29 / mar / 2012 - Ana Andújar.
Un chico, una chica, se enamoran, casi cuarenta años de matrimonio y una despedida. Una historia tan cotidiana que no hace falta leerla, sólo verla transcurrir a nuestro alrededor. Habrá a quien le resulte tan cotidiana que llega a aburrir, porque realmente estamos ante una radiografía del día a día, y para los que buscan exorcizar su rutina con mundos de fantasía, este libro es un golpe demasiado fuerte como para que te arregle un mal día de oficina.
'Un matrimonio feliz' es un manifiesto a la vida, al amor, a las relaciones, en la que todo y todos nos podemos ver reflejados. Es un manuscrito hecho en Estados Unidos, pero que claramente podía haberse gestado en Madrid, en Chile, en Tokio o en Sri Lanka. Es la vida tal y como nos va pasando delante de las narices, cuando hace esas cosas como ponernos al amor de nuestra vida en las manos, para creernos felices por un rato, y luego nos gasta una broma siniestra, que nos quita la mueca de la sonrisa de un botellazo en la cara.
Rafael Yglesias retrata un avatar de sí mismo, Enrique Sabas, un muchacho normal, con unos complejos y orgullos normales, que se enamora de Margaret, una chica como tantas otras, especial para él como para todos los enamorados lo es su elegida. Tras muchos años de feliz matrimonio, la pareja debe enfrentarse a lo que más teme un binomio humano, que se han convertido en eje y tuerca de sus ambas vidas: luchar contra un cáncer y hacer recuento de la vida en común antes del inminente desastre.
Así, escuchamos el relato de su relación como bien podríamos estar escuchándolo en nuestra consciencia, siendo contado por nosotros mismos. Con delicada cotidianeidad, un lenguaje simple y una intimidad que engancha, las más de 400 páginas son un caudal de sentimientos, de buenas intenciones, de malogrados errores y de epifanías como las que pueblan la vida, que tan particular creemos, de cada uno de nosotros.
Poco más se puede decir de 'Un matrimonio feliz' que no se pueda entender leyéndolo. Rafael Yglesias ganó en 2009 el 'Premio Los Ángeles' a la mejor novela con un ejercicio parcialmente autobiográfico que se encadena al corazón, tanto al masculino como al femenino, sobre el arte, la frustración y la paranormal felicidad del amor, la convivencia, y el verse reflejado en la otra persona tan claramente que asusta.
'Un matrimonio feliz' es un manifiesto a la vida, al amor, a las relaciones, en la que todo y todos nos podemos ver reflejados. Es un manuscrito hecho en Estados Unidos, pero que claramente podía haberse gestado en Madrid, en Chile, en Tokio o en Sri Lanka. Es la vida tal y como nos va pasando delante de las narices, cuando hace esas cosas como ponernos al amor de nuestra vida en las manos, para creernos felices por un rato, y luego nos gasta una broma siniestra, que nos quita la mueca de la sonrisa de un botellazo en la cara.
Rafael Yglesias retrata un avatar de sí mismo, Enrique Sabas, un muchacho normal, con unos complejos y orgullos normales, que se enamora de Margaret, una chica como tantas otras, especial para él como para todos los enamorados lo es su elegida. Tras muchos años de feliz matrimonio, la pareja debe enfrentarse a lo que más teme un binomio humano, que se han convertido en eje y tuerca de sus ambas vidas: luchar contra un cáncer y hacer recuento de la vida en común antes del inminente desastre.
Así, escuchamos el relato de su relación como bien podríamos estar escuchándolo en nuestra consciencia, siendo contado por nosotros mismos. Con delicada cotidianeidad, un lenguaje simple y una intimidad que engancha, las más de 400 páginas son un caudal de sentimientos, de buenas intenciones, de malogrados errores y de epifanías como las que pueblan la vida, que tan particular creemos, de cada uno de nosotros.
Poco más se puede decir de 'Un matrimonio feliz' que no se pueda entender leyéndolo. Rafael Yglesias ganó en 2009 el 'Premio Los Ángeles' a la mejor novela con un ejercicio parcialmente autobiográfico que se encadena al corazón, tanto al masculino como al femenino, sobre el arte, la frustración y la paranormal felicidad del amor, la convivencia, y el verse reflejado en la otra persona tan claramente que asusta.


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