Romántico Kapuscinski


3 / dic / 2012 - Eneas G. Ferri (@Eneas_Ferri) || Imagen: Ernesto Gomis

Acabo de leer una entrevista a la biógrafa de Kapuscinski y es puro romanticismo. Está muy bien. En ella relata los pensamientos del célebre periodista, seguramente, uno de los mejores de todos los tiempos. Que si él siempre se acercaba a la gente, que si jamás daría un dato que no hubiera contrastado, que creía en el periodismo como instrumento para dar a conocer a la gente las cosas importantes del mundo y que la inmediatez juega en contra del buen hacer de la profesión. Algo que, con unas cuantas horas de ir a la facultad, se saben. 

Leo el texto al completo e inmediatamente me viene a la mente la imagen de un periodista pasando por la puerta del Congreso, mirando a los leones a los ojos y diciéndoles “por mucho que protejáis a los que están dentro, mi pluma escribirá la verdad”. Su rostro, escondido a medias bajo un sombrero, es parecido a los Clint Eastwood o Russell Crowe, y en las manos porta una simple libreta azul y un bolígrafo. 

Pero claro, ya saben que la mente divaga por derroteros insospechados y tras esta imagen, los leones con los que hablaba Kapusclint Crowe (se llamaba así, aunque parece el sonido de tirar un bote de Fanta al suelo) me llevaron a recordar a Carlos Delgado, político balear, con sus cojones de ciervo en la cabeza. Y de los cojones de ciervo, a los cojones de aquellos “no vamos a subir el IVA”, “que se jodan”, “hay que rescatar a la banca”, y claro, a los cojones de los elefantes de Botswana de noche o Botsuana de día. 

Es entonces cuando me entra un picorcillo en la cabeza. Me rasco, intento volver a la realidad y me da por imaginar, ahora a conciencia, al tal Kapusclint Crowe siendo un redactor de uno de los periódicos de primera línea. ¿Qué se encontraría? Repasemos un periódico del día. Datos y más datos de una economía que no entiende la gente, pero que les arruina día a día. Datos y más datos de sucesos y crímenes que nada aportan pero que asustan y meten miedo para ponerse en lo peor. Y sobre todo, declaraciones y más declaraciones de una clase política que no dice nada, que está desprestigiada y que cada vez saca sus peores basuras (y algunos posan con ellas en la cabeza). 

Esta noche, cuando me acueste e intente dormir, en ese estado de duermevela intentaré hablar con Kapusclint. Le preguntaré “¿compañero, si fueras hoy periodista, como afrontarías la que tenemos encima?”. No sé que responderá, pero con que no lleve un rifle para elefantes, unos cojones de ciervo en la cabeza y con que no me diga “¡Viva Honduras!” me conformo.

0 comentarios:

Publicar un comentario