7 / jun / 2012 - Antonio Andreu (@AntAndreu).
Nunca entendí demasiado de tácticas. Me cuesta interpretar lo obvio, lo objetivo, manejar esquemas y definir combinaciones, esta u otro posición irregular. Se me escapan las leyes del balón, el método teórico y pragmático del fútbol. No fui capaz de aprenderlo, ni me di a ello. El juego, leitmotiv del deporte, es algo ajeno para mí, sólo una excusa. Lo importante es otra cosa.
Pasiones y pulsiones. Héroes y caídos. La vida representada en un escenario con porterías o canastas. Lucha, felicidad y miseria de protagonistas adorados y vilipendiados por una masa anónima. El deportista, actor de calzón corto, sintiendo y mostrando mil maneras de vivir. Mil ejemplos, mil argumentos.
Pedaladas contra el cáncer de un ciclista texano. El irlandés McCarthy, renunciando a la convocatoria de Trappatoni en la Eurocopa para estar con su padre enfermo. El rebelde Luis Suárez, reinsertado para la sociedad y para el gol. La lucha, el sacrificio de Carles Puyol, convencido de que la actitud siempre puede con la aptitud. El miedo de Bebeto a cargar con las ilusiones de miles de coruñeses, estigmatizando eternamente a un central yugoslavo. Robben, llorando siempre por centímetros. Y Manolo. Manolo Preciado.
Se debe tener valor para plantarle cara a Mourinho. O haber regresado del peor de los lugares para desafiar a la vida de frente, para decirle qué pasa, aquí estoy. Manolo Preciado (Astillero, Cantabria, 1957), perdió a su mujer, Puri, por un cáncer y poco después a uno de sus dos hijos, de 15 años, en un accidente de tráfico. Unos años más tarde, su padre falleció mientras empujaba un vehículo averiado. Si es posible salir de todo eso, ya no queda ninguna razón para traicionarse. Quizá por ello mostraba esa vitalidad, la que le llevaba a disfrutar de cada entrenamiento, partido o rueda de prensa, como si fuera siempre la última.
“Yo soy de carne y hueso y lo paso mal. Pero hay dos maneras de enfocarlo. O mandarte a la mierda tú solo o seguir. Y no estoy dispuesto a abandonar. Tengo gente detrás que depende de mí. Si les fallo, eso sería un terremoto. No estoy dispuesto a fallarles. Hay que pelear. Hay que recordar con todo el amor y con todo el cariño. ¿Qué a veces tienes que echar una lágrima? Pues la echas, que cojones. No pasa nada. Recuerdo muchas cosas, pero esto sigue. Yo sólo voy a estar en el mundo una vez y la quiero aprovechar hasta el último día, seguro. Y animo a los que pasen por algo así no a imitarme, porque tampoco se trata de eso, sino a peleárselo y a currárselo porque siempre hay uno que tiene más problemas que tú. Siempre. No nos podemos considerar unos desgraciados. Hay que tirar hacia delante y hacerlo con toda la dignidad y con toda la valentía. Pensando en positivo.
Entiendo que haya gente que no pueda superarlo, lo entiendo porque lo he mamado. Pero siempre hay alguien a tu lado que necesita tu apoyo. Así que no merece la pena venirse abajo. Somos ejemplos para que la gente vea que hay que seguir adelante. Hay cosas duras, como perder un hijo. Pero tienes otro, y él se merece que sigas luchando”.
Manolo Preciado habla, es deporte en estado puro. Honestidad insuperable. Más belleza que la mejor de las fintas, que el gol más espectacular. El técnico charlaba sobre la vida con el ex jugador argentino de Unicaja, Walter Hermann, que perdió a su madre, su hermana y su novia en un accidente, y a su padre posteriormente de un ataque cardíaco.
Ambos estaban convencidos de que, se gane o se pierda el partido, al día siguiente amanece otra vez.
“Ser entrenador significa la juventud eterna”, dijo un día Preciado. “A mis jugadores les digo: ‘Mirad al cielo y dad gracias todos los días’”. El Villarreal lo necesitaba para volver a Primera División. Que lo perdonen en Castellón: allá arriba lo necesitaban aún más.
Nunca entendí demasiado de tácticas. Me cuesta interpretar lo obvio, lo objetivo, manejar esquemas y definir combinaciones, esta u otro posición irregular. Se me escapan las leyes del balón, el método teórico y pragmático del fútbol. No fui capaz de aprenderlo, ni me di a ello. El juego, leitmotiv del deporte, es algo ajeno para mí, sólo una excusa. Lo importante es otra cosa.Pasiones y pulsiones. Héroes y caídos. La vida representada en un escenario con porterías o canastas. Lucha, felicidad y miseria de protagonistas adorados y vilipendiados por una masa anónima. El deportista, actor de calzón corto, sintiendo y mostrando mil maneras de vivir. Mil ejemplos, mil argumentos.
