16 / may / 2012 - Hugo Mazón.
Es una suerte que Mariano Rajoy tan sólo esté recortando los presupuestos de todo lo público y pasando su gerencia a lo privado como una forma de conseguir ahorrar dinero, ya que “los otros” acabaron con todos los recursos puesto que son unos derrochadores.
Es una suerte, porque si no fuera así cualquiera tendería a pensar que el señor Rajoy está haciendo política parda para meter a cizalla el modelo neoconservador ese que dice que la avaricia de unos beneficia a los otros. El mismo que dice que si no tienes seguro te mueres en la puerta del hospital o que si no puedes estudiar aprendas a hacer algo en las calles.
Sería un pecado que esto fuera así, ya que el Partido Popular no llevaba este pequeño apartado en su programa, lo que desvelaría una agenda oculta para repartir el dinero del estado entre empresas y empresarios, quizá algún amigo o algún esposo, quién sabe, hay quien dice que la cama es un lugar estupendo para hacer negocios. Por suerte todo responde a que la situación es excepcional y como tal se está respondiendo.
Es cierto que la reforma laboral no genera empleo, la financiera no da fluidez al crédito y las reformas educativas no mejoran la calidad de la enseñanza, pero tampoco la empeoran, que como estamos, por culpa de “los otros”, ya es bastante. Además, ¿cómo justificarías en un régimen neoconsevador, en el que sólo los más fuertes sobreviven, el mantenimiento de un banco a través de una inyección de dinero público por un montante superior a su valor en bolsa? Cualquiera podría decir que las amistades, o los antiguos favores al partido, son determinantes, pero no. Se inyecta únicamente porque es necesario para mantener la salud financiera del país.
De hecho ya es una suerte la podredumbre de país que le dejaron “los otros”, porque si no fuera así a ver como justifican haber contradicho todo lo que habían dicho que iban a hacer, más después de haber denunciado una y mil veces que “los otros” improvisaban ya que no hacían lo que habían dicho que iban a hacer.
Ya es curioso que, precisamente “los otros”, sean incapaces de plantar batalla alguna debido a que la gran mayoría de críticas que están recibiendo a su gestión son completamente ciertas y que además carecen de una cara nueva que airee las partes podridas por el poder, el desgaste o los trapos sucios. A el que hay sólo le queda pagar por sus anteriores pecados, la política es así de justa.
Pero lo más sorprendente de todo es que se haya hecho una ley a medida de la protesta social que se avecina. Si no cualquiera diría que, además de neoconservadores, parecen fascistas de los de verdad, de los de antes, esos que tanto dicen haber combatido “los otros”. Quién sabe, quizá Marx al fin y al cabo tuviera razón en eso de que “la historia se repite”.
Nos vemos en las plazas... o no, ¿quién sabe?, habrá que ver lo que dice el Código Penal...
Es una suerte, porque si no fuera así cualquiera tendería a pensar que el señor Rajoy está haciendo política parda para meter a cizalla el modelo neoconservador ese que dice que la avaricia de unos beneficia a los otros. El mismo que dice que si no tienes seguro te mueres en la puerta del hospital o que si no puedes estudiar aprendas a hacer algo en las calles.
Sería un pecado que esto fuera así, ya que el Partido Popular no llevaba este pequeño apartado en su programa, lo que desvelaría una agenda oculta para repartir el dinero del estado entre empresas y empresarios, quizá algún amigo o algún esposo, quién sabe, hay quien dice que la cama es un lugar estupendo para hacer negocios. Por suerte todo responde a que la situación es excepcional y como tal se está respondiendo.
Es cierto que la reforma laboral no genera empleo, la financiera no da fluidez al crédito y las reformas educativas no mejoran la calidad de la enseñanza, pero tampoco la empeoran, que como estamos, por culpa de “los otros”, ya es bastante. Además, ¿cómo justificarías en un régimen neoconsevador, en el que sólo los más fuertes sobreviven, el mantenimiento de un banco a través de una inyección de dinero público por un montante superior a su valor en bolsa? Cualquiera podría decir que las amistades, o los antiguos favores al partido, son determinantes, pero no. Se inyecta únicamente porque es necesario para mantener la salud financiera del país.
De hecho ya es una suerte la podredumbre de país que le dejaron “los otros”, porque si no fuera así a ver como justifican haber contradicho todo lo que habían dicho que iban a hacer, más después de haber denunciado una y mil veces que “los otros” improvisaban ya que no hacían lo que habían dicho que iban a hacer.
Pero lo más sorprendente de todo es que se haya hecho una ley a medida de la protesta social que se avecina. Si no cualquiera diría que, además de neoconservadores, parecen fascistas de los de verdad, de los de antes, esos que tanto dicen haber combatido “los otros”. Quién sabe, quizá Marx al fin y al cabo tuviera razón en eso de que “la historia se repite”.
Nos vemos en las plazas... o no, ¿quién sabe?, habrá que ver lo que dice el Código Penal...


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