Receta: Empanadillas de pisto

14 / may / 2012 - Teresa Fernández.

Hoy traemos a esta sección de ‘Toma pan y moja’ una ración doble. Por una lado una entrevista para ponernos al día con asuntos “vegetarianos”, y después, una exquisita receta como siempre.

Ejercicio físico y dieta equilibrada son los pilares de un cuerpo sano, pero basar la alimentación en productos ecológicos es dar un paso más. Ser vegetariano no es simplemente no consumir carne ni pescado, implica adquirir un compromiso individual. La naturópata y empresaria Ana Moreno regenta su Hotel Rural donde imparte clases de alimentación vegetariana y explica que el vegetarianismo es una filosofía de vida que deriva de una determinada manera de pensar respecto a la alimentación.

¿Cuál es la diferencia entre ser vegetariano y ser vegano?
Entiendo la forma de vida vegetariana desde un profundo respeto por todos los seres vivos y el planeta que habitamos. Se manifiesta en la realización de una serie de acciones encaminadas a ofrecer lo mejor de nosotros mismos a los demás y a no dañar nuestro entorno. Por eso no se comen animales y se consumen alimentos ecológicos.

El vegano basa su elección en una profunda convicción ética y moral y evita dañar a cualquier criatura para obtener sus productos, como la leche, los huevos y la miel.

Sobre la alimentación vegetariana siempre se ciernen tres grandes mitos: las proteínas, la vitamina B12 y los ácidos grasos omega3.
Los seres vivos necesitamos aminoácidos, que son los componentes de las proteínas y se encuentran, absolutamente todos, en el reino vegetal.

La vitamina B12 está presente en los derivados animales como lácteos, huevos y miel. Si un vegano toma un complejo de vitaminas del grupo B esporádicamente, no tiene carencia de B12.
Y por último, el omega 3 se encuentra en las semillas de lino, cáñamo y chia: productos que los vegetarianos consumen habitualmente.

El seitán y el tofu son de los alimentos vegetarianos más conocidos, pero ¿de qué se componen estos productos exactamente?. ¿Qué aportan a nuestro organismo?
Particularmente no me agradan estos productos. No sientan bien porque están muy procesados y manufacturados, con la finalidad de aportar mucha proteína a la dieta vegetariana, que es precisamente una de sus ventajas: que es baja en proteínas, aunque no sean animales. El seitán se basa en gluten de trigo y el tofu, en soja.

Usted ha escrito un libro titulado: 'Quiero ser vegetariano y no sé cómo'. En los inicios, ¿qué pautas le faltan a un vegetariano?
Es importante que se informe para no tener carencias, aunque me preocupan más los excesos. Muchas personas se hacen vegetarianas y engordan. La razón es el miedo a que no le falten nutrientes y acaban optando por comer de más y mal.

Consumir productos ecológicos o específicos suponen un incremento económico notable, que no todos los bolsillos se pueden permitir, y más ahora en tiempos de crisis. ¿Es necesario comprar estos productos o usted podría sugerirnos un número de recetas suficiente, elaboradas con productos que hay en la nevera de cualquier ciudadano medio, para llevar una dieta variada?
No solamente no son necesarios sino que no los recomiendo. Todo lo que necesita un vegetariano se encuentra en los alimentos frescos y sin procesar.

RECETA:
Tras estas nociones del mundo vegetariano, desde 'Toma pan y moja' sugerimos una receta muy fácil para sorprender y hacer las delicias de los vegetarianos: empanadillas de pisto.

El pisto es uno de los manjares manchegos por excelencia y en tres pasos está listo:
1º Trocear menudamente dos pimientos verdes italianos, media berenjena (se puede sustituir por medio calabacín) y una cebolla pequeña.
2º Pochar las verduras a fuego lento en una sartén, durante 30 minutos aproximadamente.
3º Una vez hechas, escurrir el aceite sobrante y añadir unas cucharadas de tomate frito, al gusto. Retirar del fuego y reservar en un plato para que se temple.

A continuación, precalentar el horno, durante 10 minutos, a 200º. Mientras, colocar una lámina de papel vegetal en la placa del horno y extender sobre ella las obleas, rellenarlas con el pisto ya frío y prensar con un tenedor.

El toque final es pintar, con una brocha para postres, las empanadillas con el huevo batido, para que se doren al hornearlas durante 7-10 minutos.

* Para aprovechar el huevo batido, una idea es rehogar en una sartén, a fuego medio, unos champiñones laminados con un diente de ajo troceado, y una vez dorados, añadir el huevo batido sobrante y remover, consiguiendo un exquisito revuelto a modo de acompañamiento.


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