30 / mar / 2012 - Antonio Andreu (@AntAndreu).
“Mi padre avanzaba por el pasillo, silencioso, yo iba detrás de él y Rosa detrás de mí sin decir nada. Yo dije: “Bueno, Rosa, ya basta”. Nunca jamás olvidaré aquella mirada clavada en la mía. Era una mirada vacía en el último segundo, y comenzó a correr. Y yo vi al instante todo lo que iba a suceder. Arranqué a correr detrás de ella. Soy rápido, pero ella lo fue más. ¿Por qué el Destino, de tres puertas sólo te lleva a aquella, la única donde la puta ventana está abierta? Saltó hacia arriba, saltó sin mirar atrás.
Desesperado, me tiré detrás de ella pero la cama me impidió alcanzarla; no la toqué, pero la sentí, acaricié el aire que removió al caer y olí el olor de su cuerpo que descendía acelerándose. Vi cómo golpeaba el suelo. Yo he visto a mi hermana golpeando el suelo, reventar. Desde el alféizar de la ventana, con los ojos aterrados lo vi todo”.
Rosa era campeona de España de natación, dos veces olímpica. Además, hermana del 'Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2001' y mejor jugador de waterpolo de todos los tiempos. Manel Estiarte corrió a la Iglesia a reñirle a Dios. “Porque creo en él, le reñí; cómo no voy a creer viendo crecer a mis hijos. Podría haberme pegado con él en aquellos momentos. Luego pedí perdón”.
Tardó en encontrar el consuelo, pero la vida lo ha curado. Al fin y al cabo, siempre hay una segunda oportunidad. Una nueva final, la de Atlanta en 1996 para redimirse de la perdida en la Villa de Montjuic.
Y el mismo hombro. El de su amigo Pep Guardiola. Manel le ofreció el suyo cuando apareció la maldita nandrolona. Y dejó a su mujer y a sus hijas en Pescara, Italia, para regresar a Barcelona y acompañarlo en su aventura como entrenador. Vestido de traje, con la misma elegancia que cuando se alzaba en la piscina, dignifica la imagen del mejor Barça de la Historia. Y aporta su capacidad para adelantarse a los acontecimientos. “No es que sea un iluminado, ni un visionario, pero percibo sensaciones con una rapidez increíble”. Como le ocurrió con su hermana Rosa. Se adelantó a los hechos: corrió, pero sólo llegó a tocar el aire. Ese aire que aún puede sentir.
“Vull dedicar aquest trofeu a Tito Vilanova. Aixo va per tu, noi”. Sobre el estrado, Guardiola recordó a aquel chico con el que discutía sobre fútbol en La Masía. A la persona a la que llamó primero cuando recibió la oferta para entrenar al filial del Barça: “Si tú te vienes conmigo, les digo que sí, pero te necesito a mi lado”. Vilanova, “educado, discreto, inteligente y muy trabajador” -según palabras de Carles Puyol-, fue intervenido de un tumor en la glándula parótida. Su recuperación transcurre en los campos de fútbol, preparado ante la consulta de su primero. “¿Qué hago?”, se acerca Pep cuando los partidos se tornan complicados. Y encuentra siempre, en una cara visiblemente cansada, una buena solución.
Como Pep, Tito también soñaba con jugar algún día en ese campo que avistaba desde la ventana de su habitación de literas. No encontró a nadie que adivinara su exquisita técnica y se marchó al Figueres. Sus compañeros de bromas y partidas de tenis de mesa, ‘Chapi’ Ferrer, Carles Busquets y Guillermo Amor, con los que ganó dos Campeonatos de España consecutivos, se quedaron para probar el sabor de la gloria.
Un sabor que a algunos se le reniega para siempre. Entrenadores, como Tito, que nunca serán manteados por sus jugadores. “Guardiola tiene dudas sobre su renovación porque no sabe qué pasará con Estiarte y Vilanova -apuntaba recientemente una periodista catalana-. La directiva pone en entredicho la importancia del puesto del primero y Guardiola está muy preocupado por la salud de segundo”. Manel y Tito. Los ‘hermanos’ de Pep. Porque hay cosas mucho más importantes que el fútbol.
