EuroVegas, paradigma de un modelo de crecimiento

17 / abr / 2012 - Alfonso Dols.

De un tiempo a esta parte asistimos a la competición por conceder al mejor proyecto la construcción de una microciudad del juego y del ocio, algo que se ha dado en llamar EUROVEGAS.

España ha sido la sede elegida entre otros varios países candidatos. Clima, sociedad y cultura han sido los factores determinates de la decisión para albergar semejante inversión. Madrid y Barcelona se disputan el "regalo" de la concesión del proyecto. Quiero pensar que se valorara el mejor proyecto pero intuyo que, como en toda negociación y coqueteo, las trampas se sucederán: "en el amor y en la guerra, vale todo". Dice la máxima.

Esta escalada de rivalidad, otra más, que vivimos en España por parte de los dos ejes económicos, sociales y culturales del país, está pasando un poco desapercibida por parte de la sociedad. Parece ser que la concesión del proyecto inyectará una considerable cantidad de dinero, unido a los puestos de trabajo que se crearán. Pan para el hambriento. Pero al margen de ello, nos preguntamos: Independientemente del debate ético que sobrevuela la construcción de esta ciudad del ocio y el juego. A estas alturas, "Post Lehman Brothers", debacle griega, somos más cortoplacistas, todo es ahorro en el gasto, y nada es pensando en 15-20 años.

Hace un mes y medio se ha aprobado la tan cacareada Reforma Laboral. En ella, resumiendo, destacaríamos que los derechos de los trabajadores se han visto mermados drásticamente. Es decir el gobierno, busca facilitar la nueva contratación, y para ello establece un marco mucho más "flexible" y amplio para la intervención del inversor o empresario, mientras que el trabajador queda sujeto a las frías leyes del mercado de la oferta y la demanda. Por tanto, tenemos una reforma laboral que labra la tierra de cara a una esperada lluvia de capital extranjero.

Tras éste último bajón del Ibex 35 y la subida de la prima de riesgo, parece que el sector financiero, sino va a necesitar más inversión al menos tardará otro poco más en sanearse; hasta finales de año en el mejor de los casos. Así que tampoco el capital exterior parece que venga a nuestro país, salvo en forma de guiri en nuestras playas. Seguimos en los años 50 yen Bienvenido Mister Marshall. A esto hay que sumar el último intento por parte del ejecutivo de inyectar capital, con la polémica amnistía fiscal. Una medida que sienta precedente y que puede ser de ayuda económica (es discutible) pero es una patada en la entrepierna para todos los contribuyentes, y además deja a las claras una cosa.

El gobierno no quiere recaudar dinero. Quiere que el que tenga el dinero lo use.
Los políticos están para gestionar los recursos y esta medida lo que nos propone es el desmantelamiento del Estado. Estamos asistiendo a una progresiva retirada de la administración, en nombre del deficit público, se enmascara en problema real del país. Los ingresos. Así se ha convertido en una administración cada vez menos recaudadora, con un carestía de ingresos alarmante y cada vez menos preparada para ingresar.

En este marco, los lobbys privados están ocupando nichos de negocio que el sector público dejan vacantes.

La incertidumbre sobrevuela en círculos sobre nuestra sociedad como aves rapaces, y que vive anestesiada por el drama diario y la sinrazón del día a día.

Hoy adquieren un mayor protagonismo aquellas palabras de Zapatero en las que prometía que saldríamos de la crisis todos que no dejaría ninguno en la cuneta. A su vez este Ejecutivo promete salir de la crisis, pero no el coste de la misma, ni cuántos ni cómo.

1 comentarios:

Publicar un comentario