Pedaladas contra el cáncer de un ciclista texano. El irlandés McCarthy, renunciando a la convocatoria de Trappatoni en la Eurocopa para estar con su padre enfermo. El rebelde Luis Suárez, reinsertado para la sociedad y para el gol. La lucha, el sacrificio de Carles Puyol, convencido de que la actitud siempre puede con la aptitud. El miedo de Bebeto a cargar con las ilusiones de miles de coruñeses, estigmatizando eternamente a un central yugoslavo. Robben, llorando siempre por centímetros. Y Manolo. Manolo Preciado.
Se debe tener valor para plantarle cara a Mourinho. O haber regresado del peor de los lugares para desafiar a la vida de frente, para decirle qué pasa, aquí estoy. Manolo Preciado (Astillero, Cantabria, 1957), perdió a su mujer, Puri, por un cáncer y poco después a uno de sus dos hijos, de 15 años, en un accidente de tráfico. Unos años más tarde, su padre falleció mientras empujaba un vehículo averiado. Si es posible salir de todo eso, ya no queda ninguna razón para traicionarse. Quizá por ello mostraba esa vitalidad, la que le llevaba a disfrutar de cada entrenamiento, partido o rueda de prensa, como si fuera siempre la última.
“Yo soy de carne y hueso y lo paso mal. Pero hay dos maneras de enfocarlo. O mandarte a la mierda tú solo o seguir. Y no estoy dispuesto a abandonar. Tengo gente detrás que depende de mí. Si les fallo, eso sería un terremoto. No estoy dispuesto a fallarles. Hay que pelear. Hay que recordar con todo el amor y con todo el cariño. ¿Qué a veces tienes que echar una lágrima? Pues la echas, que cojones. No pasa nada. Recuerdo muchas cosas, pero esto sigue. Yo sólo voy a estar en el mundo una vez y la quiero aprovechar hasta el último día, seguro. Y animo a los que pasen por algo así no a imitarme, porque tampoco se trata de eso, sino a peleárselo y a currárselo porque siempre hay uno que tiene más problemas que tú. Siempre. No nos podemos considerar unos desgraciados. Hay que tirar hacia delante y hacerlo con toda la dignidad y con toda la valentía. Pensando en positivo.Entiendo que haya gente que no pueda superarlo, lo entiendo porque lo he mamado. Pero siempre hay alguien a tu lado que necesita tu apoyo. Así que no merece la pena venirse abajo. Somos ejemplos para que la gente vea que hay que seguir adelante. Hay cosas duras, como perder un hijo. Pero tienes otro, y él se merece que sigas luchando”.
Manolo Preciado habla, es deporte en estado puro. Honestidad insuperable. Más belleza que la mejor de las fintas, que el gol más espectacular. El técnico charlaba sobre la vida con el ex jugador argentino de Unicaja, Walter Hermann, que perdió a su madre, su hermana y su novia en un accidente, y a su padre posteriormente de un ataque cardíaco.
Ambos estaban convencidos de que, se gane o se pierda el partido, al día siguiente amanece otra vez.
“Ser entrenador significa la juventud eterna”, dijo un día Preciado. “A mis jugadores les digo: ‘Mirad al cielo y dad gracias todos los días’”. El Villarreal lo necesitaba para volver a Primera División. Que lo perdonen en Castellón: allá arriba lo necesitaban aún más.


4 comentarios:
Muy bueno Andreu... Una pena lo que ha pasado. Buen apunte el de Hermann, porque vaya tela tambien lo suyo :(
Andreu eres un monstruo. En serio, has escrito un magnífico texto que a los que somos deportistas, que no jugadores de cualquier deporte, nos toca el corazón. Y más si hemos tenido una de esas cerca. Critiqué su espantada del Camp Nou con los suplentes, como hizo Mourinho, y como ha hecho Mourinho también, separo a la persona del entrenador. Y mira que no me gusta Mou. Te invito a que leas la carta del portugués. http://www.realmadrid.com/cs/Satellite/es/Actualidad_Primer_Equipo/1193040472446/1330108819571/noticia/Noticia/Carta_de_Jose_Mourinho_2012-06-07.htm Un abrazo!!
Una verdadera pena lo de Manolo Preciado, DEP.
Gran artículo
Muchas gracias compañeros.
Muy halagador Eneas, viniendo de alguien con tal suma de virtudes: creativo, sabinista y alcoyano.
Perfecto Mourinho. Esas palabras sí son las de un entrenador Top.
Un saludo!
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