Las declaraciones de Manel Estiarte han sido extraídas de su libro autobiográfico ‘Todos mis hermanos’
Desesperado, me tiré detrás de ella pero la cama me impidió alcanzarla; no la toqué, pero la sentí, acaricié el aire que removió al caer y olí el olor de su cuerpo que descendía acelerándose. Vi cómo golpeaba el suelo. Yo he visto a mi hermana golpeando el suelo, reventar. Desde el alféizar de la ventana, con los ojos aterrados lo vi todo”.
Rosa era campeona de España de natación, dos veces olímpica. Además, hermana del 'Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 2001' y mejor jugador de waterpolo de todos los tiempos. Manel Estiarte corrió a la Iglesia a reñirle a Dios. “Porque creo en él, le reñí; cómo no voy a creer viendo crecer a mis hijos. Podría haberme pegado con él en aquellos momentos. Luego pedí perdón”.
Tardó en encontrar el consuelo, pero la vida lo ha curado. Al fin y al cabo, siempre hay una segunda oportunidad. Una nueva final, la de Atlanta en 1996 para redimirse de la perdida en la Villa de Montjuic.
Y el mismo hombro. El de su amigo Pep Guardiola. Manel le ofreció el suyo cuando apareció la maldita nandrolona. Y dejó a su mujer y a sus hijas en Pescara, Italia, para regresar a Barcelona y acompañarlo en su aventura como entrenador. Vestido de traje, con la misma elegancia que cuando se alzaba en la piscina, dignifica la imagen del mejor Barça de la Historia. Y aporta su capacidad para adelantarse a los acontecimientos. “No es que sea un iluminado, ni un visionario, pero percibo sensaciones con una rapidez increíble”. Como le ocurrió con su hermana Rosa. Se adelantó a los hechos: corrió, pero sólo llegó a tocar el aire. Ese aire que aún puede sentir.
“Vull dedicar aquest trofeu a Tito Vilanova. Aixo va per tu, noi”. Sobre el estrado, Guardiola recordó a aquel chico con el que discutía sobre fútbol en La Masía. A la persona a la que llamó primero cuando recibió la oferta para entrenar al filial del Barça: “Si tú te vienes conmigo, les digo que sí, pero te necesito a mi lado”. Vilanova, “educado, discreto, inteligente y muy trabajador” -según palabras de Carles Puyol-, fue intervenido de un tumor en la glándula parótida. Su recuperación transcurre en los campos de fútbol, preparado ante la consulta de su primero. “¿Qué hago?”, se acerca Pep cuando los partidos se tornan complicados. Y encuentra siempre, en una cara visiblemente cansada, una buena solución.
Como Pep, Tito también soñaba con jugar algún día en ese campo que avistaba desde la ventana de su habitación de literas. No encontró a nadie que adivinara su exquisita técnica y se marchó al Figueres. Sus compañeros de bromas y partidas de tenis de mesa, ‘Chapi’ Ferrer, Carles Busquets y Guillermo Amor, con los que ganó dos Campeonatos de España consecutivos, se quedaron para probar el sabor de la gloria.
Un sabor que a algunos se le reniega para siempre. Entrenadores, como Tito, que nunca serán manteados por sus jugadores. “Guardiola tiene dudas sobre su renovación porque no sabe qué pasará con Estiarte y Vilanova -apuntaba recientemente una periodista catalana-. La directiva pone en entredicho la importancia del puesto del primero y Guardiola está muy preocupado por la salud de segundo”. Manel y Tito. Los ‘hermanos’ de Pep. Porque hay cosas mucho más importantes que el fútbol.
Las declaraciones de Manel Estiarte han sido extraídas de su libro autobiográfico ‘Todos mis hermanos’


2 comentarios:
Gran artículo, como siempre Antonio.
Tito Vilanova es importantísimo en el actual Barça y desgraciadamente de puertas para afuera se le ha reconocido bastante poco.
Un artículo de profesional. Muy bueno.
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