17 / ene / 2013 - Raúl Masa (@raulmasa).
La educación es muy importante y fundamental para el desarrollo de una persona. Ante semejante obviedad hasta yo mismo dejaría de leer el texto, pero el problema es que esta cosa tan insignificante y simplona parece no entrar en la cabeza de los gobernantes españoles que siguen empeñados en generar una educación de segundo nivel en este cómico país.
Es más, uno de tanto oírlo a lo largo de los años va terminar creyendo eso de que son los políticos quienes no quieren una sociedad formada y educada para que el aborregamiento sea mayor. Al margen de creer concupiscencias orwellianas, que en realidad no andan muy desencaminadas, la realidad del asunto, y lo que debe tomar España en consideración, es que la educación necesita un esfuerzo mayúsculo para salir del pozo en el que se encuentra.
La última banderilla que se clava sin piedad llega en forma de Estudio. Concretamente es el BBVA Research el que apunta que España ha realizado "avances muy significativos" en materia de formación durante el último medio siglo, pero resalta que "hay poco margen para la complacencia". Además, ofrece una serie de datos que son de todos menos agradables.
El servicio de estudios de BBVA subraya que pese a las importantes mejoras en los niveles educativos, España se mantiene en penúltima posición en términos de su dotación relativa de capital humano, sólo por delante de Portugal entre las principales economías avanzadas. No hace falta ir más lejos para buscar los problemas. Una educación sin educadores es como un cuerpo de policía sin policías. Algo que no sirve, o, al menos, no vale para cumplir su objetivo real.
Más adelante, el estudio, para no parecer catastrófico, añade que el nivel de analfabetismo casi es nulo, que la escolarización ha aumentado, y bla, bla, bla… Si a estas alturas de la película nos conformamos con estar escolarizados, lo siento, pero el problema es mayor. Y no, eso ya no vale en la era del mercado global y la competitividad. Por desgracia, el atraso que tiene este país de 40 años no puede ser un acicate para conformarnos con estar escolarizados.
Hay que ir más allá, dar un paso al frente. Se trata de dejar a un lado el absurdo debate de contenidos y centrarnos en lo que de verdad necesita este país: una reforma educativa estable, duradera y que pueda crear personas con capacidad de seguir aprendiendo una vez terminado su periodo académico. Todo lo que no sea hacer eso es seguir haciendo el absurdo. Catalán sí o no, Religión, Ciudadanía, y mil panchurradas más son lo que de verdad atascan la educación y su avance. Bueno, eso y la incapacidad partidista de los políticos aferrados al poder sin mayor pretensión que la de no cambiar nada para que todo siga igual.
Así, nos tendremos que seguir conformando con que nuestra tasa de analfabetismo siga disminuyendo. Algo es algo, pero no lo suficiente.


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