El falso consumo

9 / abr / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).

Desde que en septiembre de 2008, con la quiebra de Lehman Brothers, se diera el inicio oficial de la crisis, muchas personas se han convertido en expertos economistas que diagnostican los problemas y recetan las soluciones.

Como todo en la vida, hay distintas vías de pensamiento. Por ejemplo, en el caso de la gravedad de la crisis, los hay que creen que no es tan problemático como se pinta en los medios, o como los políticos de uno y otro bando promulgan. Por otro, tenemos a los agoreros que vitorean el fin del mundo.

Quizás ambos tengan razón, pero ninguno posea la verdad. Para desmitificar uno de los planteamientos, el primero, yo también me voy a meter a experto en economía, e intentaré fundamentar el nulo argumento de quienes creen que la economía va bien porque haya gente que "se va" de Semana Santa, o porque los centros comerciales y estadios de fútbol siempre estén llenos.

Para su argumentación, los que creen que lo de la crisis es un “invento”, dicen que siempre que van a un centro comercial está lleno. Ante esto, y la simplicidad argumental que a veces nos caracteriza, llevamos a cabo el siguiente silogismo: "Si la gente va a comprar es que tiene dinero, y si tiene dinero es que no es tan fuerte la crisis".

Ahora bien, llega la batería de preguntas. Primero la simple, ¿todo el mundo que va a un centro comercial compra?, ¿la gente que sale se Semana Santa va a hoteles? Esto son nimiedades ante la verdadera cuestión: ¿este consumo es realmente importante para la economía española?

Salir un sábado, ir al cine y luego tomar algo, puede suponer un gasto por persona de 30 o 40 euros. ¿Realmente eso te hace no estar en crisis?, ¿ese gasto supone un activo económico para el tejido empresarial español? No.

Por el contrario, la bajada en la venta de vehículos, y la compraventa de viviendas, eso sí es un golpe a la economía. Ese es el verdadero consumo que se ha estancado y que realmente nos avala para decir que estamos en crisis. Los centros comerciales llenos, o la gente en las carreteras con coches de segunda mano, simplemente son una cortina de humo.

Los coches, las casas, la petición de hipotecas, los viajes… El verdadero consumo, el que hace que una economía sea activa, ese es del que adolece España, y del que, de momento, no hay visos de que vuelva.

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