7 / feb / 2013 - Antonio S. Capel (@tonescapel).
"¡Está viva! ¡Está viva!" daban ganas de berrear, como una suerte de Dr. Frankenstein a la ibérica. Que no lo hice por educación, que se entera mi madre de que berreo en público y me castiga. No, no he vuelto a respirar cerca del bote de disolvente, palabrita del Niño Jesus. He tenido el gran honor de asistir a la muy ilusionante inauguración del Horno de Luz en (sorpresa) Murcia y atestiguar que aún quedan locos, benditos locos, reviviendo boca a boca la cultura local.
No es ningún secreto que la oferta cultural en la capital huertana no pasa por un buen momento. Sigue habiendo reductos de valientes que plantan cara a las baldías y/o pretenciosas propuestas peperas. Presenta pelea el inestimable Café Ficciones, levantándose de la lona tras el inesperado fallecimiento de su alma mater, mientras otros históricos de la cultura local como Ítaca se han visto forzados a tirar la toalla ante el acoso y derribo de los popes de la cultura municipal. En la City proliferan los pubs para Cristiano Ronaldos como una cepa de un virus incontrolable y cada vez es más y más difícil dar cabida a artistas locales fuera del formato de concierto masivo; ya no hablemos de una exposición fotográfica. Vamos cuesta abajo y sin frenos hacia un Gran Vía Shore de libro.
En Murcia, pese a quien pese, estamos más que servidos de locales para conciertos, festivales y grandes eventos. Para ser una región de provincianos, o al menos así nos ven, tenemos nuestro S.O.S, nuestro Mar de Músicas, el Festival de San Javier, un auditorio visitado regularmente por figuras de primera fila, nuestros conciertos de El Barrio... Hasta nos dimos el lujazo de desvalijar la habitación de Michel Telo durante su visita. Para que se le quiten las ganas de volver, básicamente.
Lo que van palmando como moscas en un anuncio de Raid (jefe Masa, pide cuartos por la publicidad) son los locales que den cabida a otro tipo de actividades. Conciertos íntimos, recitales de poesía, exposiciones... En estas nos veíamos cuando al que escribe le llega un mensaje invitándolo a presenciar la inauguración de un proyecto que potencia la cultura local, la cultura con minúsculas bien entendidas, la cálida, honesta, íntima y antigafapastista cosa murciana.
Conste que no tenía muy claro los detalles pero habiendo vino y featuring (como dicen los ingleses) al siempre disfrutable Proyecto Jass presentando Mujeres que entienden de aviones, tenía que apuntarme al invento este. Coca-cola para todos y algo de comer, que decían los Mecano. No mentiré; llevaba preparado mi pulido arsenal en previsión de una emboscada gafapasta. Me había inventado como 12 nombres de directores iranís y polacos, todo con mucha “k”, “w” y pocas vocales, para contraatacar y hacer sangre. Oh, filólogos míos, os echo de menos. Gratísima sorpresa por tanto cuando nos vemos recibidos de la manera más cordial, haciéndonos sentir cómodos desde la misma entrada. Como una taza de caldico en pleno invierno. Responde ante mí uno de los muy expectantes ideólogos de Horno de Luz, mostrando una contagiosa ilusión ante el proyecto: talleres, exposiciones, conciertos, club de lectura, todo conceptualizado con limitadísimo aforo y abierto a colaboraciones externas. Dan ganas de hacerse un fijo del asunto.
Dos copitas de un delicioso tinto joven sin etiquetar (reviso el mail y descubro que es de una bodega familiar del Pirineo, descarto su compra en el Carrefour), un par de bocados y entramos en materia: concierto íntimo, casi al oido. Sin amplificar, sin más iluminación que una simple bombilla. Porque no hace falta mucho más para escuchar música. Respeto absoluto al autor: ni voces a media canción, ni un solo “Su tabaco, gracias”, ni graciosos de turno comentando con voz de cañería (esta se la tomo prestada a mi profesor de matemáticas) los pormenores de la letra. En definitiva, una gozada de noche tomándo el pulso a la cultura viva.
El concepto no es nuevo (ahí andaban ya esos Pon un cantautor en tu salón, Live in your living room...) pero el valor para lanzarse es innegable. De locos, benditos locos, pero es cuando más fuerte llueve es cuando más hace falta encontrar refugio. Y en Murcia caen chuzos de punta. Yo de momento me he hecho fan total, y tú puedes visitarlos en 'hornodeluz.es' o seguirles en lo del pajarico en @hornodeluz para que te digan como llegar a su escondite en la huerta, que como todo lo que vale la pena hay que buscar para encontrar. Ya verás que majos.


3 comentarios:
Después de leer esto le dan ganas a uno de volver a Murcia... Tiene muy buena pinta, y del que cuenta todo esto me fío... Así que en la próxima visita a las tierras murcianas habrá que dejarse caer por allí...
Ítaca reabrió en noviembre de 2012, con la misma filosofía y ambiente y muy buena música :-)
Estoy totalmente de acuerdo con tu valoración, yo estuve allí con vosotros y con estos "locos y amantes" de la cultura y de la luz creativa y la verdad es que me encantó. La iniciativa y valentía de un auténtico artista (JUANAN REQUENA) como no había visto desde hace muchos pero muchos años, es para quitarse el sombrero. Todo fue de un valor excepcional y de un cariño, trato y respeto que ya no se encuentra hoy día. Como tu bien dices después de esa noche con ese ambiente de amigos y de estar en casa (si si en su casa pero parecía la nuestra) con tan buen trato, me he hecho fan incondicional. Voy a asistir a todo lo que cocine este horno de luz* porque me ha devuelto la vida y el interés por algo que se había perdido. Ya estoy impaciente por ir a ver a David Moya. ¡¡FELICIDADES JUANAN¡¡
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