2 / abr / 2012 - Rosario García.
Rubén tiene quince años y le gusta hacer las mismas cosas que a cualquier chico de su edad. De lunes a viernes va al instituto por las mañanas, y por las tardes, dos días a la semana, saca tiempo para hacer una de las cosas que más le gustan: jugar al tenis. El entrenador dice que pese a no tratar mucho con los compañeros –es muy tímido y tiende a aislarse- y estar a veces muy despistado –le cuesta mantener la atención- ejecuta los movimientos de manera precisa e incluso, con estilo.
“Se nota que el deporte le entusiasma y si sigue entrenando podría llegar lejos”, dice su entrenador. Su madre afirma que le encanta acudir al centro deportivo. “Los días que le toca tenis está de mejor humor, incluso siempre está listo media hora antes y nos mete prisa a su padre y a mi para no llegar tarde. En el coche se pasa todo el camino haciendo palmas".
Gustavo es uno de sus mejores amigos. En plena adolescencia, está aprendiendo a bailar salsa por su cuenta con videos de Youtube, y todos los sábados está ansioso por salir a bailar para conocer chicas, a las que saluda generalmente con un beso en la mano y un “encantado de conocerte, princesa”. Aunque tiene un carácter algo excéntrico, toca el piano desde los 6 años y saca muy buenas notas. Algunos fines de semana sale con sus amigos al cine, o a cenar, aunque no suele participar mucho en la conversación –no tiene dotes comunicativas-.
Ambos padecen autismo, más concretamente síndrome de Asperger, una de las enfermedades más comunes que provocan trastornos del desarrollo (TGD), algo que nunca hubiera imaginado el día que los conocí. Cuando le conté a Elena, su psicóloga, la imagen que yo tenía de un niño autista (una chica que no hablaba y huía de todo contacto físico con los demás), me explicó que todo depende del grado en el que esté desarrollada la enfermedad. “Rubén y Gustavo padecen autismo de alto rendimiento. Aunque poseen algunos síntomas como una timidez extrema, la falta de atención, la excentricidad o alguna estereotipia (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos), son niños que han sido tratados desde muy pequeños y al encontrarse en un nivel leve de la enfermedad, son más sociables y pueden llevar una vida prácticamente normal”.
Pero no todos los niños autistas tienen la misma suerte que Rubén y Gustavo, muchos de ellos tienen que abandonar sus casas y vivir en un centro con atención especializada durante toda su vida porque sufren la enfermedad de forma grave e incluso desarrollan comportamientos autodañinos y agresivos. Aquellos que tienen la enfermedad más avanzada pueden sufrir una ausencia completa del habla de por vida y comportamientos extremadamente repetitivos e inusuales.
Hoy, 2 de abril, se celebra el Día Internacional de Concienciación del Autismo, una enfermedad que afecta a 4 de cada 10.000 personas y la sufren, en mayor medida, los hombres que las mujeres. Seguro que en muchas de vuestras ciudades, asociaciones como ASTRADE, están llevando a cabo actividades para concienciar a los ciudadanos de la gravedad de esta afección y de lo que se puede hacer por niños como estos. Desde 'Sin Hora de Cierre' queremos poner nuestro granito de arena y conseguir que, al menos, durante los dos minutos que tardan en leer estas líneas, nuestros usuarios dediquen un momento del día a pensar en ellos.
“Se nota que el deporte le entusiasma y si sigue entrenando podría llegar lejos”, dice su entrenador. Su madre afirma que le encanta acudir al centro deportivo. “Los días que le toca tenis está de mejor humor, incluso siempre está listo media hora antes y nos mete prisa a su padre y a mi para no llegar tarde. En el coche se pasa todo el camino haciendo palmas".
Gustavo es uno de sus mejores amigos. En plena adolescencia, está aprendiendo a bailar salsa por su cuenta con videos de Youtube, y todos los sábados está ansioso por salir a bailar para conocer chicas, a las que saluda generalmente con un beso en la mano y un “encantado de conocerte, princesa”. Aunque tiene un carácter algo excéntrico, toca el piano desde los 6 años y saca muy buenas notas. Algunos fines de semana sale con sus amigos al cine, o a cenar, aunque no suele participar mucho en la conversación –no tiene dotes comunicativas-.
Ambos padecen autismo, más concretamente síndrome de Asperger, una de las enfermedades más comunes que provocan trastornos del desarrollo (TGD), algo que nunca hubiera imaginado el día que los conocí. Cuando le conté a Elena, su psicóloga, la imagen que yo tenía de un niño autista (una chica que no hablaba y huía de todo contacto físico con los demás), me explicó que todo depende del grado en el que esté desarrollada la enfermedad. “Rubén y Gustavo padecen autismo de alto rendimiento. Aunque poseen algunos síntomas como una timidez extrema, la falta de atención, la excentricidad o alguna estereotipia (movimientos incontrolados de alguna extremidad, generalmente las manos), son niños que han sido tratados desde muy pequeños y al encontrarse en un nivel leve de la enfermedad, son más sociables y pueden llevar una vida prácticamente normal”.
Pero no todos los niños autistas tienen la misma suerte que Rubén y Gustavo, muchos de ellos tienen que abandonar sus casas y vivir en un centro con atención especializada durante toda su vida porque sufren la enfermedad de forma grave e incluso desarrollan comportamientos autodañinos y agresivos. Aquellos que tienen la enfermedad más avanzada pueden sufrir una ausencia completa del habla de por vida y comportamientos extremadamente repetitivos e inusuales.
Hoy, 2 de abril, se celebra el Día Internacional de Concienciación del Autismo, una enfermedad que afecta a 4 de cada 10.000 personas y la sufren, en mayor medida, los hombres que las mujeres. Seguro que en muchas de vuestras ciudades, asociaciones como ASTRADE, están llevando a cabo actividades para concienciar a los ciudadanos de la gravedad de esta afección y de lo que se puede hacer por niños como estos. Desde 'Sin Hora de Cierre' queremos poner nuestro granito de arena y conseguir que, al menos, durante los dos minutos que tardan en leer estas líneas, nuestros usuarios dediquen un momento del día a pensar en ellos.


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