Club de lectura: 'Pedro Páramo', de Juan Rulfo

7 / ene / 2013 - Santi (@unlibroaldia). 

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Recomendar 'Pedro Páramo' a estas alturas, cuando ya es sin duda uno de los grandes clásicos de la narrativa del siglo XX -no sólo en español- puede parecer una obviedad, pero no por eso vamos a renunciar a recomendarlo, ¿no? Porque 'Pedro Páramo' es, probablemente, una de las obras más perfectas que se han escrito nunca en español, y no recomendarla sería una herejía... 

'Pedro Páramo' es una obra con muchas facetas: es una tragedia familiar (la de un hijo, Juan Preciado, que busca a su padre por orden de su madre moribunda), una novela histórica (o "novela de la revolución mexicana", todo un subgénero), está emparentada con el realismo fantástico pero también con la novela de Faulkner (como el Macondo de García Márquez, por otra parte); incluye una historia de amor trágico, entre Pedro Páramo y Susana San Juan, que provocará la disolución del universo de Comala... 

Y luego está el estilo de Juan Rulfo, un estilo conciso, plagado de mexicanismos y lleno de poesía; un lenguaje que dice exactamente lo que quiere decir, pero que además crea todo un mundo de sugerencias y de connotaciones líricas. Qué pena que Juan Rulfo, víctima de la autoexigencia y el alcohol, en porcentajes difíciles de repartir, sólo diera a la luz otra obra, el volumen de relatos 'El llano en llamas', y algún que otro guión cinematográfico. 

Así comienza 'Pedro Páramo': 

"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. "No dejes de ir a visitarlo -me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dar gusto conocerte." Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aun después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas". 

El que lea este principio y no quiera seguir leyendo más, es que no tiene imaginación. He dicho. 

Más sobre el autor en su Blog.

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