Drive. ¿Te gusta conducir?

10 / oct / 2012 - Alfonso Dols.

El mito de EEUU es el éxito, la fortuna y prosperidad, un continente salvaje, despoblado, en el que bajo el lema “todo es posible en América” o “Business is business” (los negocios son los negocios), se han narrado algunas de las más fascinantes historias de la literatura y cinematografía moderna. 

La historia estadounidense se ha forjado bajo grandes mitos. Hombres que se enfrentaron a lo desconocido, emprendieron grandes aventuras en un territorio inhóspito, pero propicio a la explotación, y así se fue forjando la historia de una nación con denominación de origen. 

Todos hemos sido testigos de esa aventura maravillosa, acompañando a personajes como John Wayne y Montgomery Clift a lomos de sus caballos, conduciendo las reses por numerosas dificultades, cruzando los peligrosos cañones donde apostaban indios nativos que no se sometían a las leyes del capital. También, como no, las naturales, el desgaste del tiempo, cruzar un gran río, soportar innumerables horas de sol. Todo ello configuraba una gran epopeya de la época y no se repararon en gastos para narrar el relato. 

Hombres sin pasado, ni proyecto de futuro, envueltos con la bandera de la libertad gracias a su vehículo fiel, el caballo, con el que viajar sin rumbo en busca de un buen trabajo, y la del arma que asegure esa libertad, el revólver. La individualidad e independencia en ese medio hostil eran las señas de identidad de muchos de los personajes descritos en aquellas épicas historias, villanos sin escrúpulos ni piedad, frente hombres rectos defensores de la ley recién impuesta en la localidad. 

Es en este marco donde me gusta situar la película de 2011, ‘Drive’, punto de partida que pese a poder ser percibido como un tanto extremo, una vez traído a colación, enriquece mucho más la historia y nos permite tejer similitudes con otras películas del género, y así como otras que aunque no sean del mismo género tienen interesantes influencias. ‘Drive’, en búsqueda de identidad y originalidad como película, sobrepone el contexto en una estética retro, tanto en el vestuario como en las letras de los títulos de crédito, y sobretodo en la melodía, fantástica y adictiva nightcall, parte de un todo, una banda sonora tan desconocida como original, que nos llevan a otra época, destellos de los ‘80, en esta crepuscular historia. 

‘Drive’ es un film americano que transcurre en nuestros días, pero con aire pasado. No se trata de un film de acción al uso, de la factoría hollywoodiense, es una cinta que bebe de otras películas americanas, como ‘Taxi driver’, ‘Bullitt’ o ‘Cowboy de medianoche’, y claro, del salvaje Oeste. Todo vuelve a su mito, es como el concepto de "madre" para Freud o la austeridad para Merkel

En el debe, hay que destacar que la película en ocasiones tiene un ritmo algo lento, los planos son dos o tres segundos más largos de lo habitual, y ello, sobretodo en la primera parte de la película, le confiere una mayor carga emocional a la interpretación de los actores, un mayor énfasis durante la historia de amor y el inicio de la trama que desencadenarán una serie de turbios acontecimientos. Como decimos, este ritmo lento y condensado nos permite absorber aquello que están sintiendo nuestros personajes, por contra se corre el riesgo de que la narración se pueda ver algo pesada y en ocasiones oscile sobre la línea del aburrimiento, o por lo menos te pueda despegar de la película.



Llegado el “momento D”, en el film, a modo de bofetada, se intercalan secuencias de una violencia brutal. La película ha cambiado y ya está metida la marcha más larga. *Aclaración*. Quizá nos parezca normal que una tia con una katana se cargue a 88 japoneses enmascarados, descuartizando miembros y demás, y no nos parezca violencia extrema, o no nos llevemos las manos a la cara, y nos comamos todas las palomitas tan campantes, pero en este caso, el realismo con que se muestran las escenas sorprende con una narración tan precisa y delicada de lo que nos están contando, que el contraste es mucho mayor, el efecto es el deseado, y con ello el impacto al espectador. Por ello, el film visto en su contexto y en su conjunto resulta coherente con la historia que se está narrando. Secuencias largas con silencios, en un principio, detallando la incipiente historia de amor, y una ruptura brutal de la misma con secuencias más crudas ejecutadas con mano firme, que nos hace plantearnos. ¿Quién es Driver? (Ryan Gosling) ¿De dónde ha salido este tipo? 

Ryan Gosling, el actor que interpreta al personaje principal cuya película está unida a su aparición en pantalla, realiza un buen trabajo, una interpretación sobria y contenida, dotando al "héroe" del misterio e incomprensión necesario para completar la historia. Un personaje del que no sabemos apenas nada, simplemente que es un buen profesional, un conductor de primera, pero de el que poco a poco se nos va mostrando de una manera muy cuidada al principio y más descarnada después, sus anhelos y temores. 

Pero el destino es cruel. Y en estos casos aquel caballero errante que encuentra el amor, la paz, retirado de la vida peligrosa y de acción se encuentra en una encrucijada, el destino, o el pasado, como en ‘Una historia de violencia’ de Cronenenberg, termina llegando a tu encuentro. Siempre deseamos aquello que no tenemos o aquello que no somos, pues bien, da igual el tiempo que lleves retirado, cuanto detestes tu actividad, o cuanto desees comenzar una nueva vida alejado del turbulento mundo de la noche y de la mafia, el destino espera su oportunidad, en el punto donde convergen los caminos. Y tras ese encuentro su vida transformará, buscando un nuevo orden. 

"Hay mil calles en la ciudad, si me dices el lugar y la hora, te daré una oportunidad de cinco minutos, sin importar lo que pase, esos cinco minutos soy tuyos. Pase lo que pase".

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