28 / dic / 2012 - Rafael Bargiela.
Tres jóvenes cinéfilos se conocen en París en el año 1968, el año de las revueltas estudiantiles y la Guerra de Vietnam, dónde todo pudo cambiar. Estos tres jóvenes iban a recordar cine al Cinemateque francés.
Matthew, un chico americano estudiando en la ciudad de la luz. Y dos hermanos mellizos: Isabelle (Eva Green) y y su hermano Theo (Louis Garrel). Los tres forman un trío atípico y extraño en esos años turbulentos.
Todo empieza cuando sus padres se van de la ciudad y los dos hermanos invitan a su amigo extranjero a vivir un mes a su casa con ellos. Un mes que nunca olvidarán y donde todo cambiará irremediablemente para los tres.
Me encanta como trata sus historias Bernardo Bertolucci, con mucho mimo, llevando a sus actores y a sus historias hasta el límite. Ejemplos: esta delicada película y 'El último tango en París'. Duras, secas, ásperas, pero hermosas, como un día que se descubre después de horas lloviendo.
La acción se desarrolla en un París mutable y revolucionario, donde todo empieza con las efervescentes mentes de los estudiantes y como quieren que sea su mundo. Nuestros tres protagonistas lo miran desde perspectivas distintas, los dos hombres son las dos partes de una moneda, el todo y la nada. Y Eva Green es su diosa particular, su paraíso, pero también su infierno.
Aunque gustosamente van hacia ella.
Las conversaciones son sublimes y están aderezadas por una música exquisita y precisa, y los fotogramas de diversas películas que hacen la delicia a los amantes del Séptimo Arte, servidor incluído, y se ajustan perfectamente a la trama de la película.
Una maravilla.
Me encantó, es algo distinto a casi todo. Política, realidad, ficción, sueños y amor se mezclan en la mente del realizador italiano.


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