24 / dic / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Al margen de la ruinosa forma en que el Ministerio de Sanidad ofrece los datos sobre abortos realizados en España, la noche antes a la Lotería de Navidad, lo más destacado es el aumento en un 5% con respecto al año anterior, alcanzando una cifra de 118.359 el de las mujeres que han interrumpido su embarazo.
A simple vista lo que está claro es que hay unos flagrantes intereses de que no se hable del asunto. Ni para bien, ni para mal. Se trata de un tema que, pese a ser legislado en estos momentos por una Ley del anterior ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, el actual gobierno del Partido Popular no quiere enfrentarse a quienes piden a gritos que ponga ya en marcha "su" reforma sobre las leyes abortivas.
Sea como sea, la realidad de los números, y los motivos para este aumento, son los que deben ser tratados y analizados con suma profundidad, porque por desgracia la crisis económica también incide de manera directa en la interrupción del embarazo. A parte de las opiniones de expertos sociólogos sobre los motivos, que evidentemente los esgrimen por la mala situación, los datos también lo refutan: se ha pasado de un 15% al un 23% el número de mujeres en desempleo que han abortado. Además, habría que hacer una valoración de aquellas que, teniendo trabajo, su pareja no lo tiene, por lo que esta cifra sería más elevada.
Otro dato significativo es que el mayor aumento se produce en la franja de edad que supera los 30 años, por lo que el asunto del aborto deja de ser un problema de adolescentes y malos hábitos en su vida sexual, para convertirse en un grave problema de índole socioeconómico.
Sin ideologías
A la hora de hacer este pequeño análisis, quiero dejar al margen otros aspectos evidentes sobre el clásico debate del aborto: derecho a la vida, derecho a decidir, etc, etc... Principalmente porque esos "problemas" parecen estar sobrepasados por la actual situación económica. Parece absurdo generar polémicas religiosas o moralistas en torno a este tema.
Bien es cierto que una buena educación sexual conduciría a una reducción del número de abortos, lo que no es menos verdad es que no puede ser vía decreto como se reduzca. Pero bueno, se vuelve a la disputa sobre derecho a la vida contra derecho a decidir.
Por eso, centremos el tema en el dinero, en la economía, en las ayudas que no existen para las embarazadas, en las eternas dificultades para la conciliación, en las trabas a las hora de tener un hijo para una mujer trabajadoras.
Todo eso, y menos derechitos son los que se tienen que abordar. ¿Por qué una mujer tiene miedo (laboral) a traer una vida al mundo? Esa es una de las grandes preguntas. Aumenta el número de abortos y enseguida nos encerronamos en dogmas e ideas. El debate debe ser más extenso, ir más allá del derecho a decidir, o el derecho a la vida. Debe centrarse en las facilidades que tienen darse cuando se tiene un hijo, en las ayudas que se deben prestar a las personas que los necesitan.
Seguro que si se trabajase en esa dirección habría más de una y de dos mujeres que pensarían seriamente lo de abortar. Mientras, y sin justificar o no la decisión de una madre a abortar, por desgracia serán las leyes dictadas por unos políticos ajenos a la realidad los que provoquen que el número de abortos aumente año a año.




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