Nostalgia de series noventeras y (muy) 'teen'

14 / jun / 2012 - Jessica Rod (@jessicaroddav).

En los institutos españoles no hay taquillas, ni equipos de rugby. Las animadoras sólo son producto de tu subconsciente y con 16 años no irás al baile de fin de curso.

Nosotros, los que nacimos en los '80, asumimos tarde (y muchos lo asumieron mal) que vivir en un constante 'Sensación de Vivir 90210' no tenía cabida en nuestro mundo (tus problemas no son los de Kelly y Dylan, nunca lo han sido y nunca lo serán). Sin embargo, no hay que negar la labor socializadora, los elementos de sugestión y las largas conversaciones y póster de la Super Pop que ellas, los productos por y para adolescentes, nos brindaron en su día.

Negar su importancia en nuestro desarrollo como persona sería (quizás sea exagerar) omitir una parte de nuestro pasado. Y es que, a pesar todo, las series teen son un género en sí mismo; hormonas al cuadrado, amor a una, dos y tres bandas, y algún que otro dilema que acarreaba una reflexión profunda sobre el “yo”.

Sea lo que fuere, ellas nos encantaron e incluso, cuando ahora la echan en algún canal de poca monta de la TDT, nos partimos la camisa (no, no lo niegues porque todos lo hacemos). Por todo ello, y por mucho más, se merecen un pequeño homenaje. Aquí algunas de las más aclamadas y comentadas.

'El Príncipe de Bel Air'. El típico chico malo de barrio se muda a una lujosa mansión californiana. Will (Smith) era ese majete y avispado chaval que descubre que es más afortunado que el resto de los mortales. ¿Por qué? Porque su familia rica le sacará de la vorágine de destrucción en la que se habría sumido si se hubiese seguido rodeando de los “colegas del barrio”. La canción principal es un filón como pocos, su actitud de “malo” desubicado es de las más recordadas y ¿verídicas? para la época y, sobre todo, su capacidad de mantenernos enganchados fue una constante durante nuestros años de tierna infancia (y no tan infancia).

'Salvados por la Campana'. Quién diga que no adora las historias de institutos californianos miente como un bellaco y cualquier fémina que diga que no se ha enamorado de Zach (Mark-Paul Gosselaar) en sus años mozos también. Tenía todo para triunfar: guapos oficiales, el feo y gracioso de turno, mucho divertimento, moraleja blandita al final de cada capítulo y algún que otro problemón que parecía insuperable. Algo así como que la pobre Lisa se quedaba sin chico para ir a la fiesta de graduación. Sea como fuere, muy pocos son objetivos hablando de ella porque, ciertamente, cuando uno está en plena ebullición del acné gusta. Y no sólo porque eran la Star System del “insti” sino porque, sobre todo, era entretenida y cómica a partes iguales.

'Sensación de Vivir' / 'Melrose Place'. Una bebía de la misma fuente de la otra y casi que se retroalimentaban. Tanto es así que Telecinco, si no recuerdo mal, las emitía seguidas (aunque, no nos engañemos, en 'Melrose Place' no eran tan “teens”, de hecho, más de uno tenía patas de gallo). Sin embargo, a medida que el paso del tiempo hace mella, una se da cuenta de que en las series que nos marcaron en la adolescencia había algo que, claramente, nos definió y nos abocó, de una forma u otra, al desengaño más absoluto y es que en ellas: NO HABÍA LOSERS.

Todos pijos, guapos y triunfadores y estos dos ejemplos así lo reflejan. Cada personaje era el rey en su campo y claro, cuando creces pensando que con 21 tendrás un descapotable esperando en la puerta de tu casa, entonces ahí surgen los problemas. A medida que pasaba el tiempo (ambas duraron bastante) y ellas mismas evolucionaban, se fueron convirtiendo en eternos y patéticos "peter panes" añorando su dorada, bella y pasada pubertad. Tanto es así que en 90210 se hizo la lamentable “post-serie-de-la-serie” en la que ellos eran los hermanos mayores y hasta los profesores del instituto (como fue el caso de Kelly).

'Los Rompecorazones'. Si en aquellos tiempos en los que no había ni crisis, ni prima de riesgo (al menos no era noticia), ni Sálvame Deluxe, ni Facebook tuviésemos que nombrar a la serie indie del momento, esa sería, casi sin ninguna duda, ésta. Se trata de las aventuras y desventuras de un grupo de amigos australianos afincados en un highschool de Sydney. Quizás fuera porque no todos eran ricos, ni todos eran guapos, ni todos eran tan petardos como sus alter-egos made in USA, pero estos jovenzuelos rebeldes eran, como mínimo, más naturales. Y eso ya es bastante.

'Al salir de clase'. Ellos eran de California y los nuestros, madrileños. Ellos en verano hacían surf y los nuestros encontraron un currillo en la piscina. Sea como fuere, la industria patria también “parió” una de las series adolescentes por antonomasia. Actores de poca monta (cierto es que otros no lo fueron, pero Elsa Pataky estuvo ahí) que con 25 seguían en 2º de Bachillerato, el CBC (Chico busca Chica o viceversa, según diera) y mucho culebrón venezolano a la española. Pero por más crítica que queremos escupirle, 'Al Salir de Clase' cosechó un importante éxito y todos (admítelo) la vimos con cierto regustillo.

Faltan muchas otras que, en cierto sentido, nos han revolucionado y han revolucionado el mundo seriófilo. 'Blossom', 'Punky Brewster' y su perro Brandon, 'Alf' o, por qué no decirlo, 'Compañeros'. Petardeo extremo, lucha de egos, clichés adolescentes y otros arquetipos del momento. Sin embargo, elevaban nuestras, ya de por sí importantes, ganas de experimentar, probar, arrimar y retozar en (casi) todo. Y, eso, debe ser reconocido.

1 comentarios:

Muy bueno Jessica!!! Ya no se hacen series así... :(
Por añadir alguna más, Cosas de Casa, Infelices para siempre o Malcolm tambien eran muy chulas!!!

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