Lo que necesita España

2 / may / 2012 - Hugo Mazón.

Casi once millones de votos dan una mayoría absoluta electoral, que no moral, para gobernar a 40 millones de españoles al gusto. Eso es innegable. Sin embargo por respeto al electorado la legislatura debería centrarse en llevar a cabo los puntos marcados en esa gran mentira llamada “programa electoral”.

Mariano Rajoy en menos de 100 días de legislatura había tirado por la borda todas las promesas realizadas en momentos de euforia. Eso a pesar de que se acogió a la actitud del “Santo Job”, tal como definió el gran Peridis en sus viñetas, esperando impasible en la puerta de su casa para ver pasar el cadáver político de un partido que ya no pasa ni por socialista ni por obrero y, si nos fijamos en la obediencia ciega que tuvo a los organismos internacionales (¿acaso alguien se acuerda hoy de las agencias de calificación de crédito o las recomendaciones del FMI?), podríamos dudar incluso que siga siendo español.

Aun teniendo un programa relativamente vacío, incompleto y lleno de grandes huecos en temas importantes, el Gobierno ha contradicho todos los puntos fundamentales en los que se asentaban los cimientos que había señalado para su legislatura. Ha probado el sabor amargo de la cocina alemana y con eso le ha bastado para remitirse al “donde dije digo...”, todo eso contando con que no lo tuviera ya planificado y todo lo sucedido antes de las elecciones fuera una estrategia electoralista, que no seré yo quien defienda esa hipótesis.

Por si acaso al personal que votó PP embelesado con las promesas de dejar intactos los impuestos y evitar los recortes se le ocurre protestar, junto con los 30 millones de personas que, o bien no votaron PP o bien ni siquiera se molestaron en ir a las urnas por la poca fe que emana de los políticos actuales, el gobierno de Rajoy ha creado una nueva versión de la ley de “vagos y maleantes”. Esta ley, hecha a medida de los últimos movimientos estudiantiles de Valencia y a la sombra 15M, prohíbe la resistencia pasiva a la autoridad contemplando hasta dos años de cárcel no sólo para quien protesta, también para quienes organicen dicha protesta.

La calle ha dejado de ser de libre tránsito para los viandantes y la libertad de expresión a partir de ahora tendrá que pasar el filtro de la censura previa oficial. Si bien en la huelga del 29 de marzo ya intentaron prohibir que las manifestaciones llegaran a Sol, a partir de ahora y justificándose en la prohibición preventiva para evitar incidentes, se podrán cambiar recorridos e incluso prohibir concentraciones por la sospecha de que puedan surgir incidentes.

Con las amenazas de privatización de servicios, un Estado en retirada, un modelo económico caduco, una sociedad atemorizada y la doctrina neoconservadora sobrevolando nuestras cabezas cualquiera temería una movilización social. Para que las cosas no cambien, para que los gobernantes no teman y para que la gente tenga cada día más miedo se ha creado esta nueva ley, al servicio de los tiempos que corren. Lo que necesita España.

1 comentarios:

Sinceramente, no me esperaba que en tan poco tiempo el PP fuera capaz de olvidar por completo sus promesas electorales(qué menos que un año!) Peor aún son esas últimas decisiones sobre campos tan insignificantes como Educación o Investigación...

Esa ley que comentas me parece un auténtico retraso, su ambigüedad es voluntariamente vírica. Que dios nos pille confesaos.

Vivimos momentos peligrosos, pues bien parece que con excesiva facilidad e indulgencia popular al pueblo le quitan derechos que tanto costó ganar otrora. Habrá que espabilar...

(Buen artículo)

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