27 / jun / 2012 - Teresa Fernández.
Las relaciones familiares son intensas, cargadas de amor, sin condiciones ni prejuicios, aunque mal gestionadas la paz se puede convertir en guerra, el cariño en desprecio y la convivencia en un infierno. Como si de un puzzle se tratara hay piezas que en ocasiones no encajan: la suegra es la figura familiar más conflictiva, o hasta el momento, de los personajes más denostados e impopulares del acervo popular, pero ¿es mito o realidad?
La suegra es retratada como una mujer metomentodo. Opina y dispone sin que nadie se lo pida e intenta trasladar a la familia que su hijo ha creado las normas y los hábitos de la suya propia. Y de ahí surge el enfrentamiento por el deseado poder de decisión y control. Las relaciones entre suegra y nuera son, en muchas ocasiones, bastante más tormentosas que las de ésta con su yerno. Los hombres son más pacientes y pasivos y las mujeres más organizadoras, activas e incluso mandonas. Entre aquéllas se mezclan sentimientos y sensaciones diversas, que van desde el cariño y la complicidad a la rivalidad y los celos.
Entre madre e hijo se crea un vínculo de sobreprotección que, normalmente, no se da con las hijas. Y a muchas mujeres les resulta complejo compartir a ese niño, ya hombre, al que han cuidado, educado, protegido y mimado durante más de dos décadas.
La clave está en respetar el lugar que ocupa cada una en el núcleo familiar. La nuera no debe intentar jamás destronar a la madre, el amor de materno-filial es poderoso, único e incomparable con el amor de pareja. Por su parte, la madre no debe entrometerse entre su hijo y su esposa, a la vez que asimila que comienza para ella una nueva etapa y aprender que cuando el hijo abandona el nido, el distanciamiento es inevitable, pero su amor hacia ella permanece intacto.
Las relaciones entre suegra y nuera se desarrollan siempre en torno a ese protagonista único: el hijo-marido. Su papel es determinante: él debe poner los límites y mediar entre ambas. A la consulta de los mediadores familiares llegan más de una pareja decidida a separarse debido a que a la esposa se le hizo insufrible la convivencia con sus suegros y no se sentía apoyada por su marido.
El refranero español guarda aquella máxima de es bien casada aquella que no tiene suegra ni cuñada. Pero no hay que engañarse: es un gusto sentirse querida, como en casa, y tener la certeza de que la suegra es una segunda madre.
El mensaje final no podía ser otro: Madre y esposa deben ser aliadas compañeras, no rivales. Suegras: confiad en la elección libre de vuestros hijos. No olvidéis que fuisteis nueras. Nueras: las suegras, ante todo son madres, y por tanto un pozo de sabiduría. Tened presente que en un futuro seréis suegras.
Receta
Sin más, desde 'Toma pan y moja', sugerimos una receta de la mejor suegra del mundo para todas las nueras del universo. Es muy fácil y en 3 pasos está lista para degustar.
1. Enharinar los lomos de merluza (limpios de piel y espinas), freír en una olla y reservar en ella.
2. Picar en juliana una cebolla mediada y un par de dientes de ajo. Rehogar en una sartén. Una vez dorado, añadir los tomates pelados y troceados.
3. Añadir a la olla con la merluza todo este sofrito, junto con un paquete de gulas, cubrir de agua y dejar cocinar a fuego medio durante media hora aproximadamente.
Las relaciones familiares son intensas, cargadas de amor, sin condiciones ni prejuicios, aunque mal gestionadas la paz se puede convertir en guerra, el cariño en desprecio y la convivencia en un infierno. Como si de un puzzle se tratara hay piezas que en ocasiones no encajan: la suegra es la figura familiar más conflictiva, o hasta el momento, de los personajes más denostados e impopulares del acervo popular, pero ¿es mito o realidad?La suegra es retratada como una mujer metomentodo. Opina y dispone sin que nadie se lo pida e intenta trasladar a la familia que su hijo ha creado las normas y los hábitos de la suya propia. Y de ahí surge el enfrentamiento por el deseado poder de decisión y control. Las relaciones entre suegra y nuera son, en muchas ocasiones, bastante más tormentosas que las de ésta con su yerno. Los hombres son más pacientes y pasivos y las mujeres más organizadoras, activas e incluso mandonas. Entre aquéllas se mezclan sentimientos y sensaciones diversas, que van desde el cariño y la complicidad a la rivalidad y los celos.
Entre madre e hijo se crea un vínculo de sobreprotección que, normalmente, no se da con las hijas. Y a muchas mujeres les resulta complejo compartir a ese niño, ya hombre, al que han cuidado, educado, protegido y mimado durante más de dos décadas.
La clave está en respetar el lugar que ocupa cada una en el núcleo familiar. La nuera no debe intentar jamás destronar a la madre, el amor de materno-filial es poderoso, único e incomparable con el amor de pareja. Por su parte, la madre no debe entrometerse entre su hijo y su esposa, a la vez que asimila que comienza para ella una nueva etapa y aprender que cuando el hijo abandona el nido, el distanciamiento es inevitable, pero su amor hacia ella permanece intacto.
Las relaciones entre suegra y nuera se desarrollan siempre en torno a ese protagonista único: el hijo-marido. Su papel es determinante: él debe poner los límites y mediar entre ambas. A la consulta de los mediadores familiares llegan más de una pareja decidida a separarse debido a que a la esposa se le hizo insufrible la convivencia con sus suegros y no se sentía apoyada por su marido.
El refranero español guarda aquella máxima de es bien casada aquella que no tiene suegra ni cuñada. Pero no hay que engañarse: es un gusto sentirse querida, como en casa, y tener la certeza de que la suegra es una segunda madre.
El mensaje final no podía ser otro: Madre y esposa deben ser aliadas compañeras, no rivales. Suegras: confiad en la elección libre de vuestros hijos. No olvidéis que fuisteis nueras. Nueras: las suegras, ante todo son madres, y por tanto un pozo de sabiduría. Tened presente que en un futuro seréis suegras.
Receta
Sin más, desde 'Toma pan y moja', sugerimos una receta de la mejor suegra del mundo para todas las nueras del universo. Es muy fácil y en 3 pasos está lista para degustar.
1. Enharinar los lomos de merluza (limpios de piel y espinas), freír en una olla y reservar en ella.
2. Picar en juliana una cebolla mediada y un par de dientes de ajo. Rehogar en una sartén. Una vez dorado, añadir los tomates pelados y troceados.
3. Añadir a la olla con la merluza todo este sofrito, junto con un paquete de gulas, cubrir de agua y dejar cocinar a fuego medio durante media hora aproximadamente.


2 comentarios:
Esta receta te la facilitó tu suegra? Hay buena relación por lo que veo jajaja
Si, es del recetario de mi suegra. Y no dude en compartirla en la sección porque está riquísima, de veras...
Y en cuanto a la relación, la verdad es que es muy buena. Nos entendemos bien, sí, jeje.
Espero que con tu suegra la relación también sea buena... jaja
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