9 / may / 2012 - Ana Andújar.
SOS de mis amores, otra vez los mismos. Murcianos indies, gafapastas, resabidos, neonoventeros, y lo peor, que nos conocemos, murcianos que criticamos sin tapujos este festival salido de la nada y encumbrado a lo más alto a fuerza de talonario, pero al cual asistimos sin rubor año tras año.
Somos nosotros, SOS de mis entrañas, que te celebras en el mismo recinto que la 'Bienvenida Universitaria', y parece que absorbes esos gases postpúberes, somos nosotros los que te vamos a apuñalar por la espalda, porque bien nos conoces, que mordemos la mano que nos coloca la pulsera festivalera.
La versión del asistente forastero te hace henchirte de un falso orgullo: no en vano el reclamo publicitario de este festival cae en la bondad, gracia y hospitalidad del pueblo murciano (“Vienen por la música, vuelven por la gente”), que seguro que más de uno no ha podido disfrutar.
La gente alucina con el primer evento musical de la temporada, y la fecha nos beneficia: después de un invierno de rancio parka y jersey de abuelo, podemos sacar el mamarrachismo estival y el tiempo (casi a punto de joderlo por esta lluvia oportuna que tenemos) acompañó casi hasta el final, así que la prenda ganadora, el short levi´s de tiro alto (el que hacia empezar el culo donde te acaba el cogote) reciclado de tu hermana mayor plagó el recinto de culos enormes que bien podían haber sufrido las proyecciones de los Flaming Lips y que daba gusto ver, oiga.
¡Y además hubo música, señores! Porque este es un festival iconoclasta, y además de desayunos con nuestro dinero, hay charlas, coloquios, instalaciones y actuaciones en el auditorio, aquel que no puedes pasar si no haces un mínimo de dos colas, aunque hayas pagado igual que todos; de escritores, creativos y Joaquín Reyes y su pandilla, y un Ojete Calor que ni siquiera cantó esa jodida no-verdad de “vendimiando se pasa calor, haber estudiado, ojete calor”.
El viernes nos perdimos en la fantasía de que Pulp nos haría olvidar la crisis, pero el gran Jarvis, ay Jarvis y tu cadera crazy-in-love, sonabas tan bajo que oía el cruel sonido acuífero de los borrachos llegar de los Polycrin. Ni siquiera el “Common People”, que nos hizo tan felices, sonó como hubiera debido, un padre nuestro coreado a la perfección. Supongo que en el fondo somos más de divas como demostró Beth Dito, frontgirl de Gossip, al terminar su actuación con el 'I will always love you' de Whitney Houston y que el respetable gritó más que todo su repertorio, lo que me hace pensar lo que una vez dijo un amigo mío en Metropol: ¿para cuándo un festival de “petardas only”?.
Y llegó el sábado y Yuck nos devolvió la alegría de ser treintañeros, y Mogwai nos abofeteó con todos los decibelios robados del viernes, y La Casa Azul convenció y Love Of Lesbian arrasó, como grupo de masas que es ahora y que suponemos se merecen, después de tanto tiempo de pagarse su propia gasolina. Y Bigott está loco y nos encanta, El Columpio Asesino se establece como brutal banda sonora para follar, que no hacer-el-amor, y CSS no estuvo a la altura de un fin de fiesta (aunque se agradeció la predominancia de guitarras), y Klaus&Kinski, que jugaba en casa, y somos su mayor enemigo, hizo que bailáramos boleros.
Por supuesto el electro, que tanto peso le da al SOS, echó el cierre a esta edición, el viernes en versión quasi-reggetón con Buraka Som Sistema, y el sábado en todo su esplendor de mandíbulas batientes.
Según esto, ya te habrás dado cuenta que el murciano autóctono es desagradecido, falso, hipócrita y muy madafaka con sus festivales y fiestas de guardar. El SOS podría ser muy grande pero se queda en objeto de consumo, perfecto en esa concepción, cómodo, tranquilo, e inmensamente propuesto para pasarlo bien y ponerse fino. Y en los tiempos que corren, aceptamos en trato y superamos la resaca, física y moral, hasta el año que viene.
Somos nosotros, SOS de mis entrañas, que te celebras en el mismo recinto que la 'Bienvenida Universitaria', y parece que absorbes esos gases postpúberes, somos nosotros los que te vamos a apuñalar por la espalda, porque bien nos conoces, que mordemos la mano que nos coloca la pulsera festivalera.
La versión del asistente forastero te hace henchirte de un falso orgullo: no en vano el reclamo publicitario de este festival cae en la bondad, gracia y hospitalidad del pueblo murciano (“Vienen por la música, vuelven por la gente”), que seguro que más de uno no ha podido disfrutar.
La gente alucina con el primer evento musical de la temporada, y la fecha nos beneficia: después de un invierno de rancio parka y jersey de abuelo, podemos sacar el mamarrachismo estival y el tiempo (casi a punto de joderlo por esta lluvia oportuna que tenemos) acompañó casi hasta el final, así que la prenda ganadora, el short levi´s de tiro alto (el que hacia empezar el culo donde te acaba el cogote) reciclado de tu hermana mayor plagó el recinto de culos enormes que bien podían haber sufrido las proyecciones de los Flaming Lips y que daba gusto ver, oiga.
¡Y además hubo música, señores! Porque este es un festival iconoclasta, y además de desayunos con nuestro dinero, hay charlas, coloquios, instalaciones y actuaciones en el auditorio, aquel que no puedes pasar si no haces un mínimo de dos colas, aunque hayas pagado igual que todos; de escritores, creativos y Joaquín Reyes y su pandilla, y un Ojete Calor que ni siquiera cantó esa jodida no-verdad de “vendimiando se pasa calor, haber estudiado, ojete calor”.
El viernes nos perdimos en la fantasía de que Pulp nos haría olvidar la crisis, pero el gran Jarvis, ay Jarvis y tu cadera crazy-in-love, sonabas tan bajo que oía el cruel sonido acuífero de los borrachos llegar de los Polycrin. Ni siquiera el “Common People”, que nos hizo tan felices, sonó como hubiera debido, un padre nuestro coreado a la perfección. Supongo que en el fondo somos más de divas como demostró Beth Dito, frontgirl de Gossip, al terminar su actuación con el 'I will always love you' de Whitney Houston y que el respetable gritó más que todo su repertorio, lo que me hace pensar lo que una vez dijo un amigo mío en Metropol: ¿para cuándo un festival de “petardas only”?.
Por supuesto el electro, que tanto peso le da al SOS, echó el cierre a esta edición, el viernes en versión quasi-reggetón con Buraka Som Sistema, y el sábado en todo su esplendor de mandíbulas batientes.
Según esto, ya te habrás dado cuenta que el murciano autóctono es desagradecido, falso, hipócrita y muy madafaka con sus festivales y fiestas de guardar. El SOS podría ser muy grande pero se queda en objeto de consumo, perfecto en esa concepción, cómodo, tranquilo, e inmensamente propuesto para pasarlo bien y ponerse fino. Y en los tiempos que corren, aceptamos en trato y superamos la resaca, física y moral, hasta el año que viene.


3 comentarios:
Algún día iré a una cosa de estas... Parece entretenida...
Sólo he ido una vez, pero después de este artículo me da aún más rabia habérmelo perdido este año.
Yo fui y fue genial...Mis favoritos: Pulp, Love of Lesbian y El Columpio Asesino
besosss
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