12 / jun / 2012 - Raúl Masa (@raulmasa).
Parece que el debate no iba a llegar nunca, pero la cabeza es la que manda, y en época de crisis, más todavía. Se hablaba de cine y música. Copias ilegales, pirateo, productos muy caros para ser una réplica de algo… Durante muchos años se ha debatido sobre el precio de películas y discos, y los libros se mantenían al margen.
Parecía que un libro, al ser un bien de consumo más prolongado, podía tener un precio de 25 euros sin que nadie se escandalizase. Por otra parte, los “dueños” del asunto, editores y libreros, veían que la gente no tenía ese afán “pirata” por copiar. Creían que los libros se mantendrían lejos de una reproducción gratuita. Pero eso ha llegado a su fin con la entrada en escena de un soporte que ofrece lectura de esos contenidos.
El debate está en la calle, la industria del libro, en formato en papel, empieza a morir y agonizar como hacen la música y el cine, al menos en términos de consumo individual. Es decir, el cine tiene, propiamente dicho, las salas de cine como vía de escape. La música, por su parte, puede vivir de los conciertos. ¿Pero de qué puede vivir el sector editorial? Ni los autores pueden hacer lecturas en voz alta y cobrar, ni se pueden hacer otro tipo de escaramuzas para lograr unas perras. Se vende o se vende.
Esta situación la ha vuelto a poner de manifiesto la Feria del Libro de Madrid. Con un descenso en las ventas del 19% con respecto a 2011, bien por la crisis, o porque el sistema editorial propiamente dicho tiene que transformase, lo que parece evidente es que el libro, al menos como lo conocemos, tiene que reinventarse.
Ahora bien, ¿son los e-reader la solución?, ¿se trata de un problema de formato, o es que la gente no lee? Afirmar la segunda es más grave. Si no es problema digital o analógico, sino que es problema de la gente, tanto editores de libros en papel como e-book, lo tienen bastante… fastidiado.
También tenemos el tema económico. Recurrir a la crisis para explicar esto es bastante complicado. Además, las variables sobre consumo de lectura son muchos. Es decir, si un e-reader cuesta unos 130 euros aproximadamente, y luego la media de los libros más vendidos es de 4,32 euros, parece evidente que con 10 libros al año queda resuelto el asunto.
Bien es cierto que esa media de los 4,32 euros se aleja del precio habitual de los libros más vendidos en papel y que también se comercializan en formato digital. Éstos suelen estar entorno a los 10 euros.
Así pues, hay más incógnitas que certezas en torno al futuro de los libros. De momento, para rentabilizar la compra de un e-reader con respecto a la compra de libros en papel, necesitamos hacernos con, al menos, 10 o 20 e-books. Luego entra en liza el tema sentimental. Hay quien tiene apego a los libros como culto al propio objeto. Por lo tanto, la guerra entre ambos soportes seguirá durante 2012, y no será hasta dentro de un par de años cuando se pueda calibrar bien cuál de los dos formatos tiene más seguidores.
Parece que el debate no iba a llegar nunca, pero la cabeza es la que manda, y en época de crisis, más todavía. Se hablaba de cine y música. Copias ilegales, pirateo, productos muy caros para ser una réplica de algo… Durante muchos años se ha debatido sobre el precio de películas y discos, y los libros se mantenían al margen.Parecía que un libro, al ser un bien de consumo más prolongado, podía tener un precio de 25 euros sin que nadie se escandalizase. Por otra parte, los “dueños” del asunto, editores y libreros, veían que la gente no tenía ese afán “pirata” por copiar. Creían que los libros se mantendrían lejos de una reproducción gratuita. Pero eso ha llegado a su fin con la entrada en escena de un soporte que ofrece lectura de esos contenidos.
El debate está en la calle, la industria del libro, en formato en papel, empieza a morir y agonizar como hacen la música y el cine, al menos en términos de consumo individual. Es decir, el cine tiene, propiamente dicho, las salas de cine como vía de escape. La música, por su parte, puede vivir de los conciertos. ¿Pero de qué puede vivir el sector editorial? Ni los autores pueden hacer lecturas en voz alta y cobrar, ni se pueden hacer otro tipo de escaramuzas para lograr unas perras. Se vende o se vende.
Esta situación la ha vuelto a poner de manifiesto la Feria del Libro de Madrid. Con un descenso en las ventas del 19% con respecto a 2011, bien por la crisis, o porque el sistema editorial propiamente dicho tiene que transformase, lo que parece evidente es que el libro, al menos como lo conocemos, tiene que reinventarse.
Ahora bien, ¿son los e-reader la solución?, ¿se trata de un problema de formato, o es que la gente no lee? Afirmar la segunda es más grave. Si no es problema digital o analógico, sino que es problema de la gente, tanto editores de libros en papel como e-book, lo tienen bastante… fastidiado.
También tenemos el tema económico. Recurrir a la crisis para explicar esto es bastante complicado. Además, las variables sobre consumo de lectura son muchos. Es decir, si un e-reader cuesta unos 130 euros aproximadamente, y luego la media de los libros más vendidos es de 4,32 euros, parece evidente que con 10 libros al año queda resuelto el asunto.Bien es cierto que esa media de los 4,32 euros se aleja del precio habitual de los libros más vendidos en papel y que también se comercializan en formato digital. Éstos suelen estar entorno a los 10 euros.
Así pues, hay más incógnitas que certezas en torno al futuro de los libros. De momento, para rentabilizar la compra de un e-reader con respecto a la compra de libros en papel, necesitamos hacernos con, al menos, 10 o 20 e-books. Luego entra en liza el tema sentimental. Hay quien tiene apego a los libros como culto al propio objeto. Por lo tanto, la guerra entre ambos soportes seguirá durante 2012, y no será hasta dentro de un par de años cuando se pueda calibrar bien cuál de los dos formatos tiene más seguidores.


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