuitstar", o eso hasta que no llegues a los 5.000 seguidores...
Yo me considero un ciudadano pensante al que le gusta conversar. A partir de ahí, si hay gente a la que le gusta compartir reflexiones conmigo y Twitter facilita ese proceso, pues fenomenal.
Sería más difícil hacerlo en una cafetería o en un bar porque mi vida social es muy limitada y no bebo ni fumo, aunque estoy abierto a invitaciones. Lo de ser una “star” se lo dejo a Raphael, del que soy fan, sobre todo por sus discos de los '60 y '70. Ah, que si dan alguna medalla o un piso en Torremolinos por tener muchos seguidores en Twitter, si eso los compro que me han dicho que las cuentas fake están baratas.
Prefieres expresarte en el Blog, o en Twitter... ¿Crees que son complementarias ambas formas de comunicar, o una sustituye a la otra?
No entiendo una plataforma sin la otra. Con frecuencia la inspiración para las entradas surge de conversaciones en twitter y, al revés, los textos del blog se enriquecen con las personas que los comparten y los comentan. Te pondré un ejemplo: el texto que dediqué a la memoria de mi abuelo hizo que recibiera comentarios en twitter de lectores que afirmaban haber compartido el post en casa, con sus mayores, y que se habían emocionado recordando sus propias vivencias en ese periodo tan difícil de la historia de España. Creo que ese día, cuando me fui a la cama, mi último tweet decía “Hoy serví”. Pues eso, entre otras cosas, es lo que me aportan las redes: utilidad como ciudadano.
Otro elemento para mí importante es el de la diversión, que es determinante para la evolución de este blog personal que inauguré hace poco tiempo, que voy actualizando a impulsos y que dejaré de actualizar cuando ya no me resulte divertido. Porque es mi espacio y en él decido yo.


2 comentarios:
Un placer haberte tenido por aquí. Aunque... malos tiempos para hablar de periodismo, o al menos, de periodistas.
Hoy mismo tenemos una pésima noticia en PRISA..
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