4 / dic / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Tras los recientes escándalos en la casa de los empresarios, la CEOE, esa patronal de inmensa bondad que a día de hoy sigue dando palmas con la llegada de la Reforma Laboral, puede ser interesante traer a este humilde lugar a uno de sus máximos representantes en estos momentos, Arturo Fernández.
No, no se trata de Arturo “el chatín”, ese tío guapo que no ha hecho una película decente en su vida y que siempre ha sido un segundón, pese a las felaciones interdisciplinares que le hacen desde muchos lugares, y que hace poco llamaba feos a los manifestantes españoles. No, ese no. Me refiero al actual presidente de CEIM, la patronal de las empresas madrileñas, y vicepresidente de la CEOE.
Encontrarse con él es bastante sencillo. Busca un desayuno de algún político o cargo del Partido Popular, o bien un empresario del que captar recursos para su organización, y ahí le tienes. También le gusta mucho el fútbol, y los palcos madrileños son su debilidad. Es lo que tiene ser un “gran empresario”. También puede que mezcle todo, así es más sencillo abarcar.
Pues bien, con todos estos ingredientes mezclados, quiero hacer un ejercicio de imaginación y pensar cómo sería una mañana parda y fría en el preinvernal diciembre de, por ejemplo, 2016. ¿Nadie se lo imagina?, ¿de verdad? Tras ver lo sucedido con el ex presidente de la patronal de empresarios, nadie se imagina al bueno de Arturo Fernández en una situación parecida. Supongo que algo hemos aprendido, y es que el susto sería muy escaso. Trending Topic un par de horas por la mañana, y a otra cosa.
No se trata de acusar a nadie gratuitamente, Dios nos asista, sino de hacer un pequeño portafolio de las andanzas del actual vicepresidente de la CEOE, o lo que es lo mismo, una de las caras visibles de la representación empresarial de este país, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Sanidad, Educación, Defensa, allá donde se mire hay una empresa que tiene que ver con Arturo Fernández, o con alguna de las compañías que gobierna. Eso sí, todo tiene un denominador común: hablar del libre mercado, el liberalismo, bla, bla, bla, pero que la inmensa mayoría del dinero llegue de parte del contribuyente y la Administración.
Otro común múltiplo de esta ecuación matemática es que el Gobierno de la Comunidad de Madrid suele poner rectas las curvas de la carretera empresarial de Arturo Fernández para que tenga un camino de rosas. Así, vemos como después de comprar colegios la educación se privatiza, después de responsabilizarse del catering de las empresas privadas de sanidad, la gestión de la salud deja de ser controlada por la Administración, y, para rizar el rizo, en los tiempos de Aznar, toma el control de empresas armamentísticas que pasan a doblar su producción y ventas.
¿Maestro de los negocios? Bueno, se le podría denominar así de no ser por esa directa participación, casualidad o no, de la gestión del Partido Popular en cada una de sus acciones.
Pero el problema realmente no es ese. La cuestión es lo antes mencionado sobre la representatividad. Y es Arturo Fernández ha tenido que soportar en más de una ocasión el peso de la justicia. De nuevo, y haciendo símil matemático, el denominador común es la falta de respeto a los trabajadores. EREs que no tienen por qué llegar, rupturas de convenios, y así una tras otra.
Arturo Fernández, Díaz Ferrán, la ‘Marca España’ del empresariado español. Juicios, tribunales, imputaciones, adjudicaciones públicas casuales...


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